
¿Podría haber algo más asqueroso en el mundo que oler a Amy Winehouse? Sí, seguramente acostarse con ella, pero eso es una cuestión que no viene al caso. La cosa es que a la rata de alcantarilla más asquerosa que ha parido la industria musical en años no se le ha ocurrido nada más y nada menos que lanzar una marca de perfumes inspirada en su persona.
Las ‘chonis’ que en su día ya le copiaron el andrajoso moño están de enhorabuena ya que dentro de poco también podrán oler a zorra, drogadicta y barriobajera con un solo golpe de vaporizador. De la composición real del perfume poco se sabe, pero también se ha dicho que revisitará el mundo vintage-cincuentero en el que la Winehouse se encuentra atrapada.
Otras ‘celebrities’ como Kate Moss, Jennifer Lopez , Mariah Carey o Britney Spears ya saben lo que es tener una línea de perfumes inspirada en ellas, y eso que las anteriores tampoco están muy sanas, seguramente en el perfume de la Moss haya más coca que en Colombia entera, el de la Spears huela más a Prozac que otra cosa y el de la Carey recree el ambiente de una consulta psiquiátrica, pero ¿Quién va a querer un perfume inspirado en Amy Winehouse? ¿En qué target están pensando sus directores de marketing? ¿En las Barranquillas?
Es bonito poder imaginar cual será el resultado final de esa obra maestra antes de que irrumpa en el mercado ¿Olerá a cenicero de boda, ese en el que la gente apaga miles de cigarros y puros y luego se le echa cerveza encima? ¿O a esa mezcla de orín viejo, vino pegajoso y mierda de toro que queda impregnado en las calles de Pamplona al acabar San Fermín? ¿Cuál será su nombre? ¿Eau de Sumidere? Son tantas las preguntas que asaltan nuestra cabeza y tan pocas las respuestas que sólo nos queda esperar impacientes a que esa maravilla de los sentidos aparezca en nuestras vidas para que todas nuestras dudas queden solventadas.