
Necesitaba el Real Madrid una victoria como la de hoy, aunque fuese sufriendo, para recuperar la autoestima y, de paso, ahuyentar ese maldito complejo de inferioridad que le habían inoculado los de Xavi Pascual desde hace ya demasiado tiempo.
El 78-74 refleja la igualdad vivida y lo competido del choque, a pesar de que siempre han sido los de Laso los que han llevado la iniciativa con los azulgrana haciendo la goma, agazapados, como si pudiesen, en los últimos minutos y tal y como vivimos en la última Supercopa, volver a a asestar el enésimo mazazo al eterno sufridor, pero está vez emergió el espíritu revelde de Martynas Pocius, para cerrar heridas abiertas.
Las palancas del cambio han sido los dos nuevos hombres llegados este pasado verano. Si, justo aquellos que compartieron presentación con Rudy, en presencia del Presidente Florentino... Jaycee Carroll (16+2, 3/4 T3) eléctrico en un segundo cuarto finiquitado, a golpe de triple, con un 11-0 que enloquecía a la grada, y el lituano Martynas Pocius (10+3), convertido en ariete, con dos intensas canastas en los últimos instantes de partido, tras sendas penetraciones a cuchillo ante Pete Mickeal y los tentáculos de un gran N'Dong (12+12).
Jaycee y Marty (chico bueno de Duke, como Singler) saben que debían dar un paso al frente, más tras la marcha de Rudy, y esta vez lo han dado. Para eso fueron contratados, para aportar ese punto de agresividad y chispa ofensiva del que, precisamente, careció este equipo durante la pasada temporada.
Carroll debe ser "Navarro", por lo menos hasta que vuelva Rudy, y Pocius ese aguerrido combo que, quizás, pretendió, sin éxito, encontrar Messina en la fracasada figura del veterano Kaukenas. Tan cerca y tan lejos el abortado proyecto del Don. El estilo de este nuevo Real Madrid, como ocurrió en la primera temporada de Joan Plaza, engancha. Otra cosa serán los títulos...

La baja de Navarro se ha notado. No hay debate al respecto. Su sombra es muy alargada para los rivales e, incluso, para los suyos, a pesar de que el "momento Huertas" (13+7 asist), junto con el orgullo de Mickeal (14+3), han metido al Barça en la pomada ante los primeros síntomas de cangueli merengue.
La cojera del pianista Lorbek (4+1) ha sido un lastre demasiado pesado del que se ha aprovechado, por fín, un contundente Tomic (16+8) al que, oh noticia, hemos visto colgarse del aro. Sigue siendo urgente una transfusión de un litro de la espartana sangre de Felipe al espigado croata. Tanto talento atesora Ante como falta de testiculina. Medio litro de Ibaka también valdría para obrar el milagro..
La brega de Suárez (11+5) y Mirotic (6+6), a pesar de que Nikola ha estado gris en ataque y la igualdad en el rebote (37 vs 34, +3) han mantenido a flote a los nuestros, aunque seguimos lastrados por el nefasto porcentaje en los tiros libres (10/17, 59%).
No entrenamos desde la línea de 4.60 o qué demonios pasa, por Dios?. Acumulamos un 71% en la Liga Endesa... Datos, no opinática: Suárez 57%, Llull 59%, Chacho 61%, Mirotic 62%... y eso termina por provocar derrotas como la de hace una semana en Badalona. Solución?.... tirar, entrenar, tirar, entrenar... No valen excusas.
En resumen, buena victoria y a seguir creciendo. Este RM progresa adecuadamente. Los títulos no se deciden ahora pero es vital aprender a ganar al Barça, fortalecer la moral de la tropa y la de los casi 13.000 fieles que acudieron al Palacio y a eso, sin duda, si que ayudan victorias espirituales como la de hoy.