
Días atrás comparaba la trayectoria de Pablo Aguilar con la de José Ángel Antelo y las conclusiones que se establecen con el paralelismo entre ambos no son nada buenas.
Me resulta inevitable, con todo lo que estos días estamos hablando de Nikola Mirotic y las ilusiones que está despertando un jugador con esa edad, con esas condiciones físicas y técnicas, como digo, establecer una nueva y odiosa comparativa…
Hace unos ocho años el Madrid fichaba a un jugador polaco que aún estaba en edad cadete, se llamaba Maciej Lampe. Era el mejor de su generación en toda Europa, un talento precoz que con quince años medía ya 2.05m, se jugaba balones en la zona y encestaba triples con facilidad… al igual que Mirotic tenía esa mirada y esa actitud en la cancha que tienen los grandes jugadores, los que van “sobraos.”
Con dieciséis años el Madrid le mandó a jugar al Pozuelo de liga EBA. Yo acudía al pabellón de Pozuelo, al igual que muchos otros, solo para ver las evoluciones de Maciej, y recuerdo que al igual que ahora disfruto al ver a Mirotic e imaginar que clase de jugador puede ser mañana, cuando veía jugar a Lampe pensaba que estaba ante la que iba a ser la estrella del basket europeo en dos o tres años, y que lo vería jugar en mi equipo… la historia resultó ser muy distinta de lo que yo imaginé.
En el pabellón de Pozuelo pude ver a mucha gente del baloncesto, ojeadores de la NBA y pude conocer a los padres de Lampe… no conseguí ver nunca ninguna cara conocida que pudiese relacionar con el Madrid, que era el equipo al que pertenecía Maciej.
El señor y la señora Lampe estaban muy cabreados con la situación de su hijo, con el absoluto estado de abandono que la familia tenía en Madrid y el trato que recibían por parte del club ya que consideraban que la formación que estaba recibiendo Maciej en todos los sentidos era mala para su futuro, y sabían de lo que hablaban pues ellos también fueron profesionales en otras disciplinas deportivas.
Con diecisiete años el joven Lampe era la estrella del equipo EBA y, midiendo 2.08m, igual jugaba dentro de la zona que clavaba tiros desde detrás de la línea de tres puntos… como Mirotic ahora.
El resto ya es historia conocida. Harto de la situación vivida en el Real Madrid emprendió un prematuro viaje a la NBA donde interrumpió su progreso y de vuelta a Europa (donde el Madrid no ejerció su opción de prioridad en el fichaje, como estábamos tan sobraditos de jugadores altos jóvenes y con calidad se lo dejamos a los rusos ) tuvo que empezar de cero.
Hoy triunfa en la liga rusa y volveremos a oír hablar de él, pero nunca será el jugador que pudo ser.
Entrenar no es lo mismo que formar a un jugador joven. No me cabe duda que en el Real Madrid hay una nómina de entrenadores muy extensa, pero tengo serias dudas de que sean capaces de formar jugadores para la élite. No hay formadores que enseñen y que preparen a los buenos proyectos en estrellas de nuestro deporte. Insisto, entrenar un equipo y formar un jugador son dos conceptos muy distintos.
Ojalá las cosas cambien con Mirotic, pero las cosas cambian muy despacio en el Mejor Club Deportivo del planeta… Haciendo un símil con el título de la película de Peter Weir “ el Club de los Poetas Muertos “, baloncestísticamente hablando el Real Madrid Club de Futbol… es el “Club de los Proyectos Muertos “
Aquí los proyectos de jugador nacen, crecen y antes de desarrollarse… mueren. Mucho me temo que la historia se repita, la evidencia de los penosos resultados de jugadores salidos de la cantera en los últimos veinticinco años confirma todo lo dicho.
Anonimus