PIN...UNA DE CAL...
De publicarse alguna vez el top 40 de artistas más vetados por los padres, Marilyn Manson sería candidato en firme para el primer puesto. La banda se formaba a finales de los ochenta con el ``noble´´ propósito de explorar los límites de la censura, y diecisiete años después se puede hablar de ``prueba superada´´.
A la vez que iban copando las listas de éxitos con singles rompedores de la talla de `Sweet Dreams´ o `The Beautiful People´, Brian Warner (que es quien se esconde tras 15 capas de maquillaje blanco, y no el gafotas de `Aquellos Maravillosos Años´) conseguía encadenar un escándalo tras otro: destrozar la biblia de los mormones durante una actuación, ser nombrado reverendo de la Iglesia de Satán o rozar su ingle contra la cabeza de un guardia de seguridad demuestran que el compromiso de Manson para con la transgresión va más allá de una mera y vacía pose. Así que ole sus agallas.
No quiere esto decir que aprobemos todos sus desmadres, pero va un trecho de allí a pensar –como afirman algunos- que Marilyn Manson es la causa de un aumento de la tasa de suicidio juvenil. El artista ha tenido que responder públicamente en más de una ocasión acerca de la influencia negativa que ejerce su música sobre los adolescentes, saliendo siempre airoso de semejante embolado. Porque, tras un esperpéntico aspecto y una bizarra puesta en escena, se esconde un discurso coherente, a menudo más sereno que el de sus propios detractores. Así, cuando atemorizados padres alzan la voz en su contra, Manson contesta: ``Si ustedes quieren culpar a la música porque alguien se autolesiona, entonces podrían fácilmente culpar a Shakespeare por escribir ´Romeo y Julieta´, la historia de dos adolescentes que se suicidaron porque sus padres no pudieron entenderlos´´.
Manson regresará en breve con nuevo disco bajo el brazo, titulado `Eat Me, Drink Me´ en controvertida alusión a las palabras pronunciadas por Jesucristo en La Última Cena. Pero la polémica, que una vez más está servida, no viene tanto del título del álbum como del video-clip de adelanto `Heart-Shaped Glasses´, en el que aparecen escenas de alto voltaje entre el propio Manson y su joven novia Rachel Even Wood. El disco sale al mercado el 5 de junio; pídeselo a tus padres, a ver qué dicen…
PON…Y OTRA DE ARENA…
Aquel extraño espécimen al que le interesa esconder su rostro bajo los excesos del maquillaje, parece directamente sacado de la obra de cualquier pintor absurdo al límite del mal gusto. Esa excentricidad, intensamente rebuscada por Marilyn Manson, representa ni más ni menos que la base de una estrategia comercial que tantos éxitos le permite cosechar. Y es que bajo aquella monstruosa apariencia de falso gótico, rebelde e independiente se esconde un minucioso trabajo de marketing que le convierte en un simple producto de comida rápida disponible en la sección de ingenuos adolescentes. Porque aquellos jóvenes, aún en proceso de desarrollo tanto físico como mental, simbolizan a la perfección aquella sencilla diana tan deseada por los arsenales de nuestro querido espantapájaros. Aprovechándose abusivamente de la inexperiencia, les otorga unos golpes bajos que ellos, equivocadamente, interpretan como la aparición de un diablo de la guardia capaz, a través de sus mensajes, de curar los conflictos internos que florecen a lo largo de esa crítica edad.
Mientras algunos se agarran desesperadamente a sus alas de cartón, otros le culpan de encender la mecha a violentos acontecimientos como el que se vivió en la universidad de Columbine donde murieron doce personas. Se demostró más adelante que los dos criminales sentían una verdadera pasión hacía sus textos y su música. A pesar de la exageración de tal denuncia un tanto fuera de lugar, la duda no dejará de perseguirle desarrollando, poco a poco, unos remordimientos de conciencia al que parece no prestar ninguna atención.
Más allá de sus logros éticos a favor de la sociedad más novata, sus triunfos estrictamente artísticos pecan de incompatibilidad. Su personaje, omnipresente en la MTV, exhibe sus provocativas palabras a través de un canal televisivo en el que comparte programación con cantantes como Mariah Carey o Ricky Martin. Poco sentido tiene entonces invocar al mismísimo Satán desde las frecuencias del canal más popular de Estados Unidos.
Finalmente con todos los respetos hacía Rachel Even Wood, su nueva compañera sentimental, ¿cómo pudo dejar escapar a Dita Von Teese?
VER VÍDEO: 'DARK SHAPED GLASSES'
