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# viernes, 20 de junio de 2008 22:01

Don Alejandro, vida y milagros (I)

Aíto... grande!! 

En el año 2002, Alejandro García Reneses abandonaba la dirección del FC Barcelona tras una trayectoria impresionante, y con un cierto aroma a despedida. En aquel momento, podía ser sin lugar a dudas el más grande entrenador español en términos relativos, pero su periplo tenía una gran mácula, una marca indeleble que parecía que iba a marcarle para siempre: no haber triunfado en Europa.

Los halagos y las críticas se contraponían a partes iguales. De un lado, extraordinario motivador, forjador de plantillas demoledoras, contribuidor a la modernización del baloncesto, a la creación del alero alto como pieza nuclear del juego, endurecimiento físico de todas las líneas, apologista de la defensa, de las rotaciones interminables y de la especialización del jugador, gran articulista. De otro, personalidad desbordada, implacable en las cumbres –el affaire Maljkovic resonará por los siglos de los siglos-, planteamientos que hacían una relectura del reglamento -¿cómo pitar faltas en cada acción si “cada acción es falta”?-, la castración de la Euroliga… Sin duda una personalidad rica y polémica que contrastaba con otros entrenadores de igual grosor, pero más laureados a nivel continental –lógicamente Lolo Sáinz o, en menor medida, el fugaz Clifford Luyk-, con planteamientos menos profundos o eruditos, menos innovadores,
pero igualmente eficaces en los aspectos mentales y de motivación.

Ese último año Aíto arrastraba el desgaste de diecisiete años (lo que no deja de ser escalofriante) con el club catalán, años en los que había llevado al Barcelona de un segundo plano prometedor al liderazgo indiscutible en el territorio nacional, por mucho que el archirival blanco consiguiera un pequeño oasis de maná por medio de la aparición de Arvydas Sabonis y la última Copa de Europa y el Joventut tocara el techo de la competición durante su mejor época de siempre. Ni más ni menos que 9 ligas y 4 copas, más de un 50% de éxito en la ACB, aplastando al Real Madrid incluso con peores plantillas, derrotando con una polémica infinita a Petrovic, Sabonis, Arlauckas... La fascinación de Aíto por los físicos espléndidos y los jugadores agresivos es ya paradigmática. Es imposible olvidar el grandísimo uso que ha sacado de pseudo-cuatros como Andrés Jiménez, Karnisovas, Xabi Crespo, Fred Roberts, Nicola o Gurovic, que por altura y condiciones podían jugar en el interior, pero que desbordaban desde el perímetro con eficacia y maximizaban rebote y fuerza en los bloqueos.. Gurovic supuso en su día el más caro traspaso de nuestro baloncesto: el Aíto poderoso no escatimaba esfuerzos por cumplir sus objetivos.

En el interior, la fortaleza, la agresividad y la defensa, pero también la clase. Temporeros armarios son una de sus señas de identidad. Nombres que remiten a oscuros callejones, muelles con olor a salitre y espaldas quebradas por el peso: Camata, Leron Ellis, Mike Peplowski (memorable serie contra el Zar, en su adiós de la ACB), Quique Andreu... Dos quince, dos catorce, ciento quince, o veinte. Al otro lado sorprendentes estilistas que florecían en medio de un jardín de vigorexia: Derrick Alston, Jerrod Mustaf… cuando no aunaban ambas facetas para bien (Norris, por supuesto) o para mal (el malogrado Rentzias). En el exterior, la misma mezcla de músculo y soltura: de Sasha, llegado como apagafuegos, a Xavi Fernández, pasando por Digbeu, Crowder –hasta dos veces- De la Fuente o Salva Díez… bases anotadores, muchos con el estigma del triple: Hawkins o Goldwire… directores (Nacho Rodríguez) o con una solvente mezcla de estilos (Rafa Jofresa).

Los equipos de Aíto renunciaban en muchas ocasiones a estrellas de primerísimo nivel, pero encontraban su fuerte en el grupo, un nivel medio-alto y mucha estatura y fortaleza.

