PIN…UNA DE CAL…
No vamos a poner ahora en duda que nuestro actual rey del pop empezó de una manera un tanto equivocada, por no decir ridícula. Todo se inició el día en el que ese joven inglés se presentó a un casting que congregó a más de dos mil participantes. Finalmente, cinco bonitos muñequitos saldrían elegidos con el objetivo de formar, más adelante, Take That, desafortunada precursora de innumerables bandas como The Backstreet Boys o N’Sync. Por una razón u otra, Robert Peter Williams, de su verdadero nombre, acabaría siendo elegido como uno de los afortunados integrantes que conquistarían, con total facilidad, el corazón y los gritos histéricos de unas adolescentes enamoradas de un producto absolutamente superficial.
Pero su malestar en el seno de aquel grupo, con el que no hallaba puntos en común, permitió pensar que ese chico tenía más dotes que los que ofrecía a través de una modulada voz acompañada de unos afeminados y calculados gestos.
Efectivamente, aquella época se deshizo violentamente, y como no podía ser de otra manera, de los demás componentes que siguen intentando, al día de hoy y de todas las maneras posibles, recuperar una fama que difícilmente volverán a oler. El verdadero superviviente y héroe que supo aprovecharse de aquella aventura ya lleva siete discos publicados, desata pasiones y consigue llenar estadios de fútbol allá donde se lo proponga. Su imagen inicial de niño guapo experimentó un cambio substancial dando paso así a un perfil mucho más rebelde que no esconde su felicidad por simbolizar a uno de los iconos más importantes y deseados de la escena popular.
Si por algún motivo de confrontación deseamos basar nuestra opinión en sólidos argumentos, solo tendríamos que ojear su extenso repertorio. De este último, florecen extraordinarias canciones como ‘Angel’, ni más ni menos, considerada como la mejor canción británica de los últimos 25 años. Y si a ello le añadimos la impresionante cifra de más de cincuenta millones de álbumes vendidos en todo el mundo, sobrarían razones para olvidar su traumático pasado y admitir su presente reinado.
¿Algo que objetar?
PON…Y OTRA DE ARENA…
Robbie, Robbie, Robbie…Tu principal problema es que, además de ser un bocazas, te crees un artista con todas las de la ley cuando en realidad no eres más que un ‘poster-boy’. Una cara bonita y, sobre todo últimamente, un saco de músculos que haría bien en centrarse en la faceta que mejor domina -¿la única?; concedamos que el chico tiene buena voz-. La de, como dicen los angloparlantes, ‘showman’, la de hombre espectáculo que sirve tanto para un roto (la presentación de un nuevo perfume) como para un descosido (un disco de dance-pop). Y las cifras nos dan la razón: a día de hoy vendes más entradas de conciertos que discos, algo seriamente preocupante para una estrella como tú.
Una vez fuera de Take That (¿para qué entraste si nunca quisiste estar dentro?) empezaste imitando a Oasis y el brit pop en general -y arrimándote: menudas fiestas, ¿eh?-, para pasar después a discos en los que sucesivamente fuiste mezclando baladas sensibleras y canciones de fiesta, te creíste Sinatra y terminaste recurriendo a diferentes productores, numerosos invitados (Lily Allen, Pet Shop Boys…) y canciones de otros (entre ellos Manu Chao) en tu último trabajo. Encima ahora quieres ser rapero. Una vez Guy Chambers, el tipo que te hacía todas las canciones, salió de escena porque no le pagabas lo suficiente, lo tuyo macho ha ido de mal en peor.
Hemos de reconocer, no obstante, que resultas ser una pieza imprescindible del ‘show-business’ tal y como lo entendemos hoy en día: tus gracias nos hacen reír en el autobús, tus salidas de tono son carnaza para nuestras conversaciones a la hora del café, tus problemas con las drogas se comentan en la cola del supermercado (así como tus deslices amorosos) y tus cambios de look triunfan en las peluquerías más modernas -también en las más ‘chonis’- de la ciudad. Lo tienes todo, tío. Por cierto, ¿cuándo vas a reconocer que eres gay?
Pero no pienses que vas a llegar mucho más allá. No majo, para eso te quedan unas cuantas buenas canciones por grabar. Y a este paso no lo vas a conseguir. Además, desde que has dejado de comportarte como un ‘hooligan’ te has vuelto la mar de aburrido.
