Que mala suerte tiene este chico. Se proclama campeón del mundo de MotoGP, intenta celebrarlo ondeando la bandera de España en su moto y se le enrolla en la rueda trasera para acabar hecha trizas. Si desde luego quería enmendar aquella polémica con Alejandro Sanz en el GP de Catalunya, terminó por arreglarlo. Eso sí, no fue adrede ni mucho menos. Fue una simple anécdota del nuevo cameón del mundo. ¡Enhorabuena Jorge!