
España ha retomado la senda del triunfo en la competición oficial tras el lapsus del Europeo del año pasado, ganando a Grecia en un partido que se mantuvo igualado mientras la selección nacional anduvo buscándose a sí misma. El partido, aunque el resultado no lo indique, tuvo en los hombres de Yannakis un rival correoso, peligroso y que muy probablemente tenga una trayectoria dilatada en el campeonato, una vez que solvente sus problemas con las pérdidas y mejore su porcentaje desde la línea de personal.
El partido ha comenzado con un quinteto español conservador, reservando a Felipe el papel de 4 y a Marc el pívot, frente a una Grecia que optaba por Fotsis y Tsarsaris en el interior. Los primeros minutos han sido ajustados, con los helenos muy cerrados y con un gran acierto en el triple que les ha mantenido en el partido. España, por el contrario, aparecía muy participativa, con los intentos de anotación muy descentralizados, pero al tiempo con escaso acierto para lo que podía esperarse.
Spanoulis, Diamantidis, en general todos los francotiradores griegos apostados en el perímetro han castigado la defensa de ayudas española en el arranque del primer cuarto. Jiménez ha estado muy activo, extraordinario en el despliegue de facultades físicas, incluso aportando con algún corte en ataque que ha sido capaz de sorprender a la defensa de los griegos, con cambios constantes de hombre y alguna incursión breve en la zona.
El estilo de Aíto ha quedado patente desde el primer minuto. Han intervenido los tres bases, se ha pasado de una estructura de dos cincos a un alero jugando de interior (Jiménez), dos escoltas para el 2 y el 3 (Navarro y Rudy) y en general relevos de duración muy corta, con Felipe saliendo y entrando del banco varias veces y Raúl López sustituyendo a Calderón al poco de comenzar el partido.
Los primeros minutos, para ser sinceros, no han sido nada tranquilizadores. España pienso que estaba bastante ansiosa, en especial Rudy, que creo que ha tardado en tranquilizarse aunque en sus nervios se ha visto recompensado por un buen acierto. No ha ocurrido lo mismo con Felipe y Marc, que no han sabido conectar entre ellos y en especial Reyes ha terminado cometiendo alguna falta bastante justa pero evitable y al que se le ha visto algo precipitado, luchando por otra parte casi siempre en inferioridad de estatura y peso. Hay que decir en su favor que los emparejamientos con Fotsis e incluso Tsartsaris no los ha solventado mal, pero esto también ha sido demérito de los ala-pívot griegos en la primera parte.
Fotsis, en estos minutos, ha dejado la peor imagen que de él podemos tener los aficionados españoles. Frío en un principio, sin facilidad para echar el balón al suelo y puede que algo menos dubitativo en sus acciones; como siempre pronto a levantarse y lanzar con suspensiones de gran altura, pero sin precisión y, lo que es peor, con una selección no siempre idónea. Sus errores se han dejado ver en la técnica que le han pitado justo tras anotar una canasta bajo el aro, probablemente merecedora del premio de una personal.
Algo diferente ha sido el paso de Scortsianitis por la cancha. Sofokles, que de dramaturgo griego tiene sólo los ecos del nombre, ha salido al campo y ha revolucionado el juego. Para bien en un principio y luego para mal… Es obvio que, exceptuando Marc Gasol y en menor medida (y por otros medios) Pau, con ayudas continuas y la búsqueda del bote, al pívot negro no le puede parar al contacto casi nadie. Se ha dejado ver en varias acciones, coincidiendo con Garbajosa y Pau en cancha, y ha logrado tanto anotar como forzar alguna falta. El gran problema ha venido cuando ha tenido que defender y, al tiempo, controlar sus empellones en ataque, momento en el que Garbajosa le ha sabido encontrar y forzar la falta.
Han sido las pérdidas de balón y el bajo acierto de Grecia en el primer cuarto los que han dejado un margen de equilibrio a España, que al final de la primera parte ha logrado, de la mano de Ricky y Rudy, más en general la actividad en el rebote ofensivo y una mayor velocidad, desarbolar durante algunos minutos a los helenos, que se han rehecho in-extremis con un 2+1 con el tiempo casi cumplido. La peor sensación, y al tiempo la mejor, ha sido la irrupción de Pau, efectivo, brillante en ataque, por momentos casi autoritario en su facilidad para encontrar el aro desde la lejanía, con medias vueltas y calidad, pero que ha acaparado decisiones en exceso, y no porque él las exigiera, sino por el exceso de contemplación de sus compañeros, recordando infaustos momentos de la final del Europeo.
Se puede decir que la aclimatación al Olimpo le ha durado a España 20 minutos, no más, porque la salida en la segunda parte ha condensado todo lo que en condiciones normales es la España de aluvión, la imparable y casi inabordable. Ha sido recuperar Navarro 40 segundos de inspiración para devolver al equipo la soltura de siempre, y 5 puntos suyos (triple y bomba) más la virtual incapacidad de Grecia para frenar a Pau en ventaja cerca del aro, y un triple de Calderón junto a un 2+1 han servido para aumentar la ventaja a nada menos que 17 puntos, con Fotsis otra vez muy nervioso, los griegos perdiendo balones tratando de realizar el pase más ante la buena defensa española y la eficacia del primer cuarto desde el perímetro agotada.
