Llegaba el Real Madrid a Manresa sin nada que jugarse, sabiendo que su cuarta plaza en la liga regular era inamovible y que le aguardaba el Joventut de Ricky Rubio como escollo en el Playoff de cuartos de final.
El Ricoh Manresa, equipo "milagro" magníficamente gestionado y con una afición de bandera, tenía los deberes más que hechos. ¿Cuantos clubes ACB deberían toma buena nota de cómo se hacen las cosas en Manresa con el presupuesto más bajo de toda la liga?.
Tarde propicia para ver buen baloncesto y lo hubo. Primeros minutos de dominio manresano y reacción merengue ya en el primer cuarto. Felipe y Hervelle fuertes en la pintura, los triples de Bullock (4/9 T3) y Tomas (3/5 T3) y el ritmo impuesto por la pareja Raül-Llull (impresionante ver la capacidad física del menorquín) llevaron a los blancos a dominar con claridad el segundo y tercer cuarto.
Sobre la pareja Massey-Winston, nada nuevo que decir, inoperancia absoluta. La actitud de Massey no es para jugar en un grande y punto. Sobre Winston, diré que es tan "discreto" que mejor no tenerlo pero es lo que hay, señores.
La reacción manresana del último periodo, liderada por un combativo Guillem Rubio (30 puntos, 6 rebotes) y los triples del "Tuqui" Bulfoni fue sofocada por Plaza a base de tiempos muertos y control en cancha poniendo al perímetro Raül-Llull-Bullock. Resultado final 81-84, autocar y puente aéreo de vuelta a casa pensando ya en la concentración de Ávila.
Desde el palco, Emiliano Rodríguez (San Felíz de Torío - León, 1937), avisado a última hora para viajar con el equipo, representaba institucionalmente al Club tras las ausencias de Antonio Martín, por un problema personal, y de Alberto Herreros quién se encontraba de viaje (¿fichando o de placer?).
Emiliano, quién ha ganado 12 ligas y 4 copas de Europa con este Club, nos reconocía durante el descanso la decepción reinante en las fuerzas vivas del baloncesto merengue ante los resultados que está obteniendo el equipo. Un orgullo compartir charla con Don Emiliano Rodríguez, uno de los más grandes, si señor.
Mientras tanto, Ettore Messina se descolgaba con lo de... "¿Qué Florentino me quiere?. Si él piensa eso, estoy encantado. Agradezco mucho su interés, ya veremos si pasa algo".