
El Real Madrid ha ganado al Gran Canaria en, quizás, el mejor partido de la temporada. Los augurios no eran los más halagüeños, pero eso en la práctica ha significado bien poco. Con una rotación ajustada a sus preferencias, con Lazaros otro partido más sin pisar la cancha, nos hemos enfrentado a un equipo muy parecido en composición de la plantilla y estilo de juego, por más que el Gran Canaria sea más eficaz llevando los partidos al terreno defensivo, mientras que el Madrid destaca por su mayor talento ofensivo. Sin embargo, el partido se ha roto por una defensa extraordinariamente activa en la búsqueda del bote y la obstrucción de las líneas de pase.
El arranque del encuentro no fue favorable para el Madrid. El Gran Canaria llegaba con una ilusión renovada, con el empuje que ofrece ser colíder de la ACB y haber ganado el último partido con un triple en el último segundo, lanzado además por un ex-jugador del Real Madrid, Joshua Fisher, que continúa luchando por tener una carrera en España tras varios intentos fallidos en la ACB.
El GranCa es un equipo que, como el Fuenlabrada, representa con perfecta claridad las luces y las sombras de la clase media, media-alta en un caso y media-baja en otro, de la ACB. Con presupuestos limitados, algunos más que otros, ambos han construido en los últimos años plantillas competitivas, bien formadas, con equilibrio, buena dirección técnica y un rendimiento notable. El Fuenlabrada consigue esquivar el descenso una y otra vez, incluso en años improbables, y encuentra joyas que se incorporan a la ACB durante largo tiempo. El Gran Canaria hace exactamente lo mismo. El peso de la cantera está presente en ambos clubes, Saúl Blanco y Mario Fernández, como antes pudo ser Guerra. El caso es que el Kalise tiene pívots jóvenes y físicamente sobresalientes, exteriores expertos y con gran físico, pero suele flaquear en un punto: la anotación.
De ahí que el buen momento de Carl English se antojara como un elemento decisivo en la fantástica racha del Kalise, y no es extraño que en un partido que ha explotado cuando el Madrid ha llegado a la barrera de los 80 puntos el equipo canario haya perdido.
Los encuentros entre Gran Canaria y Real Madrid son muy complicados para ambos equipos. Se puede decir que ambas plantillas tienen antídotos para los puntos fuertes de la otra; el Madrid tiene aleros altos y es capaz de trabajar casi con cualquier cambio defensivo, y algo parecido le ocurre al Kalise. Los pívots no son muy altos, pero son muy móviles y físicamente fuertes; si acaso el dominio del balón es mejorable en el Kalise, en el que se echa en falta algún hombre driblador más, ya que Fisher es un buen jugador, gris pero efectivo, excepto en el desplazamiento con balón, en el que su zurda es casi su único argumento. De todas formas, el uso que de él hace el Kalise es el de escolta defensivo, un puesto que parece plenamente capaz de desempeñar, habida cuenta que parece haber mejorado en su tiro tras su paso por el Madrid hace tres años.
El arranque fue favorable al Gran Canaria. La verdad es que en los primeros cinco minutos el Madrid pareció muy perdido. Una vez más ha sido el juego interior el que le ha cosido al partido, y no es de extrañar que el Madrid se haya terminado imponiendo en un encuentro en el que ha podido hacer valer su calidad, sin pívots rocosos a los que sea imposible defender sin recurrir a las faltas, un poco en la línea de lo ocurrido en Valencia hace sólo unos días.
