
A pesar de haberse ganado el premio a la peor influencia del año, Miley Cyrus asegura que le encantaría ser el ejemplo a seguir de los más jóvenes. Paradójico, ¿verdad? Pues a partir de ahora, queridos menores de edad, vuestra referencia será esa niñata que se hace fotos semi desnuda para luego publicarlas en Internet, una niñata que se lía con varios chicos a la vez, una niñata que se mofa de la cultura oriental, una niñata millonaria que, sin embargo, no deja ni un centavo como propina en sus regulares visitas a restaurantes.
¿Esa es la hija que toda madre ha soñado con tener? Déjeme discrepar... porque lo dudo.
No obstante, ella deja claro que influencia sí, pero ídolo no:
“Si me ves como una influencia, estoy de acuerdo. Pero si me ves como un ídolo, no. Porque un ídolo es alguien a la que quieres copiar, quieres ser esa persona. Y no quiero que nadie pierda su propia personalidad.”
Ni influencia, ni ídolo, por favor. Que los adolescentes de hoy en día sigan el ejemplo de los grandes personajes de la historia como pudieron ser Napoleón, Gandhi, El Che, Luther King o Emiliano Zapata y no de personajes prefabricados por la factoría Disney.