En un abrir y cerrar de ojos, España se ha puesto a 19 puntos, ha subido la defensa y ha dejado la impresión de volver a abrir la torrentera de puntos con una fluidez extraordinaria. Papaloukas parece sumido en una profunda depresión, lejos de momentos deslumbrantes, y en general todo el equipo griego parecía sobreexigido. Una buena acción de Theo al penetrar y obtener un 2+1, amén de una falta antideportiva rigurosa han devuelto a Grecia al partido, equilibrando la distancia en torno a los 13 puntos. Jiménez ha vuelto a jugar de 4 tratando de frenar a un Vassilopoulos muy eficaz, juntándose con Mumbrú (sobrio y bastante efectivo, lejos de cualquier exceso marca de la casa) y Rudy.
A falta de 2 minutos en el tercer cuarto Grecia ha incrementado su actividad defensiva y ha logrado generar dos malos ataques de España, por primera vez en el partido. Un trap defensivo en campo español que ha hecho perder el balón a Ricky Rubio y una acción del mismo cariz que fue sacada antes de la violación de 8 segundos con apuros pero dio paso a una acción viciada, en la que el balón se perdió sin realizar un tiro. La respuesta fue un tiempo muerto de Aíto y una salida en zona fenomenalmente agresiva, que provocó de inmediato un mal tiro, seguido de una jugada interior para Marc –un poco dubitativo todo el partido, lejos de la soltura de la preparación- remachada por un como decimos sensacional Jiménez, y otro ataque muy apurado de los discípulos de Yannakis. La verdad es que la manera de parar el partido de Aíto fue inmediata y violenta, plenamente satisfactoria, y es que no dejó lugar a la más mínima especulación.
La zona, muy abierta y con Jiménez, Mumbrú, Rudy y Calderón con los brazos abiertos, abarcando muchísimo espacio y con gran movilidad, con Marc de pivote atrás, se antoja sumamente interesante. A Grecia la adaptación le provocó tres malos ataques que, francamente, casi cierran el partido a favor de España. En este intercambio de golpes tácticos hay que reconocer que el saldo fue netamente superior para España, que pasó de un +14 y sensación de agobio a un +16 y sobre todo la constatación, puede que algo forzosa, de que Grecia lo iba a tener muy complicado para dañar las raíces del árbol con sus meneos. Pau permaneció casi inédito en el tercer cuarto, así como Raúl López y Felipe Reyes.
El último cuarto se mantuvo dentro de los parámetros de intercambio de canastas de calidad, es decir, alternancias de escaso impacto en el marcador pero debido a acciones de calidad ante buenas defensas. Pau salió para hacer otra vez un trabajo sordo pero efectivo, siendo una vez más Jiménez el que acumulaba minutos de 4 frente a Garbajosa y Raúl, que se sitúa como tercer base, cumpliendo las previsiones que auguraban una preferencia de Aíto sobre Ricky por su mejor nivel defensivo, aunque habría que ver cómo anda aún el abductor del base de Vic. Grecia ha comenzado con las brusquedades sin que el asunto pase a mayores. Como detalle curioso hay que destacar que Felipe ha vuelto a la cancha a jugar de 5, posición en la que se siente más cómodo sin duda, haciendo pareja con Jiménez una vez más desde los lejanos tiempos de Estudiantes. Berni ha participado en estos minutos con la abnegación habitual, y Yannakis ha dejado para mejor ocasión a Baby Shaq, quizá en la convicción de que no había mucho que arañar de la dura coraza española. Sólo al final Garbajosa ha sustituido a Jiménez en la posición de 4, en lo que hace falta ver si es un simple ajuste táctico debida a la versatilidad cuatros helenos o es por el contrario un hecho que se consolidará en los siguientes partidos. El marcador se apretó en el final del encuentro más de lo esperado, merced a la agresividad y el pundonor habitual de los actuales subcampeones del mundo, pero Ricky Rubio anotó de ocho metros para hacer coherente lo visto en el campo y la diferencia en el electrónico.
El análisis final del partido es satisfactorio. Grecia, mientras ha mantenido la tensión competitiva, ha demostrado que puede ser un rival sumamente peligroso, sobre todo si contiene las pérdidas y exhibe un mayor acierto en la línea de personal. Ha tenido varios instantes de agresividad defensiva, parece capaz de efectuar un juego versátil, aunque con una referencia interior clara, y en defensa son muy capaces de efectuar ayudas constantes, cambiar hombres con consistencia y disponen de aleros muy agresivos. Diamantidis y Papaloukas han estado por debajo de lo esperado, Fotsis ha sido Fotsis en el peor sentido del término, Sofokles se ha perdido en su tosquedad en un piélago de faltas. Boroussis, Zizis y sobre todo Spanoulis están a un nivel alto. España, por su parte, ha jugado al comienzo nerviosa, pero una vez desentumecida se ha mostrado como un rival muy, muy complicado de batir, con toneladas de anotación en las alas, bases solventes (con un Raúl infrautilizado, incluso), aleros peleones y capaces de asumir posiciones interiores, una zona agresiva y pívots que, sin necesidad de ser utilizados extensivamente, pueden marcar diferencias.
Simpson_M