Ese inicio sigue insistiendo en que Felipe Reyes está en el mejor momento de su carrera. El tiro ha hecho de él un jugador nuevo. Felipe en racha es virtualmente indefendible. Si lo dejan solo a cuatro o cinco metros tira sin ningún rubor, sea el tiro frontal, lateral o en diagonal al aro. Y suele meterlas. Esas canastas son lanzamientos sin desgaste, en los que no tiene que luchar y hacer de cada canasta un dolor. Es curioso cómo se van distanciando las figuras de él y Savané con el paso del tiempo. Sitapha es, en esencia, un jugador muy similar. Bajo, rocoso, con gran fuerza y, a diferencia de Felipe, un salto respetable, el paso del tiempo lo ha resituado en un lugar de menor jerarquía simplemente por su menor capacidad de pase y una técnica ofensiva más de pívot, menos de ala. El tiro hace que Felipe tenga un arsenal completo, ya que aún mantiene frescura y velocidad para sacar su primer paso y el bote con la derecha, mantiene su gancho y sigue luchando con las manos y el culo más efectivos de la ACB.

Tras un necesario tiempo muerto, con el Madrid seis puntos abajo, y una producción ofensiva exclusivamente basada en el juego interior, el Madrid logró rehacerse gracias a unos muy buenos minutos de Hervelle, también eficaz en el tiro. El Madrid, una vez más, ha llegado a estar con un 2/11 en triples en el tercer cuarto. Está claro que sigue teniendo ahí su talón de Aquiles, pero hoy no ha sido tan notorio el daño porque la escasa capacidad ofensiva del Gran Canaria, sobre todo de sus exteriores, ha mantenido el partido en un estrecho margen.
También sirvió el primer cuarto, y el arranque del segundo, para ver otra vez a Venson Hamilton naufragar en las tareas defensivas, esta vez maquilladas por un 2+1 del cual sigue siendo capaz, pese a que el salto haya dejado de ser uno de sus activos. ¿Qué es hoy Venson?. Es difícil decirlo. Es complicado porque no sabemos a qué tanto por ciento de su potencial se encuentra el jugador. Físicamente parece entero, pero su lentitud es mucho mayor que antaño. No parece ese hombre capaz de anticiparse, correr la cancha y suplir su carencia de kilos con un nervio espectacular. Sigue siendo un hombre con algo de tiro, que puede usar la tabla, y que tiene talento posicional para el rebote. Pero sus manos están si cabe peor que antes (uno de sus grandes problemas), yerra pases continuamente y su mente invoca fuerzas y desempeños lejanos a su actual potencial, pidiendo una anticipación que su cuerpo no puede ya ofrecerle y que, por tanto, se traduce en
faltas.
De modo que hemos vuelto a ver minutos de Hervelle y Massey ocupando las dos posiciones interiores. Hervelle de cinco sigo pensando que puede ser utilizado únicamente como una solución coyuntural, ya que ni tiene los movimientos interiores ni la fuerza y el volumen para ser el pívot encargado de frenar a las torres de equipos rivales, a un David Andersen, Daniel Santiago, N´Dong, Splitter, Savrasenko o Pekovic. El caso es que hoy podía funcionar, porque los contrarios, siendo grandes y atléticos, no estaban a una distancia insalvable.
Lazaros no ha jugado ni un minuto. Me pregunto cuándo habrá una declaración oficial al respecto. Sería interesante saber si su ficha va a quedar disponible, si se pretende cederlo, traspasarlo, cortarlo previa indemnización. O si bien está en un periodo de readaptación en el que volverá a estar disponible.
Lo único cierto es que la situación actual es poco menos que insostenible, y no solo para el jugador, sino también para el club, que tiene a uno de los pívots más cotizados del continente sin pisar la cancha en tres de los últimos cuatro partidos con un sueldo de dos millones de euros al año. Se exige una respuesta, y no esta especie de silencio amedrentado que hay al respecto del hecho.