Repasemos su última plantilla antes de abandonar Barcelona: un suplente leñador (Camata) para el cinco; un mega-pívot que salió bajo su manto protector y que intentó repescar más tarde (Dueñas), regalándole una ACB, la primera en que se rompió la ventaja de campo; un pívot español obrero y reboteador como Alzamora, Rentzias como referencia. El más bajo de ellos superaba los 2,06 –sin contar a Van Der Hare-. Su 3-4 arquetípico estaba cubierto por el alemán Okulaja; un 3 memorable, aunque empezando su declive –Karnisovas-, dos exteriores defensivos –Digbeu y De la Fuente-, su base leñador habitual –en este caso Nacho Rodríguez- y la no tan infrecuente concesión a la genialidad: Navarro y Saras. El gran problema aquel año, el de siempre: la Euroliga; aunque también un rendimiento en la ACB deficitario, hasta sorprendente si se me permite: ningún título.

Su salida dio paso a Pesic y al triplete, lo que de alguna forma rompió la leyenda negra que arrastraba el Barcelona más reciente y al tiempo facilitó su paso a la oscuridad del anonimato, ya que parecía que su época había concluido. Un foráneo llegaba para, a la primera –aunque con fichajes extraordinarios, y un credo distinto al del madrileño: juego a 70 puntos, basket-control y rotación corta- lograr lo que hasta tres veces se le había escapado en el último partido… sin contar las veces que se quedó en la semifinal de la F4.

Cuando se anunció su fichaje por el Joventut de Badalona, las expectativas eran grandes, pero también el reto: tomar un equipo sumido en la oscuridad de casi una década para llevarlo otra vez a la senda del triunfo. Las especulaciones fueron numerosas, pues había varios equipos en busca de técnicos tras debacles como la de Imbroda (recién acontecida) en el Madrid, y la llegada de Lolo Sáinz como director deportivo a Chamartín hizo concebir la esperanza de que los anteriores enemigos se aliaran para superar el peor momento históricamente hablando de los blancos. Sin embargo, sin salir de la provincia de Barcelona, volvió a sus orígenes badaloneses en el lejano Círculo Católico para otro reflote.

Para ello, a primera vista no tenía demasiado a que aferrarse. El Joventut había sido una cantera prolífica pero su principal activo era un junior delgado y ágil, sin peso específico aún en la ACB el año de su llegada y su presupuesto era coyuntural. Antonio Bueno había abandonado el equipo el año precedente con destino Madrid. Sin embargo, contaba con algunos puntales. Rescató a Alain Digbeu del horror capitalino para tener otra vez a un escolta físico y agresivo; Tabak apuraba sus años como jugador de primer nivel con la solidez que siempre tuvo (error en negativo de la casa blanca, otra vez, quedándose con el magnífico, impagable Tarlac). Tenía un base triplista (Carles Marco, aún no ex-jugador, hasta reciente internacional ¿?), un alero apañado con clase pero problemas de consistencia (Radulovic), pero… Alzamora, Souley Drame, de junior de oro sobredimensionado a fracaso absoluto… un grupo limitado y con muchas carencias, sin un
suplente interior de calidad y bases tiradores.

Incluso en esas condiciones precarias tomó la decisión de que Rudy tenía que constituir un elemento básico de su equipo, sin mirar el carnet. Realmente hubo tanto de atrevimiento como de necesidad, en vista de los problemas de la plantilla, pero no le tembló el pulso y el muchacho respondió con un rendimiento notable, al principio como jugador de complemento, ayudando en todas las facetas (puntos, asistencias, rebotes y defensa) sin deslumbrar, pero postulándose como un jugador completo. El primer atisbo de lo que podía ser su Joventut llegó en la Copa del Rey de Sevilla. Con un buen Tabak y sobre todo la irrupción de Rudy Fernández en la final ante el aparentemente inaccesible Tau del Chapu, Scola e Ivanovic, el partido se decidió al final del lado de la lógica pero dejó claro que al niño, además de corrección, no le faltaba ambición ni coraje. El fly de espaldas supuso un punto de inflexión en su trayectoria, y sin duda las dudas que pudiera albergar Aíto en seguir la senda de la juventud se disiparon. En ese primer año el DKV disputó el Play-Off ACB, con un rendimiento mediocre (perdió 3-0), lo que de nuevo sirvió a sus detractores para mitigar los aplausos; pero el paso estaba dado.

