Jueves 15 de Febrero de 1996. Han pasado casi once años desde que Dios se disfrazase, por una noche, de Joseph Joe Arlauckas en la mítica cancha de la Virtus Bolonia.
El espectáculo desplegado por el crack de Rochester aquella mágica noche se tradujo en unas estadísticas sin precedentes conocidos: 63 puntos (24/29T2 82% y 15/18 T1 83%), 13 rebotes, 2 asistencias, 11 faltas provocadas, 4 balones recuperados y 1 tapón.... Sobrenatural, antológico, mis queridos amigos!!. Además, el Real Madrid se impuso por 96-115 con Savic y Antúnez como escuderos y con Zeljko Obradovic, el mago de Cacak, en nuestro banquillo.
En Bolonia nunca se había visto nada parecido. El público acabó entregado al final del partido, tanto como los desquiciados defensores del «superamericano» madridista. El exNBA Orldando Wooldridge, Komazec, Binelli, Brunamonti, Coldebella y Carera sufrieron la exhibición divina del "martillo pilón" madridista quién lucía, por cierto, una no habitual perilla además de una mirada inyectada en sangre que le impulsó a deborar records minuto tras minuto. Joe derribó todos los límites de la realidad para firmar una actuación para el recuerdo, que le consagraba definitivamente como uno de los mejores jugadores ofensivos todo el baloncesto europeo.
Recuerdo una crónica de Tomás Roncero donde decía:"...La joya neoyorquina del Real Madrid se enfundó por un día aquella camiseta que le permitió a Drazen Petrovic pasar a la posteridad con los 62 puntos que logró ante el Snaidero Caserta en Atenas, en la final de la Recopa de 1989, que todavía recuerdan los aficionados madridistas más nostálgicos... Lo de Arlauckas fué de ciencia ficción y el Madrid se dejó hipnotizar por su magia... La ametralladora más explotada por Zeljko Obradovic allanó el camino de su equipo..."
Joe Arlauckas no pudo disimular su euforia: «Lo importante era ayudar al equipo a meterse en la segunda plaza que nos diese el factor cancha en los cuartos de final. ¿Mis sesenta y tres puntos? Es cierto que ayer fue uno de esos días en los que uno nota que le entra todo lo que tira. Hasta los rebotes llegaban siempre a mi poder. Estuvo bien».
Su actuación pasó a la historia de la Euroliga. Aquellos 63 puntos le sitúan en el liderazgo anotador de la máxima competición continental, seguido por los 58 puntos que Nikos Gallis logró con el Aris en un partido en la cancha del Ostende belga en el año 1986.
No te olvidamos, Joseph Joe Arlauckas, no.