
Para que luego digan que me paso tres pueblos a la hora de criticar a Bono. Tan sólo me limito a observar en silencio la realidad y coleccionar una serie de datos que me permiten hacer unos juicios de valores siempre fieles a la exactitud. Y sino, que se lo pregunten al artista en cuestión quien, solito, sin la ayuda de absolutamente nadie ha admitido ser de lo más egocéntrico que uno puede encontrarse en un planeta sin embargo superpoblado de narcicistas en potencia. Que el vocalista de U2 intente salvar el mundo, se entrometa en cuestiones extramusicales ha terminado por pasarle factura ante una opinión pública capaz de diferenciar la bondad de la hipocresía hecha promoción.
Según palabras de la estrella irlandesa de 49 años:
“Sé que puedo resultar pesado. Será una cuestión de genes.Como decía Delmore Schwartz, “El ego siempre está al volante”. Lo que pasa es que cuando se trata de estrellas de rock como yo, ello resulta más obvio. La necesidad de sentirse querido y admirado es igual para todos.”
En cualquier caso, esperemos que este sea el primer paso hacia la humildad, hacia unas disculpas por husmear ahí donde no le corresponde. Nadie le criticará jamás por su labor desarrollada en el seno de U2. No obstante, cuando se intenta controlar la medicina, la poIítica, el medio ambiente, y resolver todos los problemas sociales, quizás resulte necesario que alguien le haga entender que las respuestas a todos los grandes misterios de la historia están lejos de su alcance, muy lejos.