Espacio publicitario
terra.es Blogs Oficiales

Artículos - febrero 2007

# viernes, 23 de febrero de 2007 9:59

CARLINHOS BROWN

PIN ...UNA DE CAL...

Carlinhos Brown lleva la música en la sangre, nadie puede negarlo. Y también lleva la solidaridad por bandera. Eso tampoco hay quien lo discuta. Si juntamos a una persona con preocupaciones sociales y un excelente músico, entonces tenemos ante nosotros a un artista.

Carlinhos ha logrado la fusión, tan de moda ahora, de los ritmos afro-brasileños y la música pop. La percusión forma parte de sus conciertos, igual que el aire forma parte de nuestras vidas y es irrepetible la experiencia que puedes tener en sus conciertos. Entras así, un poco desganado, pensando si te gustará eso de los ritmos caribeños o no y sales convencido de que, en otra vida, fuiste cantante de samba cuando menos.

Y es que Carlinhos le da tanta fuerza y vida a sus composiciones que han sucumbido a sus pies no sólo sus fans, sino multitud de artistas que han colaborado con él: Maria Bethania, Daniela Mercury, Marisa Monte o la más rara de todas, la uqe hizo con el grupo de heavy metal brasileño Sepultura.

Pero como hemos dicho, esto no queda en la música, Carlinhos ha recibido el Premio Unesco en la Categoría de Juventud, en el que se le reconoció su labor como fundador de APAS, en el barrio de Candeal, cuya base es la enseñanza de la música.

Adelante Carlinhos, porque necesitamos buenos músicos y gente comprometida, y si podemos lograr las dos cosas en el mismo paquete, hemos cumplido objetivos.

PON ...Y OTRA DE ARENA...

Carlinhos Brown es a la música brasileña lo que Norah Jones al jazz: su vertiente más comercial y menos rigurosa, lo que, en estos casos, suele implicar un abuso del pop con el objetivo de llegar a un público mucho más amplio... Y no siempre el fin justifica los medios. Carlinhos Brown, también conocido como Carlito Marrón, se ha vendido al mainstream para pasear su particular Carnaval a lo largo y ancho del mundo.

Confieso que adoro ese pedazo de disco titulado 'Tribalistas' que Carlinhos Brown grabó junto a Arnaldo Antunes y Marisa Monte (y que, si no habéis escuchado, ya estáis tardando), pero él en solitario carece del mismo encanto. Mi colega H opina que a su estilo, en el que la tropicalia y el toque afro conviven con el jazz y, por supuesto, el pop, le falta la "saudade", ese sentimiento de melancolía en el que se basa la bossa nova y que imprime carácter a una composición.

En definitiva, lo de Carlito Marrón es pachanga pura y dura, género en el que Georgie Dann le lleva ventaja, si bien el brasileño puede considerarse uno de sus alumnos más aventajados... A ver si lo demuestra en su próximo álbum, 'A Gente Ainda Não Sonhou'.

# jueves, 15 de febrero de 2007 17:30

DIXIE CHICKS

PIN ...UNA DE CAL...

Me alegro muchísimo por las chicas de Dixie Chicks, y no sólo por esos premios Grammy que se acaban de llegar (un pleno al cinco, por cierto), sino porque se han zafado de la reprobación de los suyos, que ahora tienen que darles la razón... Y es que hace cuatro años fueron boicoteadas en las tiendas y censuradas en muchos medios de comunicación por avergonzarse durante un concierto del presidente George W. Bush y de su política exterior. Y ahora que éste y su empeño en la guerra de Irak han bajado en popularidad y están más cuestionados que nunca, Dixie Chicks van y arrasan con su último trabajo de estudio 'Taking The Long Way'.

Aparte de encontrarse en el lugar y el momento adecuados para "devolvérsela" a la opinión pública, el trío de Dallas ha sabido labrarse una brillante y sólida trayectoria musical, consiguiendo, además, fama internacional con un género tan local (¡tan gringo!) como el country. Aunque a simple vista (o escucha) pueda parecer que el country de Dixie Chicks es algo "descafeinado", que diría Pon, ahí está, precisamente, la clave de su éxito: haber evolucionado de los estándares más ortodoxos de 'Thank Heavens For Dale Evans' (1992) a un estilo más híbrido, mucho más pop y, por tanto, más exportable.

A todo esto se suma una imagen de mujeres fuertes y carismáticas con un sentido del humor inteligente que reflejan en unas letras reivindicativas y sin pelos en la lengua que son uno de sus principales atractivos. Dixie Chicks son fieles a sí mismas y no se bajan los pantalones, demostrando una honestidad personal y profesional muy de agradecer hoy en día.

