
Te mato pero necesito que recucites pronto, te torturo pero quiero que rocobres tu fuerza, te humillo pero recupera la autoestima... En esa permanente contradicción vivimos ayer los madridistas en el partido de la resaca tras la orgía copera. Y es que los descalabros sufridos en Miribilla y ante Siena en el Palacio hace unas semanas, pueden costarle muy caros a este Real Madrid.
Resistió Unicaja hasta el descanso, aprovechando la blanda puesta en escena de los de Laso. Parcial 0-14, tras un priner triple de Llull. Tiempo muerto, rapapolvo general, Mirotic dejando hueco al vererano Felipe para parar la sangría y Pocius por Singler para ir a cuchillo a por el aro.
Con la baja de Freeland, con un juego juego interior de risa, y sumido en el mar de dudas que plantea la irregularidad de demasiados de sus hombres, los malagueños siguen deprimidos en busca de la identidad perdida. El varapalo de la Copa del Rey y su lamentable actuación en este TOP16 ponen en cuarentena el trabajo en los despachos y la labor del mismo Chus Mateo.
La entrada del killer Jaycee (13 ptos, 4/4 T2, 1/2 T3), anotando ya a los 3 segundos de entrar, y la mayor agresividad en ataque obraron la recuperación hasta el 41-41 del descanso. Ver a Begic repartiendo gorros, a Tomic haciendo un mate y a Velickovic palmeando colgado por encima de Sinanovic me produjeron, lo reconozco, sensaciones placenteras.

Tras el canastón inverosímil de Raúl López ante Siena, todo se ha complicado pero este Real Madrid tiene la casta suficiente como para tumbar a los verdes de McCalebb en su guarida y cerrar el TOP16, al menos con la conciencia más tanquila. Lo del los maletines rumbo a Málaga ya es un tema que quedará para la leyenda en caso de que Unicaja derrote a los de Katsikaris en el Carpena.
La segunda parte de ayer fue una exhibición, con excesivo castigo, para un Unicaja que tiró la toalla a demasiados minutos del final. La perla Mirotic (18+10, 4/9 T3), espoleado por Laso, se encargó se sellar la victoria, soltando su muñequita de seda, bien apoyado en un Llull (15+2 asist) que vive su particular momento de esplendor.
Y llegados a este punto, el camino está claro... ganar en Siena y confiar en que los Vasileiadis, Mumbrú, Banic y compañía se vengan abajo en Málaga. Si eso ocurre, tiempo tendremos de pensar en el CSKA.
Por contra, si Bilbao cumple, adiós Euroliga mucho antes de lo previsto. ¿Sería un fracaso?... Llamémosle mayúscula decepción o, bueno, si, fra-ca-so. El título de Copa ha sido maravilloso pero no estar entre los 8 mejores equipos de Europa sería un fiasco... Estamos en manos de Unicaja.