Año tras año, su Joventut ha ido escalando peldaños en el camino hacia el éxito. La siguiente temporada su plantilla se plagó de jugadores rescatados de la LEB para reforzar el juego interior: Venson Hamilton y el canadiense Jesse Young eran absolutas incógnitas, pero con más tiempo el equipo se teñía de sus gustos, aunque con una constante: fichar jugadores por descubrir, o bien hombres desahuciados. El primero fue Álex Mumbrú, rebotado del año de Lamas en una carrera repleta de viajes en el puente aéreo. Boza le despreció por su absoluta inacción, por su mente quebradiza: un prometedor alero fuerte que sacaba su mayor provecho de las penetraciones y el juego interior en el prometedor Joventut pre-Aíto, junto a Bueno, se había transformado en un tiratriples sin mesura y cada vez menos minutos. Con Aíto volvió a la sensatez del juego diversificado y completo, a ser un jugador utilizable.

Luego apareció Huertas, un brasileño prometedor pero absolutamente arriesgado, y una cierta concesión a la galería con tres nombres medianamente cotizados: Gurovic, decadente y al tiempo pulsátil, como casi siempre; Arnold, un 4 estilista que constituyó su fichaje estrella, pero que naufragaría por su inconsistencia, y otro hundimiento, aunque esperable: Brent Scott, venido a menos, técnicamente tosco como siempre pero algo menos importante en las tareas de cohesión que le sirvieron en Tau o Madrid años antes, siendo cortado y sustituido por un exNBA veterano: Sean Rooks. Ese Joventut amagó por vez primera con lo que se avecinaba, ganando la Lliga Catalana y logrando una racha de victorias que coincidió con una plaga de lesiones en los interiores que posicionó a Hamilton como hombre contundente y que llevó a jugarse en un último partido de regular memorable la posición en la regular con el Barcelona, aunque perdieron. El pabellón del Joventut empezaba a enganchar a la afición y la fiebre verdinegra comenzaba a ser tenida en cuenta.

Las constantes de Aíto estaban otra vez ahí: agresividad, el triple como arma, interiores poderosos y atléticos, salto, rapidez, plantillas densas, defensas presionantes. Ese año, una jugada polémica en la ULEB (una defensa de un triple en la que renunció a la falta, tal y como ocurría con Plaza con el Maccabi hace unos meses) lo puso en el disparadero, ya que de todos sus años en el DKV quizá fue éste el que menos rendimiento obtuvo a sus hombres, aunque frente al Madrid en cuartos tuviera algunas opciones, y no las concretara en parte porque Rudy bajó su nivel de forma escandalosa en esos partidos, extrañamente tímido, pero también porque tanto Marco como Huertas sufrieron lo indecible para hacer jugar a su equipo frente a un pletórico Justin Hamilton, que parecía escogido por Boza en lugar de Bennett expresamente para esa ronda.

Aquel fue el punto de inflexión para el equipo de Aíto García Reneses. A partir de ese instante, el recuperado técnico y los verdinegros subirían sus prestaciones. Aparecería un joven destinado a controlar el timón de su equipo y que amenazaría, casi treinta años después, el récord de Corbalán al debutar en la selección lejos aún de la mayoría de edad. Quedaba poco para que el DKV se transformara en lo que es hoy, acrecentando el nombre del que ahora es seleccionador nacional.

Continuará...

Simpson_MSmile

por maragota

Comentarios

# Ricky R ha opinado el sábado, 21 de junio de 2008 0:30
re: Don Alejandro, vida y milagros (I)

vergonzoso que hayan baneado a Maragota del foro de acb.com

# Frank Jones ha opinado el sábado, 21 de junio de 2008 6:39
re: Don Alejandro, vida y milagros (I)

hay alguna razon para el baneo?

