
Si por alguna casualidad cuando hayamos muerto, nos vemos obligados a reencarnarnos en algo o en alguien, antes que acabar en la piel de una hormiga, de un Jonas Brother o de un Ramoncín, preferiría convertirme en una de las numerosas maletas que Beyoncé pasea por el mundo entero y trata con mimo, cuidado y amor.
El caso es que la deslumbrante vocalista, de paso por Liverpool (una etapa más en su extensa gira mundial), reservó en el Lowry Hotel de Manchester una habitación de hotel tasada en 190 euros por noche… sólo para albergar a su equipaje. Ella, por su parte, optó por algo más lujoso y pernoctó en la Charles Forte Presidential Suite, de casi 2800 euros. Ni más ni menos.
Según un testigo:
“Llevaba siete maletas, tres equipajes de mano y dos cajas llenas de vestidos, zapatos, maquillaje y 25 pelucas.”
Para que luego nos digan cosas tan absurdas como que el dinero no hace la felicidad... Vale, es cierto que si se le cae un piano sobre la cabeza, quizá toda su fortuna le sea inútil. Sin embargo, ¿y los millones de caprichos que se habrá podido permitir hasta ese momento fatídico?
Yo también quiero ser excéntrico.