
Lleno de buenas intenciones y con el fin de manifestarle todo su amor, el rockero más payaso de la actualidad musical regaló a su mujer Sharon un hermoso ramo de flores. Sin embargo, la agradable sorpresa inicial ante tan romántico detalle, poco común entre el género masculino, se convirtió rápidamente en un intenso conflicto entre ambas partes.
Os preguntaréis: ¿pero qué hizo Ozzy para que ese ingenuo y sensible presente tomase tintes envenenados? Pues no sólo se le ocurrió aprovechar la oscuridad de la noche para robar las flores en un cementerio cercano a su casa, sino que además se le olvidó deshacerse de la tétrica prueba del delito; una carta adjunta al ramo en la que se podía leer: “En memoria de Mary.”
Ante el grave despiste, a priori provocado por unos cuantos gramos de alcohol en la sangre, la respuesta de su furiosa esposa fue concisa:
“¡Oh, muchas gracias por las flores, maldito cabrón!”
¿Acaso Sharon no ha aceptado aún el comportamiento de este músico cuyas excentricidades le hacen ser quien es, léase adorable, divertido y singular? Pero en vez de destacar la originalidad y la valentía del acto, la exigente cónyuge optó por echárselo en cara y crear tensiones innecesarios en el seno de una extraña familia ya de por si dominada por el caos.