
PIN... UNA DE CAL...
Norah Jones acaba de publicar 'Not Too Late', su último disco de estudio. Esta cantante arrasó con apenas 22 años en los Premios Grammy de 2002 con su primer disco 'Come Away With Me', del que vendió más de veinte millones de copias. ¿Acaso no lo dice eso todo?
Quizás no todo, a las cifras habría que añadir la persona, la artista que da alma a esos fríos números. Ha compuesto nueve de las once canciones que componen este álbum, el más cercano a como ella siente la música. Además, se ha arriesgado por la apuesta social, ya que en 'Wish I Could' critica el envío de tropas a la guerra.
Y es que Norah Jones no necesita de grandes alardes técnicos ni estudios de renombre para hacer de su música algo cercano a todos. De hecho, este disco está grabado en su apartamento de Manhattan (¿bajará eso el precio del CD?).
La llamada, hasta hace poco, joven promesa del jazz moderno, es ya una realidad y no sólo nos ofrece melancolía y romanticismo en sus canciones, sino mucho más, nos ofrece su alma al descubierto. Desde sus primeros contactos con el jazz en Dallas, esta joven de Brooklin ha demostrado que el jazz no es cosa del pasado.

PON ...Y OTRA DE ARENA...
Reconocer que no me apasiona el jazz no es incompatible con que, en determinadas ocasiones, el cuerpo me pida (y disfrute de) el tipo de música que hizo grandes a Louis Armstrong o a Miles Davis. He escuchado lo suficiente a viejas glorias como Billie Holiday y Ella Fitzgerald o a estrellas más modernas como Diana Krall y Patricia Barber para opinar con cierto conocimiento de causa sobre Norah Jones.
La prefiero mil veces en su faceta country de The Little Willies (su álbum de debut homónimo es una delicia) ya que, como cantante de jazz y a riesgo de parecer Risto Mejide, es un producto diseñado un público específico: treintañeros que celebran cenas en casa en las que nunca falta una botella de vino blanco, una conversación sobre la última exposición de pintura o el proyectado viaje a Nueva York y, como música de fondo, el 'Come Away With Me' o el reciente 'Not Too Late' de Norah Jones... Gente joven que se considera intelectualmente superior y cool, muy, muy cool; quizá un poco como la propia Norah Jones, una artista que podría dar muchísimo más de sí, pero que no arriesga, que prefiere la comodidad de lo políticamente correcto.
El jazz descafeinado de Norah Jones es, en el fondo, un 80% de pop, una fusión que suaviza los rigores del auténtico jazz para hacerlo accesible a todo tipo de oídos o, dicho de otra manera, que lo desvirtúa al tiempo que lo populariza. El experimento le sale mejor al británico Jamie Cullum que a ella, aunque Norah tenga más swing.