
No se trata ni del Hombre del Saco, ni del Coco, ni del Sacamantecas, ni del Boogeyman, ni tan siquiera de Freddy Krueger. Sin embargo, a pesar de ser una de las mujeres más atractivas y deseadas de la actualidad musical, Beyoncé se convirtió durante unos minutos en la peor pesadilla de esa pequeña criatura que responde al nombre de Suri, fruto del matrimonio entre Tom Cruise y Katie Holmes.
Pensando que le haría ilusión asistir a uno de los conciertos de la diva norteamericana, su madre aprovechó la estancia en Australia para llevarla al Rod Laver Arena de Melbourne donde la intérprete de ‘Halo’ ofreció una función dentro de su actual gira. No obstante, en cuanto sonaron las primeras notas de 'Crazy In Love' que se encargó de abrir la velada, la niña se tapó los oídos y, llorando, buscó refugio entre los brazos de su progenitora quien se vio obligada a sacarla del recinto durante unos quince minutos.
Según una fuente:
"Todos estábamos un poco sorprendidos cuando se fueron después de la primera canción. Aunque al rato volvieron con Suri llevando unas enormes orejeras. Después de eso, se la veía feliz, aplaudiendo y bailando durante el resto del concierto.”
¿Fueron realmente los decibelios los que provocaron esa ansiedad? O, teniendo en cuenta que la verdad sale de la boca de los niños, ¿no será más bien que la música de Beyoncé se escucha mejor con tapones en los oídos?