PON ...Y OTRA DE ARENA...

Lo que hay que ver. Estamos ante un grupo country que niega ser country y que gana 5 Grammy, dos de ellos en la categoría de Country. Lo que hay que ver. Un grupo que reniega de su propia música y se sirve de declaraciones políticas para llegar a tener la repercusión que no ha tenido con sus discos fuera de EE.UU.

Estas texanas, que, evidentemente, estaban avocadas al country tocando la mandolina y el banjo, intentaron durante 8 años hacer una música que la gente comprara, pero parece que no lo consiguieron hasta 1998 con 'Wide Open Space', pero claro, seamos sinceros, el country sólo interesa a los americanos y ni siquiera a todos. Pasa algo más o menos como con el flamenco en España (salvando las distancias con nuestra maravillosa música), es demasiado autóctono para ser mayoritario.

Por lo demás, con el paso del tiempo estas chicas sólo volvieron a ser noticia por sus declaraciones anti Bush. ¿Por su música? Pues no, por su música no lo fueron. Aprovechando el tirón de sus declaraciones (ya sabéis, que hablen bien o mal de mí, pero que hablen) han sacado su último disco 'Taking The Long Way' y un documental 'Shut And Sing'.

Primero porque fueron masacradas por criticar a Bush, y luego, cuando todo el mundo cambió de opinión y criticó a Bush, por ser las defensoras de la opinión de la mayoría, este trío ha seguido 'sonando' ¿country? Bueno, vosotros diréis...

# viernes, 02 de febrero de 2007 9:56

NORAH JONES

PIN... UNA DE CAL...

Norah Jones acaba de publicar 'Not Too Late', su último disco de estudio. Esta cantante arrasó con apenas 22 años en los Premios Grammy de 2002 con su primer disco 'Come Away With Me', del que vendió más de veinte millones de copias. ¿Acaso no lo dice eso todo?

Quizás no todo, a las cifras habría que añadir la persona, la artista que da alma a esos fríos números. Ha compuesto nueve de las once canciones que componen este álbum, el más cercano a como ella siente la música. Además, se ha arriesgado por la apuesta social, ya que en 'Wish I Could' critica el envío de tropas a la guerra.

Y es que Norah Jones no necesita de grandes alardes técnicos ni estudios de renombre para hacer de su música algo cercano a todos. De hecho, este disco está grabado en su apartamento de Manhattan (¿bajará eso el precio del CD?).

La llamada, hasta hace poco, joven promesa del jazz moderno, es ya una realidad y no sólo nos ofrece melancolía y romanticismo en sus canciones, sino mucho más, nos ofrece su alma al descubierto. Desde sus primeros contactos con el jazz en Dallas, esta joven de Brooklin ha demostrado que el jazz no es cosa del pasado.

PON ...Y OTRA DE ARENA...

Reconocer que no me apasiona el jazz no es incompatible con que, en determinadas ocasiones, el cuerpo me pida (y disfrute de) el tipo de música que hizo grandes a Louis Armstrong o a Miles Davis. He escuchado lo suficiente a viejas glorias como Billie Holiday y Ella Fitzgerald o a estrellas más modernas como Diana Krall y Patricia Barber para opinar con cierto conocimiento de causa sobre Norah Jones.

La prefiero mil veces en su faceta country de The Little Willies (su álbum de debut homónimo es una delicia) ya que, como cantante de jazz y a riesgo de parecer Risto Mejide, es un producto diseñado un público específico: treintañeros que celebran cenas en casa en las que nunca falta una botella de vino blanco, una conversación sobre la última exposición de pintura o el proyectado viaje a Nueva York y, como música de fondo, el 'Come Away With Me' o el reciente 'Not Too Late' de Norah Jones... Gente joven que se considera intelectualmente superior y cool, muy, muy cool; quizá un poco como la propia Norah Jones, una artista que podría dar muchísimo más de sí, pero que no arriesga, que prefiere la comodidad de lo políticamente correcto.

El jazz descafeinado de Norah Jones es, en el fondo, un 80% de pop, una fusión que suaviza los rigores del auténtico jazz para hacerlo accesible a todo tipo de oídos o, dicho de otra manera, que lo desvirtúa al tiempo que lo populariza. El experimento le sale mejor al británico Jamie Cullum que a ella, aunque Norah tenga más swing.

Publicidad


Recomendaciones

Síguenos

Buscar