
¿Puede la calidad imponerse pese a que la construcción de un equipo sea deficiente, y varios jugadores no tengan la capacidad de subsanar, por medio de aspectos como la concentración, el esfuerzo, etcétera, sus limitaciones?
No puede decirse que el Madrid esté teniendo en la ACB un inicio de temporada plácido. Hoy ha sumado, frente a Cajasol de Sevilla, otra más, en un partido absolutamente loco en su parte final, que cambió de bando una decena de veces, y en la que los errores arbitrales se acumularon como lo hace la escoria bajo el trasero de una vaca feliz.
Hablar del partido desde la óptica de la justicia relativa del arbitraje para los dos equipos es imposible. Pienso que ha sido un arbitraje malo a secas, que durante buena parte del tiempo favoreció al Madrid, luego no, pero en el que lo que más destaca es la sempiterna impresión de que el trencilla opta por señalizar H o B según le parezca más adecuado desde el punto de vista político, buscando una equidistancia más autoconservacionista que equitativa. Es, francamente, indignante, que no se limiten a arbitrar lo que ocurre, con sobriedad y -qué paradoja- justicia. El de hoy ha sido un partido en el que la defensa era sinónimo de falta, y buena parte del tanteo se debe al uso continuo del silbato por parte de los colegiados. Luego ha dejado de serlo. En suma, el criterio ha variado, una vez más, en el transcurso de un mismo encuentro, sin explicaciones lógicas; por consideraciones que estaban lejos del parqué. Dejemos esto aquí.
El Madrid ha perdido. Cajasol llegaba con el agua al cuello, y parecía que ese agua iba a absorberlo mediado el primer cuarto cuando Massey parecía funcionar, y sólo era un algo errático Bullock el que evitaba un despegue mayor. Pero los equipos de Comas, quizá tan excesivo en el histrionismo que termina por causar una anestésica indiferencia entre los jugadores, es valioso en esa distancia corta que es una apelación a los instintos más viriles y primitivos, en la búsqueda desesperada de unos objetivos que, si analizamos la plantilla de Cajasol hombre por hombre, no parecían ilegítimos a priori.
Lo que ocurre es que, dejando a un lado la agradable sorpresa de su pívot americano, bastante eficaz en las dos canastas, al menos hoy, el juego interior de Cajasol no da abasto frente al que el Madrid tiene. Luego, buceando, nos damos cuenta que ese juego interior ha sido Felipe Reyes, aportes puntuales de Hervelle y un Massey disperso, cuando no francamente negativo en la prolongación, un Hamilton esforzado y que diríamos que ha aprobado gracias a lo que mitiga la severidad del ojo lo prolongado de su ausencia, y... nada más. Porque hoy Lazaros no ha aparecido en el encuentro.
El Madrid ha sido superior en el juego interior, aunque eso no quiere decir que Cajasol no haya tenido buenos momentos en el ataque interior, fundamentalmente por balones doblados, y es que el Caja es un equipo que parece determinado a morir por su juego exterior. Pese a ello, sería injusto olvidar a Savanovic, un jugador que me parece extraordinario desde que lo vi jugar contra el Madrid en el Kazan.
Savanovic me parece un gran jugador porque no suele dudar en la toma de decisiones, tiene un tiro espectacular de media distancia y además le va la marcha. En los encuentros contra Kazan parecía aglutinar la mala leche del equipo sobre sus hombros, y eso para una liga como la ACB es casi más importante que ser más fuerte, más alto, más rápido y más guapo como, de hecho, es -en todos los aspectos- Ignierski, siendo -en global- para mí peor jugador. Savanovic tiene un único problema para ser más popular, y es que no es un David Beckham. Pero en la cancha, que es donde se evalúa lo que uno vale, a mí me parece maravilloso.
A mí este partido me ha parecido sumamente interesante para evaluar el futuro del Madrid en la ACB. El Cajasol es un equipo que funciona por impulsos individuales, y hoy es legítimo decir que les ha entrado casi todo, con una actuación memorable de casi toda la línea exterior. Pecile ha estado como en sus mejores días, brutal en el tiro tras bote, asesino. Ellis ha aportado con irregularidad, pero ha tenido la suerte de que las canastas que ha metido han valido el partido. Miso ha dado una buena dosis de puntos con su aseado juego ofensivo, que no en vano fue lo que hizo de él un proyecto de jugador importante ya en Estudiantes. Vamos, hoy el Cajasol ha logrado que lo que otras veces lo mata, un juego bastante kamikaze y con poca circulación colectiva (si es que hay alguna) pero que hoy ha sido mortal.
