Vuelo de Iberia IB 3321. 13 de febrero, 14:50. Estocolmo-Madrid. Plaza 9D. Pasillo, fila izquierda, primera salida de emergencia.
Saludos desde algún lugar del espacio aéreo. Son cerca de las seis de la tarde del lunes post Rallye de Suecia. El viaje toca a su fin y antes de que algunas de las vivencias que he tenido estos días se queden dormidas en el olvido, voy a compartirlas con vosotros. Espero tener este post terminado cuando aterrice en mi querida Madrid. Con la generosidad de mi mujer, invertiré unos minutos ya en mi casa para publicarlo. Si no lo termino (va a ser largo, me temo), lo “colgaré” mañana por la mañana.
Me propongo convertir esto del “Vuelo de vuelta” en algo frecuente. Pero estoy seguro de que no será algo rutinario, de modo que no lo esperéis todos los martes post carrera. Sé que a veces me faltará el tiempo. Otras, el espacio. Otras, las ganas. Y muchas otras, varias de esas cosas a la vez. Mis intenciones son las mejores, pero mejor no mentir a nadie; para eso ya están los políticos…
Después de cinco días fuera de casa, vuelvo a encontrarme con una sensación conocida: es sentarme en un avión de Iberia y ver las caras de su tripulación de cabina y me parece estar ya un poco de vuelta a casa. Ya en mi viaje de ida viví una prórroga de mi estancia en España y ahora recibo encantado un anticipo… No me gustaría que esto suene a “peloteo” a esta compañía, ni mucho menos, pero quisiera aprovechar para darles las gracias a las azafatas y azafatos de esta aerolínea por su habitual amabilidad, buen trato, impecable educación y profesionalidad. Con las excepciones que haya, que las hay, pero así lo siento yo. En un momento como el que vivimos, donde todo el mundo parece ir por la vida cabreado y en el que salen a la palestra idiotas como el de Ryanair (O’Leary, creo que se llama), voy a romper una lanza por “nuestra” Iberia. Yendo para Estocolmo el pasado miércoles se me presentó un miembro de la tripulación (me dejó un poco cortado y no acerté a preguntarle su nombre, pero me fijé en la inscripción de su placa: “A. Peñafiel”). Me preguntó si yo era quien soy. Cuando le dije que sí, me contestó que era un lector de Automóvil, mi antigua revista, y de Autopista, la de ahora y que me había reconocido. Y me dio las gracias “por los buenos ratos de lectura”. Gracias a vosotros, “A. Peñafiel y cía”, por cuidarnos así en los viajes.
En Suecia hemos vivido un rallye un tanto raro. Es una carrera que siempre se disputa al segundo, casi a la décima. Por eso, cuando Hirvonen se descolgó al final del viernes de la estela de Latvala, Loeb iba tropezando con penalizaciones y salidas de pista, y Solberg se perdía en intentar inventar la pólvora variando los reglajes de su Fiesta WRC una y otra vez, la emoción empezó a diluirse. Para los intereses españoles, la carrera quedó absolutamente huérfana tras el abandono de Dani Sordo, cuyo motor dijo basta tras el calentón posterior a la rotura de la correa que manda la bomba de agua. Entre dormidos y anestesiados andábamos todos cuando, de repente, en Ford saltaron todas las alarmas: Latvala pinchaba a dos tramos del final el domingo y quedaba a poco más de 8 segundos de Hirvonen. Fue, sin embargo, una emoción efímera, ya que el finlandés de Citroën fue literalmente barrido en la siguiente especial.
Al margen de la presencia de Sordo, me gustó encontrarme en la asistencia de Hagfors con otros miembros de la “comunidad rallística española”, como el equipo ASM, Calm Competiciò y Ferrán Font y Oriol Julià. Vayamos por partes…
ASM Motorsport es el fruto de una sociedad constituida por Miquel Amblás y Alex Sabater. Ambos conocen el automovilismo bien de cerca, porque lo han practicado mucho, y hace algún tiempo han decidido dar un paso más allá creando una empresa dedicada a la preparación, alquiler, asistencia en carrera y mantenimiento de coches de carreras. Para su entrada en el Mundial de Rallyes han captado un cliente de mucho postín, como es nada más y nada menos que el vigente Campeón del Mundo de Producción, Hayden Paddon. No sólo se ocuparán del Skoda Fabia con el que Paddon competirá en el Mundial S2000 este año, sino que han ayudado al neocelandés a establecer su nueva residencia en las inmediaciones de la base del equipo, en Montgat (Barcelona).
