
La fortaleza del euro respecto al dólar comienza a tener una inesperada consecuencia. En el único gran deporte profesional estadounidense que genera interés a gran escala en Europa, el baloncesto, algunos jugadores de cierto nivel abandonan la NBA para firmar suculentos contratos con equipos europeos. Rusia y Grecia son los destinos más destacados.
Josh Childress, alero de los Atlanta Hawks que promedió unos muy "normalitos" 12 puntos y 5 rebotes la pasada temporada, se ha convertido en el rostro de esta revolución, que ha conmocionado a los medios estadounidenses. Este año, con 25, quedaba libre, y los Atlanta Hawks estimaban que podrían retenerle por unos 5.000.000 $ anuales. Pero el Olympiakos, ansioso por acabar con la hegemonía del Panathinaikos en los últimos años, le ofreció casi el doble: 6.000.000 €. Tras un paseo de unos días por Atenas, en los que fue tratado a cuerpo de rey, Childress decidió aceptar el reto de convertirse en el jugador mejor pagado del continente.
Nunca un jugador con futuro NBA y en la plenitud de su carrera abandonó la Liga estadounidense por Europa. Como tampoco nunca una futura figura universitaria dejó de acudir a un centro estadounidense para convertirse en profesional en Europa a los 18 años. Es lo que hará el prometedor base Brandon Jennings, que al tener dificultades para acceder por cuestiones curriculares a una universidad de su gusto y no poder acceder a la NBA por no haber cumplido aún 19 años, ha decidido convertirse anticipadamente en profesional. La Virtus de Roma será su destino.
Además, varios jugadores de carrera europea han puesto fin a su experiencia NBA. Ante la posibilidad de tener salarios en torno a los tres millones de dólares en su condición de complementos, de primeros jugadores de los banquillos, prefieren ser estrellas en Europa y cobrar cifras superiores. Dos jugadores españoles han puesto fin a su experiencia americana por ese tipo de problemas. Juan Carlos Navarro, tras un año en Memphis, volverá a Barcelona para percibir cerca de tres millones de euros anuales. Jorge Garbajosa desveló ayer su destino: tras el acuerdo logrado con Toronto para terminar su contrato, militará las dos próximas temporadas en el Khimki de Moscú por tres millones de euros netos.
El argentino Carlos Delfino era otro de los que tenían buenas posibilidades en Estados Unidos, tras promediar el año pasado 9 puntos y 5 rebotes con los Toronto Raptors. Pero ninguna oferta norteamericana podría acercarse a los 4.000.000€ netos que puso sobre la mesa el Khimki ruso del magnate Aleksei Bodumkov, que además pondrá a disposición del argentino un chófer las 24 horas del día y un gimnasio copiado del de los Chicago Bulls. Además, el esloveno Bostjan Nachbar seguirá el mismo camino y ya ha fichado por el Dynamo de Moscú por 14.000.000€ en 4 temporadas... Casi nada!!
Además de la fortaleza del euro, hay otra razón de carácter estructural por la que los equipos estadounidenses no pueden pagar a estos jugadores las mismas cantidades que se les ofrece en Europa: el límite salarial. Cada año, la NBA fija una cantidad tope que los clubes pueden destinar en salario, y por cada dólar que se excedan, tendrán que pagar otro tanto a la Liga como penalización. Este año, se fijó en 71 millones de dólares.
El equipo de Childress el año pasado, Atlanta Hawks, tiene a tres jugadores estrella que cobran ellos solos 30 millones de dólares, y los 41 millones restantes son a repartir entre los 12 restantes miembros de la plantilla. Pagar a Childress lo que cobrará en Grecia supondría cerrarse la puerta a otros posibles fichajes.

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