Este Real Madrid tiene buen aspecto. Podemos ser agoreros, pero lo cierto es que funciona y gana. Es muy fiable ante los equipos que, según la lógica, deberían tener un nivel inferior, y sólo frente a los de nivel comparable sufre o pierde. Cabría preguntarse el por qué de esta fiabilidad. Desde aquí se ha intentado ser crítico para remarcar lo que faltaba, pero no se le ha dedicado el mismo tiempo a hablar de sus virtudes como equipo, para explicar el saco de victorias que, en una liga muy igualada, hace que esté a dos de distancia del segundo clasificado.
Esta mañana hemos tenido un ejemplo más de victoria sobre un rival potente, desde luego de la parte alta de la tabla, que no ha tenido opción. El partido se ha movido siempre bajo el control del Real Madrid. El punto clave ha estado en la extraordinaria productividad del primer cuarto. Un cuarto en el que, por cierto, no jugaban ni Bullock ni Felipe Reyes. El Madrid ha acabado ese periodo con una anotación que lo proyectaba a los cien puntos, reservándose un margen de reacción para la más que probable explosión anotadora de los exteriores del Pamesa, un equipo que vive y muere por el triple demasiadas veces. Esa reacción ha llegado y, sin embargo, la respuesta del Madrid ha sido rotunda: una cadena de canastas, interiores y exteriores, que ha devuelto la distancia a márgenes por encima de los diez puntos. A partir de ahí, el Pamesa, que tiene el aspecto de conjunto herido tras la última racha de lesiones y su pobre comportamiento en la Copa, se ha dejado llevar en un último cuarto casi sin historia.
El Pamesa puede ser un buen marco de referencia para hablar de este Madrid. Ya el año pasado se tuvieron que ver las caras en Play-Off y ahí fue donde la diferencia se empezó a trazar. La fortaleza de Pamesa está en la posición de base. Tiene tres hombres con características más o menos complementarias, un hombre de control y fortaleza, Avdalovic (sin duda el gran ausente hoy), un revolucionario rápido y agresivo como Oliver y ahora un base anárquico y valiente, desequilibrado y desequilibrante con experiencia NBA, Shammond Williams. El Madrid tiene menos físico en esa posición, aunque la aportación de Llull es este año bienvenida y supone un desahogo importante. Lo mejor que se puede decir del Madrid es que sus dos bases son totalmente complementarios en lo que atañe al ritmo del juego. Tunceri ofrece pausa y la opción del tiro, además de no ser un jugador que rehuya la asistencia incluso cuando, como hoy, no se encuentra en superioridad física para ganar espacio o el primer paso de la penetración. Suele cometer pocos errores y es fiable. Raúl, en cambio, intenta siempre acelerar el juego en las transiciones, es un hombre menos previsible y más dotado para la anotación individual y la penetración. Llull es un mix entre ambos. Por una parte ofrece la defensa que Tunceri consigue con su conocimiento del juego y envergadura, y a la vez tiene algo de la velocidad de Raúl. No es la posición más fuerte del equipo, pero es coherente y equilibrada, además de aportar anotación. Ocurre, además, que tanto Raúl como Tunceri suelen ser muy buenos tiradores en situaciones difíciles, lo que añade un valor extra a su juego.
La posición de escoltas y aleros deja en Pamesa un hombre anotador con capacidad para subir el balón, Douglas, que tendría su parangón en Bullock. Un alero fuerte aunque bastante mayor, Timinskas, siendo Mumbrú su equivalente: un jugador grande, interior-exterior. En el Madrid, además, surge la figura de Smith, cuya versatilidad es, junto a la de Mumbrú, uno de los signos distintivos del equipo. El papel correspondiente en el equipo rival, House, pone de manifiesto el gran acierto que ha supuesto el fichaje de Charles. Hay una escala entre los tres exteriores del Madrid que crece y decrece armónicamente: anotación-defensa-rebote. Bullock es el que más anota, Mumbrú el que más rebotea y Smith el mejor defensor, apoyando ambas facetas del juego. Bullock puede subir la bola puntualmente y todos poseen capacidad para penetrar o tirar. Es una línea notable, a la que sólo lastra la irregularidad en el tiro exterior de Mumbrú y los problemas en defensa de Louis. House, frente a Smith, es un hombre poderoso físicamente y con una gran actitud, pero mucho menos dotado para la anotación, menos sensato y más irregular. Quizá en el Madrid la ficha de Pelekanos es un aspecto no resuelto que termina de apuntalar la línea, pues es muy cierto que en Pamesa los tres bases comparten minutos y, en el Madrid, Llull no juega tanto como para descargar de minutos a los tres exteriores.