En un ámbito donde abundan la chapuza y el engaño, por qué no decirlo, me gustó ver la impecable imagen que lucía su camión, el espacio de trabajo, los mecánicos y hasta el catering, apartado para el que han contratado al gran “Pepito” y a Pancho, garantía cien por cien de buen trato al paladar, como pude volver a comprobar en su carpa yo mismo. Y cuentan también con Josep Ferrer como “Team manager”, por lo que experiencia en asuntos deportivos y logísticos tampoco falta. Vivieron un rallye no exento de problemas, ya que Paddon se salió el viernes y rompió la marcha atrás mientras maniobraba una y otra vez a la desesperada por retornar a la pista. Pero solventaron todas las dificultades a la perfección y vieron el coche en la llegada. Les deseo la mejor de las suertes, porque tienen “pinta” de buenos profesionales.
Hablando de Paddon: curiosa fórmula la que el neozelancés ha puesto en marcha para financiarse las carreras. Su padre y un grupo de socios han creado una empresa entorno al chico y se están dedicando a vender acciones suyas. Con esas aportaciones, que dan derecho a diversas actividades y acceso al piloto y su programa, pagan las carreras. Y, según una fórmula que trataré de descifrar y contaros en detalle próximamente, dichas acciones se irán revalorizando si Paddon progresa como piloto y se convierte en profesional, momento en el que todos recuperarán su inversión con unas determinadas plusvalías.
Calm Competiciò y el binomio Ferrán Font-Oriol Julià fueron a Suecia con un planteamiento diferente. A Font, un auténtico caballero de las carreras, le encanta hacer algun rallye del WRC de vez en cuando. Y, si hay uno que le gusta especialmente, es el Rallye de Suecia. La primera de las seis veces que lo ha corrido fue en 1993, con un Citroën AX, y al año siguiente corrió… ¡con un Seat Marbella! Quiso y pudo volver este año y le alquiló un Mitsubishi Lancer Evo X a Calm, toda una garantía en la materia. Llegó, corrió y se volvió a Andorra con una sonrisa de oreja a oreja. Este próximo fin de semana se enfrenta a la última carrera de las G Series BPA de circuito de hielo con su Fiesta Proto, que compartió conmigo en la segunda cita de ese campeonato este año (¡cómo le lo pasé!) Esta vez lo va a compartir con Carlos Sainz. Seguro que notará la diferencia… ¡Suerte Ferrán y… ¡a por el título!
Similar al planteamiento de Paddon y su padre es la iniciativa puesta en marcha por Patrick Sandell, el compañero de Sordo en Prodrive esta vez. El sueco ha creado el llamado “Sweden World Rally Team” con la colaboración de varios mitos del automovilismo de ese país. Están involucrados en el proyecto gente como Björn Waldegaard, Stig Blomqvist, Thomas Radstrom, Leif Asterhag o Staffan Parmander, ex copiloto de Kenneth Eriksson y ahora copiloto suyo. Todos le apoyan en mayor o menor medida y aúnan esfuerzos para buscar apoyos, con la capacidad de acceder a patrocinadores que tienen todos ellos, verdaderos héroes nacionales. Han creado un club donde admiten socios de manera individual, con una cuota anual de unos 1.000 euros, y también colectiva, de cinco en cinco o de diez en diez. Cada una de esas formas de asociación da determinadas ventajas y acceso a actividades y merchandising en el club. Coincidí con Sandell mientras esperaba la “repatriación” de Sordo y su Mini roto el viernes en la asistencia y charlé un rato con él. Un chico muy majo, desde luego, que me contó que este año intentarán hacer unas siete carreras, en un programa aún no definido totalmente, y el año que viene pretenden correr el WRC completo. Ojalá hubiera en España iniciativas así…
Pero es que España es España, con todas sus cosas buenas y malas y Suecia es Suecia. A mi me resulta difícil de creer que aquí se lleguen a cuidar cuestiones como la ecología como allí. Soy de los que pienso que se puede ser amante de la naturaleza y gustarte los rallyes (también me encantan los animales y soy aficionado a las corridas de toros, aunque mejor dejar eso al margen, que este no es el sitio para discutir de eso…) En Suecia no podía ser de otra manera: los rallyes son un deporte que cuenta con gran cantidad de adeptos y para demostrar que son compatibles con el cuidado del medio ambiente, los organizadores trazaron un detallado plan. Es más, se propusieron ser la carrera más ecológica del campeonato y para ello contaron con la colaboración de uno de sus patrocinadores, SITA, que es una de las compañías suecas líderes en el ámbito del reciclaje y el tratamiento de resíduos. Hicieron una amplia campaña de concienciación antes de la carrera y dejaron los tramos como si por allí no hubiera pasado nadie. Entre los consejos que dieron a los aficionados, os dejo alguno: “Vete al rallye compartiendo medio de transporte con tus amigos, utiliza el tren o el autobús desde Värmland al rallye y de vuelta o toma el Rally Bus para ir a los tramos”
Lo del Rally Bus es una gran idea y tal vez la manera más cómoda de seguir el Rallye de Suecia. Los organizadores establecieron varias paradas en Karlstad donde los aficionados podían coger un autobús que les llevaba a algunos tramos. En éstos había una serie de aparcamientos en zonas donde solo se podía acceder en esos autobuses, de modo que ni siquiera en coche particular podía llegar allí. De modo que en Suecia, para ir al rallye no hace falta más que proponérselo. Y todo, de manera ordenada y segura.
