
El pasado 22 de diciembre, Rihanna ponía fin a su extensa gira de 6 meses con un concierto en el 02 Arena de Londres. Para celebrar el éxito vivido durante todas esas semanas sobre los escenarios internacionales, la vocalista cumplió ese mismo día otro de sus sueños más excéntricos dejando claro que los caprichos y el despilfarro más absurdo forman parte de su día a día. La intérprete de ‘We Found Love’ no tuvo mejor idea que permitirse en el backstage una ducha de champagne: 12 botellas de Armand de Birgnac traídas expresamente desde Francia cuyo coste se elevaba hasta los 4.300 euros. Según contó una fuente a The Mirror:
“Rihanna siempre quiso hacer eso, disfrutar de una ducha o de un baño de champagne… Ella es consciente de que se trata de algo muy extravagante y quiso reservarlo para celebrar el final de su gira, digamos que no se trata de algo común su vida.”
Gracias a Dios que no se trata de una costumbre… Porque aunque ella sea multimillonaria y tenga dinero por castigo, ¿hasta qué punto es ético tirar a la basura casi 5.000 euros en una época de crisis económica dominada por la austeridad y los problemas para llegar a fin de mes? Artistas de la talla de Rihanna son ejemplos para las nuevas generaciones y probablemente ideas como la de ducharse con champagne francés muestran a todos sus seguidores una realidad distorsionada de lo que es la vida.