Lewis Hamilton cerró con un abandono un
fin de semana desastroso en Australia. Tres pésimos días que empezaron ya el
viernes, con su
detención por la
Policía australiana. Y es que tras la primera sesión de entrenamientos, al 'angelito' no se le ocurrió otra cosa que liarse a hacer
trompos y locuras varias con su flamante
Mercedes E500 Saloon en el barrio de Lakesine Drive, en las inmediaciones del circuito de
Albert Park. Detenido, los agentes le llevaron a su hotel en un furgoneta, le
confiscaron el vehículo y le comunicaron que será acusado de uso indebido de un vehículo con motor, por lo que será multado. Después, el sábado no pasó
ni a la Q3 y este domingo
no terminó la carrera. Hamilton en estado puro...