Este año el rallye estrenó una nueva etapa, con la llegada al comité organizativo de un equipo completamente renovado. En septiembre del año pasado la entidad organizadora, “Svenska Rallyt AB” estrenó propietarios y nuevo consejo de administración. Los dos accionistas mayoritarios son la Federación Sueca de Automovilismo (SBF) y Uvans Naringslivscenter, una empresa pública propiedad del gobierno local de Hagfors. Su nuevo Director General es Glenn Olsson. Su objetivo es “fortalecer el rallye tanto desde el lado financiero como desde el prisma deportivo, para lo que Svenska Rallyt AB ha extendido su colaboración con los promotores locales noruegos. El año pasado ya hicimos un tramo que arrancaba en Suecia y se adentraba en Noruega y este año hemos ido más allá, diseñando una primera etapa casi enteramente disputada en el país vecino”. Como sabéis el viernes se disputaron seis tramos en territorio noruego y hubo una asistencia “Remote service” en la localidad de Kongsvinger, a unos 40 km de la frontera sueca.
Hablando de Noruega, no deja de ser curiosa la trayectoria de los rallyes y su exponencial crecimiento en los últimos años. Nadie diría que entre 1973 y 1983 los rallyes estuvieron prohibidos allí, ante el éxito de que gozan hoy. Su punto culminante ocurrió en 2003, cuando Petter Solberg se proclamó Campeón del Mundo. El año pasado han celebrado el título del IRC de Andreas Mikkelsen, que a sus 22 años está entre los pilotos por los que apuesta Volkswagen en su asalto al Mundial de Rallyes. Mads Ostberg, Eyvind Brynildsen, Anders Grondal o el último producto de la cantera noruega, Marius Aasen, son algunos otros de los nombres del momento allí.
Voy terminando. Uno de los pasatiempos que más les gusta a los suecos en su rallye es el denominado Colin’s Crest. Se trata de un premio oficioso que se ofrece al piloto que salta más metros en un rasante que hay en el tramo de Vargasen, en la segunda etapa. Solo se tiene en cuenta la primera de las dos pasadas. Es un rasante ciego que los pilotos pueden pasar a fondo, pero siempre que se coloquen perfectamente en su aproximación, para caer dentro de la pista. Lo de “Colin’s Crest” (el Rasante de Colin) pretende homenajear a Colin McRae, uno de los pilotos más espectaculares y queridos por los aficionados. Colin trató de pasar a fondo por allí en cierta ocasión, pero como no iba bien colocado, terminó aterrizando entre los árboles… Este curioso “concurso” nació en 2008, año en el que el premio de mejor “saltador” se lo llevó Khalid Al Qassimi. Al año siguiente ganó Marius Aasen y el año pasado, cómo no, fue Ken Block quien tomó el relevo. Este año fue declarado vencedor Ott Tanak, con un vuelo de 32 metros, seguido de Mikko Hirvonen (30 m) y Andreas Mikkelsen (29 m). En este vídeo podéis ver de qué hablo…
Bueno, me despido. Creo que no ha estado mal para empezar. Hablando de vuelos, vamos a aterrizar y tengo que guardarlo todo antes de que los chicos de Iberia tengan que regañarme. Por cierto, he estado haciendo unas “pesquisas” entre ellos y he dado con el nombre completo de la persona que me alegró el vuelo de ida: Armando Peñafiel. ¡Gracias de nuevo, chicos!
Fernando Albes