
Décadas y décadas ocultando su verdadera identidad bajo una carrera repleta de glamour. De día, a plena luz del sol, nadie podía percatarse de nada, nadie podía ni siquiera sospechar. Bajo su aspecto siempre obedeciendo a la exigencias de la última moda, el artista parecía uno más, una estrella de la música, sí, pero en definitiva un ser humano como tú, un ser humano como yo.
Sin embargo, la escalofriante metamorfosis se llevaba a cabo durante la noche, cuando todos dormían, bajo la atenta mirada de una luna convertida en la única testigo de esta dramática revelación. Ronnie Wood se pasea al azar, ronda por las oscuras calles de la ciudad en busca de sangre, de sangre joven. Las víctimas nunca estaban lejos.
La última, Ekaterina Ivanova, su actual compañera sentimental, una rusa de apenas 20 años a quien el componente de los Rolling Stones no dudó en clavarle sus dos colmillos en plena yugular. Frustrado por tal inesperado ataque, Paul Karslake su ex cuñado fue quien decidió romper el silencio y vengarse así de Ronnie Wood por haber abandonado a su hermana tras 23 años de vida conjunta.
“No le odio, pero estoy muy enfadado con él. Ron es un vampiro. Vive de noche, duerme de día.”
Para los incrédulos, para los escépticos, en el retrato pintado por Paul Karslake se puede apreciar perfectamente al Rolling Stone pillado in fraganti mientras atacaba a la post-adolescente Ekaterina Ivanova. ¿Quién será la próxima?