
El nuevo producto en forma de chica-buenorra-a-la-que-se-tiró-un-productor-en-alguna noche-loca-y-le-prometió-que-le-sacaba-un-disco, también llamada Lady Gaga (el año pasado estaríamos hablando de Rihanna, para que os hagáis una idea) parece que comienza a padecer el síndrome del ‘One hit wonder’ cuyos efectos pasan básicamente por resistirse a asumir que dentro de un par de años sus andanzas protomusicales habrán aportado menos a la historia de la música que los discos de la Kelly Family.
Como ella misma afirma "No soy una chica que salga demasiado ni una party girl, actualmente aprovecho cada minuto para escribir y estar en el estudio componiendo", perdóname guapita de cara, pero nadie se cree que no salgas (de hecho tonta eres si no lo haces ya que no te vas a ver en otra como ésta) y menos que seas capaz de componer.
Pero dejando un poco aparte su incierto futuro musical, Lady Gaga es noticia porque al parecer anda maravillada al saber que hay un montón de fans que la llevan tatuada en sus cuerpos. En concreto comentó sobre uno: "Este fan llevaba ese estupendo tatuaje en su brazo, este enorme tatuaje de Lady Gaga estaba muy bien realizado y con cantidad de detalles, además en él aparecía con mis gafas de sol, era como una obra de arte". Compadecemos al pobre chaval y casi nos prestamos a iniciarle una campaña para que pueda pagar al psiquiatra dentro de año y medio.
La cosa no acaba ahí, como ella misma afirma "Estoy flipando ya que los tatuajes son para toda la vida". Pues sí hija, sí, y al parecer ya has arruinado la de algunos cuantos. Y además, confesó que sólo hay un puñado de artistas por los que sus fans estén dispuestos a pasar por el dolor físico y que ella es una de las elegidas, ¡madredediós!
Esperemos que más que como ejemplo positivo, la gente se de cuenta de lo efímero de la fama de esta pobre diabla de 23 años y a nadie se le ocurra ni siquiera pensar en las palabras ‘tatuaje’ y ‘Lady Gaga’ de manera consecutiva no vaya a ser que se quede tatuado nuestro cerebro.