
Descomunal, inolvidable y para enmarcar, así ha sido el partidazo realizado por el Real Madrid en la finalísima de la Copa del Rey en el Palau Sant Jordi ante las más de 15.000 almas que abarrotaban el recinto de la montaña mágica de Montjuich. Una minoría de madridistas frente a la gran masa azulgrana...
Todo preparado para la que ya era su tercera Copa consecutiva pero, como Paul Newman y Robert Redford, hemos dado "El Golpe"... Y es que la victoria merengue se pagaba 3,5 a 1 en las principales casas del vicio...
Era el día para que entrasen en escena los verdaderos líderes, los jugadores que sobresalen cuando más extenuante es la presión a la que se ven sometidos y justo ahí es donde han emergido las colosales figuras de Sergio Llull Meliá (Mahón, 1987) y Jaycee Carroll (Laramie, Wyoming, 1983) para asesinar al ogro azulgrana con una memorable lección de baloncesto total.

El recital exhibido por la terrible pareja queda para el recuerdo. Los madridistas no lo olvidaremos, los culés tampoco pero, sin duda lo más importate, es que para todos los amantes de nuestro deporte esta final pasará a la historia. Puñetazo sobre la mesa. Laso te lo has currado, no hay debate, disculpen ustedes.
Endosarle 91 puntos a este Barça, anotando 22-20-23-26 y sin perder ni un sólo cuarto es rozar la perfección... 62% T2, 45% T3 y 89% T1 perdiendo tan solo 7 balones. Ni en nuestros mejores sueños lo creíamos posible pero, si, han pasado dos ángeles por el Sant Jordi...
Uno menorquín que se chuta con RedBull y otro, tirador-metedor, killer mormón, llegado de USA previo paso por las Canarias. Sergio y Jaycee, Jaycee y Sergio... dinamita pura, GRACIAS por devolvernos la ilusión.

Laso tenía estudiado al milímetro al "inaccesible" rival pero esa era la teoría. La clave ha estado en la actitud con la que este Real Madrid ha salido a inmolarse desde su primera posesión, con el increible Llull (23+5 asist, 4/7 T2, 5/7 T3) en modo apisonadora sobre la samba de un acomplejado Huertas, con Suárez (9+3) mirando, por fín, sin miedo a Mickeal, con Singler castigando a Navarro en el poste bajo y Mirotic (9+5) sabiéndose al nivel del gran Lorbek. En ese 17-22 del primer parcial han fraguado los nuestros los cimientos de su victoria. La piel de cordero ya nos sobraba.
La enorme humanidad del senegalés N'Dong (19+11+2 tap) mantenía vivos a los suyos. Xavi Pascual se revolvía en la banda sabedor de que el discurrir del partido se salía de lo previsto. La entrada de Begic (10+4+2 tap), con dos tremendos tapones a Eidson (4 semanas KO) y al propio N'Dong y un mate "in your face" al borde del descanso han reafirmado en su fortaleza mental a los madridistas. La aplastante inferioridad física que nos tenía acomplejados desde hacía demasiado tiempo estaba desapareciendo. En ese violento mate del gigante esloveno iba la rabia contenida de muchas decepciones...

El Barça iba a reaccionar. Un equipazo bien dirigido y con ese arsenal de recursos termina por encontrar el quinteto que te mata. El run-run en la grada, en el tercer cuarto, presagiaba que, tarde o temprano, llegaría el vuelco en el marcador pero, no, esta vez no.
Lorbek despierta, Mirotic le flota, 51-52 y, justo ahí, es cuando el Real activa su arma de destrucción masiva, ese que llevaba varias semanas al tran-tran, el anotador compulsivo, sin miedo a morir... Jaycee se cuadra para un 2+1 (51-55), robo de Nikola y triplazo de Jaycee (51-58). Creo que en ese minuto, con semejante puñalada, ha resucitado el Madrid y ha muerto el Barça. Ojo al dato: Carroll 22 puntos en 18 minutos.
No exagero si digo que hoy, por fín, hemos visto a un Llull jugando como base dominante. Aplicando el artículo 34, incontenible, arrasador, bailando a Huertas y Sada, corriendo y parando, asumiendo tiros pero también asistiendo, controlando su potencia para convertirla en trabajo útil. Las lecciones aprendidas ante McCalebb y Jackson pueden haber tenido efecto. Espartano menorquín, pasaremos el desfiladero.

A partir de ahí, un festival, descarga de triples, penetraciones suicidas de Llull, con Pocius (6+3) sumándose a la orgía, explosión colectiva de júbilo en el banquillo y atrás, como gladiadores, sin conceder ni una sola canasta fácil. "Las finales están para ganarlas" dijo Laso, ese entrenador que va de entrenador (Iturriaga dixit)... Hace pocos meses salimos tristes del Sant Jordi, tras caer en la anhelada Final Four. Entonces pecamos de pardillos; esta vez no.
Hoy salimos con la mirada brillante de aquellos que tienen un proyecto en el que creer... Hasta la vistoria siempre, Real Madrid!!!!
Y, por cierto, casualidades de la vida, título copero número 23 y con 23 puntos del jugador número 23.... sencillamente "jordanesco", mis divinos truhanes.