
PIN ...UNA DE CAL...
Me encanta "Operación Triunfo", no me lo pierdo nunca, ningún día y ninguna temporada. De hecho, creo que soy de las pocas que se acuerdan todavía de los nombres de los chicos de "OT 3", los que pasaron más desapercibidos. Aunque si queréis que me sincere, la verdad es que como los de "OT 1" y los de "OT, la Nueva Generación", no hay ningunos.
Justo de esta última edición salió Sergio Rivero. Mientras estaba en el programa me pareció un chaval educado y timidillo, pero fue con su primer disco, 'Quiero', cuando me enamoré de su voz y de su personalidad. Este canario vendió de su primer álbum más de 140.000 ejemplares, más que algunos grupos españoles de renombre y trayectoria musical más dilatadas.
He tenido la oportunidad, con tu permiso Sergio, de escuchar fragmentos de tu nuevo disco 'Contigo', y me parece que te has superado a ti mismo, que has conseguido encontrar un estilo propio con reminiscencias a lo Craig David y estética de chico malo con ese flequillo rebelde.
Hay pocos artistas que se puedan enorgullecer hoy en día de seguir siendo sencillos, simpáticos, agradables y buenos en la música. Y, por favor, nunca pierdas esa mezcla de timidez y rubor que te hace ser, simplemente, encantador.
PON ...Y OTRA DE ARENA...
Rosa López tenía sus kilos de más, su simpatía y su garganta portentosa; David Bisbal sus rizos, sus patadas al aire y su presencia en el escenario; Beth sus rastas y su aire frágil en contraste con su voz rasgada a lo Bonnie Tyler... Casi todos los concursantes que han ganado o quedado finalistas en "Operación Triunfo" poseían "un algo", una personalidad propia, un cierto glamour de andar por casa. Pero en la cuarta edición del concurso, el gato al agua se lo llevó uno de los participantes más insulsos: el canario Sergio Rivero.
Hoy en día, para alcanzar el éxito en el mundo de la música, no es condición sine qua non contar con unas cuerdas vocales de lujo (de lo contario, Madonna nunca hubiera existido, por poner un ejemplo) como las de Sergio Rivero, que, imposible negarlo, canta como los ángeles. Lo que hay que tener es carisma y creérselo, transmitir algún tipo de energía (no necesariamente positiva, recordemos a Joy Division o a Elliott Smith), echarle entrañas... Con su cara de eterno adolescente que aún no ha roto platos, Sergio Rivero arrastra una languidez irritante no sólo personal, sino (y sobre todo) musical.
Ha pasado un año entre 'Quiero', su álbum de debut, y 'Contigo', que sale a la venta el 28 de noviembre con la previsión, quizá, de venderse como churros estas Navidades. Un disco de pop de usar y tirar aderezado con el pretendido toque soul que siempre le imprime el canario a sus interpretaciones. La fórmula aburrida se repite, aunque nos cuenten en los medios de comunicación que, en 'Contigo', Sergio Rivero ha ampliado su abanico estilístico.