# Frank Jones ha opinado el sábado, 21 de junio de 2008 6:58
re: Don Alejandro, vida y milagros (I)

Hola a todos,

Quisiera comentar algunas de las aportaciones de Aito, sobre todo en los años 80 y 90.

1.David Wood, Granville Waiters y Kenny Simpson. El especialista defensivo ocupando plaza de extranjero. En aquellos años era un auténtico desperdicio utilizar un plaza de extranjero para tales fines. Todos los equipos buscaban, en la medidad de sus posibilidades, el desequilibrio con la contratación del americano de turno (pívot en el 90% de los casos). Algunos optaron por estrellas (o estrellitas) en el perímetro junto a un pívot, otros por pareja de pívots, pero todos buscando esos 55 – 60 puntos.

2.Dos bases jugando a la vez: presión terrible sobre la subida de balón e intentar frenar al escolta rival anotador. Aquí la clave fue Quimet Costa. Memorables fueron sus defensas a Antonello Riva, Drazen Petrovic, Jordi Villacampa, Nikos Gallis.

3.Sacar de fondo tras canasta rápido para pillar a la defensa rival descolocada. Para que sepáis a lo que me refiero, los que tengáis partido antiguos en video del Real Madrid prestad atención a la “rapidez” de Romay a la hora de poner el balón en juego.

4.Triple en contra-ataque. Con Chicho Sibilio y Epi de aleros, Nacho Solozábal salía al contra-ataque y al llegar a la zona contraria, doblaba el balón hacia afuera para encontrar a estos dos francotiradores en posición y casi siempre sin marcaje porque las defensas tenían la tendencia a ir hacia el jugador que penetraba (marca de la casa de pase de Corbalán hacia adelante y finalización de Iturriaga o del propio Corbalán).

5.Planificar las temporadas con la mente en tener al equipo preparado para los meses en los que DE VERDAD se juegan los títulos: marzo, abril y mayo. Se adelantó a aquellos entrenadores que machacaban a su quinteto titular desde el dia 1 de competición y no supieron adaptarse al sistema de play-offs, fase final de copa del rey, etc.

Bueno, eran otros tiempos. Ahora lo ves y piensas que fue una lástima que no ganara ninguna Copa de Europa. Tuvo la mala suerte de cruzarse con una de las mejores generaciones de jugadores yugoslavos. Otros también tuvieron esa mala suerte antes.

En fin, igual todo se redime con el oro de Pekín.

Saludos

Frank

# Noult ha opinado el sábado, 21 de junio de 2008 8:59
re: Don Alejandro, vida y milagros (I)

me parece inadmsible que hayan baneado a Maragota en el foro de acb.com

eso es matar la libertad de expresión, les fastidia que maragota tenga éxito

# Dan ha opinado el sábado, 21 de junio de 2008 11:37
re: Don Alejandro, vida y milagros (I)

Podrían poner algun enlace del baneo de maragota?, es que ahi hay muchos temas y muy largos, asi de esta forma le damos apoyo desde aqui

Un saludo

# dakk ha opinado el sábado, 21 de junio de 2008 13:19
re: Don Alejandro, vida y milagros (I)

vergozoso que lo hayan baneado?vergonzoso es que se pase las normas por el forro y este haciendo spamm continuamente en el foro acb que esta prohibido.

# kakNapPaunk ha opinado el domingo, 10 de agosto de 2008 16:49
re: Don Alejandro, vida y milagros (I)

Brilliant!

# Fede ha opinado el lunes, 31 de agosto de 2009 12:38
re: Don Alejandro, vida y milagros (I)

Aito es un maniático y un eterno segundón. Cada vez me da más rabia lo que hizo en la olimpiada y sobretodo con Navarro. Pero esto no es  todo: en el Barça también era un segundón y en Málaga ha hecho bien poco, y lo poco que ha hecho ha sido salvado por alguien que él descartó (Cabezas).

Vaya ruina...

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