Porque el Madrid no ha logrado imponerse en defensa. Sí en el rebote, pero tanto Mumbrú, como Bullock, Pepe y Raúl han sufrido muchísimo atrás. El caso de Mumbrú es inevitable si su pareja es un hombre diez centímetros más bajo y dos segundos más rápido. El resto, es consecuencia de que nuestros exteriores, salvo el lesionado Tomas y un Llull tan brillante que ha acabado por ser sobredimensionado por Plaza, defienden como pueden, y eso es poco.
De ahí lo importante de este partido. Un Barcelona, un Tau, tendrá un juego colectivo más cosido, pero individualmente hará, en un día normal, lo que Cajasol ha hecho en un día bueno. Hoy nos ha salido una pelea contra un "grande" de la ACB no por nombre, pero sí por desempeño, y las carencias han salido a flote.
Ha salido a flote el tiro exterior tan poco rico que tenemos este año. Llull sigue encariñado con la canasta, pero salvo su aportación inesperada el triple ha sido un solar durante casi 35 minutos. Hosley habrá que insistir una y mil veces, está más cerca de un 4 que de un 3 y ya ni digamos un 2. No bota con solvencia ni tira con seguridad, no desde luego en las situaciones en que un 2 lo hace, botando, con ese bote liberándose de su par y levantándose.
El Madrid ha salido un equipo con torso hercúleo y piernas enclencles, si aceptamos que el base es el pie y el center la cabeza en esta sencilla metáfora. Eso nos va a dar muchos problemas contra equipos con una línea exterior brillante, y hoy Cajasol se ha vestido de eso.
Lo que ha roto la igualdad es que el Madrid no ha logrado frenar el tempo de juego, sino que ha avivado la llama evitando que la brutal supremacía que podría haber desarrollado el juego interior blanco se concretara en un ritmo lento y controlado. Creo que parte de ese problema ha radicado en la poca presencia de Pepe en cancha. Sin Pepe, con Raúl y Llull, el Madrid se desboca, pero no siempre eso es bueno. Se ha abocado a un cara o cruz, en el que el Cajasol tenía chance, y al final ha hecho ese chance efectivo..
Porque hoy no queda más remedio que volver la vista al banco otra vez. Plaza, en primer lugar, ha dejado bien claro que Lazaros no tiene sitio. Podría ser que tuviera algún problema físico, pero no deja de ser curioso cómo ante la más mínima opción de que Hamilton pueda dar relevos eso coloca a Lazaros al final de la fila de los minutos en pista.
La ausencia de Lazaros, un hombre que con Pepe y un falso cuatro como Massey o, sobre todo, Hosley, podría dar sentido a un juego lento y controlado, cercena parte de las opciones de jugar más cerebralmente en este equipo, aunque eso no es muy del credo de Plaza, a lo que parece. Y es que cuando Lazaros juega, lo hace como lo haría Felipe o Axel, corriendo de un lado a otro del ataque con sus trancos lentos y desgarbados, sin recibir balones interiores ni realizar tiros de los que le son favorables.
Siendo estrictos, es tremenda la similitud en debilidades y fortalezas que presenta Quinton Hosley con el compañero de fatigas de Lazaros en el Dynamo de Moscú, Antonis Fotsis. Obviando la diferencia de altura, ambos son grandes saltadores, pueden tirar con solvencia si están solos, parece que pueden botar cuando no es así y son grandes realizando cortes, reboteando en ataque e intimidando.
El Madrid está renunciando a una opción táctica de forma deliberada y, pienso, está empobreciendo su arsenal de manera poco explicable. Pero volvamos al día de hoy.
Llull es un gran escolta en este momento. Su físico es espléndido, y no tanto por lo que salta sino por su colosal velocidad. Pero no tiene aún la técnica que atesora Bullock para sacar faltas en situaciones igualadas, ni es capaz de generar ventaja en un palmo, cosa que Bullock sí consigue por su superior bote. Plaza pienso que ha sobrevalorado el efecto de Llull en el partido y ha creído que su energía sería suficiente para desarbolar al Cajasol, cuando lo que hacía era sintonizar el partido con sus biorritmos, haciendo que Pecile, Ellis y compañía se sintieran cómodos.
Tal vez hoy se ha considerado que era un buen día para integrar a los jugadores más profundos de la plantilla, el casi inédito Llull del año pasado y Hamilton. Lógicamente, con un partido así Sergio va a crecer en confianza, pero el Madrid ha perdido el encuentro.
En suma, la temporada se va a hacer larga. En dos partidos como local la diferencia en puntos ha sido negativa, y habría que mirar el average general para comprobar si el Madrid está en déficit. Lo peor de todo es que la semana que viene llega un encuentro contra Tau en Vitoria, previo paso por Belgrado, y los vitorianos, amén de enemigos íntimos, han perdido esta jornada. Será el sábado día de reconciliación en Álava, seguro. Lo que no sabemos es de quién.
Un saludo.
Simpson_M