
El pasado verano, tras confirmarse la llegada de Ettore Messina al Real Madrid, éste solicitó inmediatamente el fichaje del ala-pivot serbio Novica Velickovic argumentando que se trataba del hombre llamado a marcar las diferencias en Europa, en el puesto de "cuatro", durante las próximas temporadas.
Los servicios técnicos del Club, con la inestimable ayuda del propio técnico italiano, negociaron con el Partizan y cerraron en cuestión de días la contratación de Nole, quién fue presentado como el primer fichaje de la era Messina. Llegaba un jugador joven, cargado de talento y con caracter suficiente como para ser una de las piedras angulares del nuevo proyecto.
Desde el inicio de la pretemporada pudimos comprobar como la relación entre entrenador y jugador era casi como la de un padre con su hijo predilecto. Messina exprimía al jugador, corregía sus defectos con vehemencia y no le permitía ni un sólo error. Cuando Nole fallaba, iba al banco, recibía la bronca de Don y volvía a la cancha a los pocos minutos para seguir rindiendo a un nivel altísimo.
Con la lesión de Felipe Reyes y Van den Spiegel, los minutos en la pintura se los repartían entre Garbajosa, Lavrinovic y el propio Velickovic. Su primer tercio de la temporada fue espléndido, incluso mejor de lo esperado teniendo en cuenta su juventud y que venía de una liga menos exigente como la Adriática. El consenso era total... estábamos ante uno de los jugadores franquicia del equipo, hombre de la total confianza de Messina, un valor seguro y con un futuro increible.

En esos momentos álgidos, fue nombrado MVP de la ACB en el mes de noviembre tras salirse en algunos partidos como contra el Joventut en Vistalegre cuando hizo 29 puntos y 13 rebotes, para una valoración de 36. Formaba, junto con Sergio Llull, la pareja perfecta, el tandem que encarnaba el espíritu que Messina quería inyectar en vena en el resto de hombres.
Pero llegó el mes de funesto diciembre y, junto con las derrotas del Madrid en ACB, llegó el bajón de Nole. Anotó tan sólo 12 puntos en las tres derrotas ante Xacobeo, Caja Laboral y Barça, sumando 4 de valoración entre los tres partidos.
Justo en ese momento se "rompe" la relación con Messina. El jugador se viene abajo y pierde la confianza, mostrando su lado más tímido. Sigue trabajando duro en los entrenamientos pero cuando Messina se ceba con él, el joven serbio entra en una espiral negativa que le perjudica. El catanés se ensaña con su hijo y éste se encoje a marchas forzadas.
Felipe Reyes vuelve a recuperar la forma y el Don decide castigar a Velickovic hasta nueva orden. Pasan las semanas y, aunque Garbajosa no aporta practicamente nada, Nole sigue marginado, como un tal Louis Bullock, en el lado más oscuro del banquillo. Cuando sale a la cancha y comete un error, es sentado inmediatamente, sin perdón, y no vuelve a jugar.
Messina pretende forjar el caracter del serbio a base de palos. La zanahoria ha desaparecido y, mientras tanto, quién paga los platos rotos es el equipo en los momentos clave de la temporada.
El jugador no existe y Messina sigue en sus trece. Malo para el Madrid. Tiene todo esto sentido?, hasta donde vamos a llegar?, pone todo esto en duda la continuidad de Velickovic en el Real Madrid?. Ojalá que no.
Desde "Basket Confidencial" lo tenemos claro... Nole Velickovic es uno de nuestros hombres fijos en el proyecto del Real Madrid, sea quién sea su entrenador.