Y finalmente llegamos a la línea interior. No es una exageración decir que la posición de 4 es en el Real Madrid la más fuerte y que, seguramente, es de las mejores de Europa. Es sin duda la que más pelea, una de las más ambiciosas y también agresivas. Ofrece rebote ofensivo, una grandísima defensa incluso en condiciones de inferioridad física y una razonable alternancia interior-exterior. Pamesa tiene la gran apuesta nacional para el puesto, Víctor Claver, excepcional físico con lagunas de productividad aún por consolidar, otro español interesante, pero bastante flojo (y que me perdonen los de Pamesa) pese a su tremendo salto y gran técnica. Miralles no intimida, no es consistente, pese a sus posibilidades... Sobre el papel el trío Milojevic-Claver-Miralles no tiene nada que envidiar técnica o físicamente al del Madrid: Sekulic-Felipe-Hervelle. Nada, excepto la fiabilidad defensiva de los blancos, su consistencia y en general mayor productividad. No todo es lo que parece; y aquí el Madrid dispone de una rotación fiable, en general regular y, en el caso de Sekulic, silenciosa y poco exigente en minutos o protagonismo. Sin olvidar otro aspecto: la capacidad de todos para jugar como centers, lastrados en peso o intimidación, pero aguantando minutos con una correcta actitud en el rebote y siendo generosos en ayudas, sobremarcajes y defensa de anticipación.
Finalmente los pívots. Barac y Garcés. Uno por pulir, pero apuntando grandísimas posibilidades. Otro ya veterano, claro ejemplo de que el aspecto y, muchas veces los números, no significan nada. Garcés es un pívot muscularmente esplendoroso, una montaña humana que salta, tiene un gancho coherente y aspecto intimidante. Sin embargo, es un jugador al que le puede la presión, que va a menos conforme más importante debería ser su persona. Ahora, el Madrid tiene un problema que, de hecho, no es mayor por la versatilidad de Felipe y hasta Sekulic. Papadopoulos es un jugador ya de por sí con unas condiciones de especialista al que Plaza ha tratado de adaptar al juego clónico del Madrid con sus pívots. Porque, de hecho, prácticamente cualquiera de los otros -Hamilton, en su momento, incluído- puede jugar el pick&roll, abrirse y tirar de media distancia, cargan el rebote ofensivo, defienden a cuatros tiradores y a cincos interiores. De ahí que haya pasado por problemas de adaptación que, pese a todo, se estaban subsanando hasta su lesión. Sus activos son un arma más: su visión al poste y la capacidad para lanzar una vez recibe de espaldas al aro con su ambidextro gancho.
Por si fuera poco, la llegada de Iturbe está siendo positiva y abunda en algunos de los puntos fuertes de la plantilla: otro hombre que puede jugar de más de una cosa -con reservas, veamos cómo puede jugar de 3 sin Mumbrú al lado-, que conoce el juego -otro aspecto común a casi todos los balncos- y que, para mi sorpresa hoy, no está rehuyendo los cortes hacia el aro y el contacto. Si en sus minutos sigue anotando con la facilidad que le es natural a él en el tiro exterior, continúa defendiendo aunque sea por experiencia más que por fuerza... y ayuda al rebote, su presencia será un activo importante. No se le puede pedir más productividad en menos minutos. Sin duda, su estreno está siendo afortunado. Pelekanos no debe ser muy feliz, pese a todo.
En resumen: el Madrid es un equipo coherente. Tal vez con jugadores escasos de fondo físico y poco espectaculares, pero grandes conocedores del juego, versátiles, anotadores y con espíritu colectivo. Muy equilibrado y sólido, buen defensor. Esos son sus activos y, las de los partidos como los de hoy, sus victorias. Una base espléndida, pero que aún puede mejorar. En ello confiamos.
Simpson_M