El partido, de todas formas, se ha decidido en el tercer cuarto y en la racha central del último. Las razones de la ruptura han sido la velocidad y la anticipación, primero, y la confianza de nuestros jugadores después. Llull ha tenido hoy un día de máxima productividad. En defensa, sobre todo; jugando tanto de base como de escolta, se puede apreciar una mejora lenta pero constante de sus prestaciones, que ya no están al nivel de explosión ofensiva de los primeros días de la temporada, pero sí que están notándose en la defensa y en la contribución al juego del equipo. Hay que ser prudentes con Llull aún, y es que sus jugadas tienen tal ímpetu, tal agresividad, que son propicias para la hipérbole. Que termine sus robos con mates en lugar de bandejas es bonito para el ojo y genera reacciones entusiásticas, pero siguen siendo canastas, como la que bota en el aro cuatro veces antes de entrar. Pero no se puede negar que el muchacho tiene unas condiciones físicas prodigiosas, y que cada vez están orientadas de mejor manera. Su forma de anticiparse hoy ha sido casi incontenible, robando como cinco balones oficiales y otros más oficiosos, de esos que interrumpen contraataques o dejan la bola viva.
El otro gran reivindicado hoy ha sido Massey, de nuevo nadando a favor de corriente, alimentándose a sí mismo por medio de sus canastas, animando al público. Con confianza, Massey corre, roba y se anticipa, arranca con velocidad y botando con energía hacia la canasta, y ahí para un contrario típico es difícil de parar. Suple su falta de altura con una rapidez en el arranque excelente, y con una envergadura que le permite llegar arriba con las dos manos. Sigue sin tener el equilibrio de un buen tiro exterior, pero en su actual rendimiento ya supone una pieza interesante que sumar a las rotaciones del implacable Joan Plaza.
Más le está costando la adaptación a Hosley. Curioseando en las estadísticas de este hombre, llama la atención el hecho de que de sus últimas diez canastas, haya más de seis mates. Esta contundencia esconde su gran problema. Hoy ha hecho dos de concurso, brutales, a una mano, con una energía que cuesta ver en la ACB. A una o dos piernas, su subida es enérgica. Es un hombre de fuerza, poco plástico, brutal y tosco. Pero está jugando poco. Y tiene sentido. Plaza practica un juego en el que sus hombres tienen que tener ciertas características de forma casi obligatoria, y desgraciadamente Hosley hay dos de las que carece. El pase y el bote. En general, todo lo que se refiere al trato del balón.
Plaza tiene unos sistemas ágiles, en los que los jugadores se desplazan, salen de cortes y botan, mueven el balón con rapidez. El Madrid ha sido estos dos años un equipo "canchero", con gente con buena capacidad de pase, ágil de manos. Charles Smith era en esto un hombre con facilidad proverbial. No era un botador excepcional, pero llevaba toda su vida liberandose de marcajes para realizar el tiro, y era un hombre de pase fácil, sencillo. Hosley no. A consecuencia de ello, juega poco, ya que realmente los sistemas se encallan con él.
El Gran Canaria, presionado en sus ataques, ha perdido el ritmo que le permitía guardar la distancia del Madrid y finalmente ha sucumbido con una explosión de felicidad de Raúl López en el tiro, que ha maquillado algo las estadísticas del equipo en el triple. Cuando el Madrid es capaz de correr, de robar, es activo y se siente seguro, el contrario puede entrar en una fase de desconcierto y de desactivación como le ha ocurrido hoy al Gran Canaria. Realmente, el Madrid sólo puede ser competitivo al más alto nivel con una defensa como la de hoy. Está por ver que otros equipos con características diferentes a las del Kalise pueda conseguirlo.
El Madrid sigue en una trayectoria indescifrable. Con problemas en la rotación, varios jugadores fuera del equipo, de facto o por sus largas ausencias y las lesiones, con una falta de energía en los partidos contra rivales de nivel que se juegan fuera de casa que nos aleja del primer nivel nacional y europeo, se sigue a la espera de obtener conclusiones definitivas sobre lo que nos va a deparar el año. De momento, se ha conseguido una buena renta para el average con el Gran Canaria, un equipo que bien podría disputar con el Madrid puestos de Play-Off si el equipo blanco continúa su trayectoria errática de este año.
Simpson_M