
En caso de creer en la reencarnación, ¿alguno de vosotros recuerda lo que fue en su vida anterior? ¿Un gato negro? ¿Un soldado abatido en territorio hostil? ¿Una prestigiosa y aplaudida estrella de cine? ¿Una mujer solitaria? Aunque parezca simplemente imposible hallar respuesta a tal pregunta, no resultaría desmesurado afirmar que a Shakira le tocó ser un Canis Lupus, mamífero del orden de los Carnivora... en otras palabras: una loba.
Esa revelación paranormal sucedió mientras la vocalista colombiana trabajaba en el que será su próximo trabajo. Según sus propias declaraciones, notó sin previo aviso una iluminación divina, algo inexplicable:
“Acerca de cómo me vino la canción a la cabeza… fue todo muy misterioso. Estaba en el estudio de mala gana aquel día, y en un arranque de inspiración, me fui a un rincón y escribí la letra y la melodía en 10 minutos. La imagen de una loba surgió en mi cabeza, y cuando me di cuenta, ya estaba aullando y dibujando.”
Pero ese aullido… esos aullidos perfectamente reproducidos, incluidos en el flamante single superan el límite de la mera imitación. Demasiado perfectos, demasiado realistas. ¿Y cómo explicar ese movimiento animal exhibido en su último video-clip? ¿Uno puede aprender a desenvolverse como una bestia con unas pocas clases de baile? Y sino… ¿quién la ayudó? ¿Desde dónde? ¿Sigue la artista en contacto directo con su existencia pasada?
Iker Jiménez, ¿podrás resolver este enigma?