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Artículos - agosto 2007

# jueves, 30 de agosto de 2007 11:31

HARD-FI

PIN…UNA DE CAL

 

Está claro que Hard-Fi no han inventado nada. Nada nuevo al menos. Bandas como The Clash, The Smiths, The Jam, The Specials o Blur ya habían intentado algo parecido, si no del todo similar, con anterioridad -y, de momento, con mejores resultados-a la aparición pública de estos cuatro londinenses. Ellos son simplemente unos hijos de los tiempos que les han tocado vivir que se limitan a rastrear la tradición musical británica de las tres últimas décadas, las que van del ‘nothern soul’ a los primeros lanzamientos del sello Warp.

 

Pero lo hacen con conocimiento de causa, desparpajo y saber hacer. Tres características que sitúan a Hard-Fi en una posición que, sin llegar a la cabeza del pelotón del pop-rock inglés, de momento tampoco les relega a la cola del mismo.

 

Cabe también aclarar que, frente a las sospechas que levanta su militancia en un multinacional discográfica, Hard-Fi no son el típico producto de marketing diseñado en un despacho con el solo fin de reventar las listas de ventas de medio mundo. No debemos olvidar a este respecto que el grupo grabó las canciones de su debut, de forma casera y por su cuenta y riesgo, en unas viejas oficinas abandonadas. Y que Atlantic sólo les fichó cuando las 500 copias prensadas ya habían desaparecido rápidamente en manos de sus ansiosos fans y el nombre del grupo resonaba en los ambientes musicales de Londres.

 

Y, en cualquier caso, merece la pena destacar que uno de los puntos fuertes de Hard-Fi se encuentra en sus letras, fiel reflejo de las experiencias y pensamientos de todo joven urbanita que, como tú y como yo, vive para el fin de semana en el pub o en el club mientras consume los días de diario en alguno de los muchos trabajos basura que la sociedad tiene reservados para nosotros.

 

A principios de septiembre sale su nuevo disco. Yo no dudaría en darle una oportunidad.

 

PON…UNA DE ARENA

 

La prensa especializada se acostumbra, en muchas ocasiones, a condecorar sin motivos aparentes a formaciones que, por si solas, jamás lograrían ni siquiera acariciar los cimientos de la actualidad musical. Porque bombardear de halagos a estos indeseables post adolescentes solo tiene una explicación lógica: soborno. Osar, simplemente osar compararlos con The Clash o The Smiths entra dentro de la insensatez más rebuscada o simplemente pertenece a un plan marketing bien financiado por todos los mandatarios discretamente escondidos detrás de aquellas marionetas.

 

Así, programados para atraer la atención de los más ingenuos, se diseñan como si tuviesen algo que aportar a un historial que preferiría poder pasarse de aquella molesta presencia. Aunque ya hablen de ellos en futuro como prometedores músicos, lo tienen todo para durar el tiempo de una canción. Insulsos, repetitivos, aburridos, pagarían por poder lamer los pies al genio Morrissey o para simplemente componer cualquiera de sus peores canciones.

 

¿Punks? ¿Ellos? Hoy en día cualquiera se merece tal calificación y, consecuentemente, ello provoca una grave falta de respeto hacia toda gran formación desaparecida como pudieron ser The Ramones o The Sex Pistols. Porque aquel género simboliza, por encima de todo, una filosofía y una forma de resistir ante las desigualdades sociales. ¿Contra qué injusticias piensa luchar este cuartetito?  Pasándose los días y las noches con mujeres en mente, los enfrentamientos benéficos que liderarán jamás conseguirán remover las consciencias que otros si sacudieron.

 

En resumidas cuentas, llegó la hora de reajustar las percepciones para así, diferenciar por fin el bien del mal y lo auténtico de la imitación. Cuatro jóvenes más en la cola, esperando su turno para acabar finalmente entre los tentáculos de lo efímero. ¿Cuántos años aguantarán? Pocos, sin duda…

 

# jueves, 23 de agosto de 2007 13:19

PEREZA

PIN…UNA DE CAL

 

Dos por uno. Profesionalidad y frescura rara vez van de la mano; pero cuando por casualidad se reúnen, son sinónimo de éxito. Tal es el caso de Pereza, capaces como son de mezclar, con total despreocupación, su estudiada chulería años setenta y sus potentes riffs stonianos con pequeñas –y prudentes- incursiones en el pop almibarado.

 

Allá por 2001, Rubén (ex Buenas Noches Rose) y Leiva (ex Malahierba) ejercían de banda de acompañamiento del periodista Fernando Martín, hasta que un cazatalentos de RCA se percató de su indudable potencial comercial, avalando un primer disco homónimo.

 

Cierto es que el encanto de estos chicos radica en gran medida en su sobre-estudiada apariencia: juntando un plante entre desenfadado e insolente, una indumentaria ‘retro’ de lo más ‘cool’ y dos caras bonitas, no hay niña adolescente que se les resista. Pero  aunque su imagen huela a ‘déjà vu’, siempre es mejor vestir como los Rolling o Tequila que parecerse a Bisbal, Rick Martin y Cía. 

 

Además, hagamos ya una cura colectiva anti-prejuicios: no por ser guapo uno ha de ser peor músico. En su corta (pero intensa) trayectoria, Pereza se han ganado el respeto y el cariño de gente como Bunbury, Amaral, Quique González, Alba Molina, Christina Rosenvinge, Ariel Rot o Coque Malla –todos juntos participaban en el disco ‘Los amigos de los animales’ de 2006-… y eso no lo consigue la imagen sino el currar codo con codo y día a día.

 

Lo de su nombre es extraño porque pocas bandas han salido más trabajadoras. Con cuatro discos en el mercado, Pereza ya van a por el quinto, que se publicará el próximo 28 de agosto.

 

 

 PON…UNA DE ARENA

 

Criticar las vidas ajenas a nuestra existencia siempre resultó más sencillo que recubrirlas de bellas y aromáticas flores. Pero en este caso, tratándose de rockeros frustrados, el reproche se convierte entonces en una necesidad biológica provocada por la prepotencia de un simple producto comercial que, a pesar de monopolizar el territorio 40, piensa pertenecer a la elite artística. Y es que residiendo en una realidad paralela, este dúo madrileño se considera capacitado para seguir los pasos de personajes tan destacados como David Bowie.

 

Pero entonces, instalados fuera de los límites de la modestia, al abrir nuevamente los ojos, se hallan sumergidos en un mar de arrepentimientos del que a priori jamás lograrán salir. Condenados a compartir artificiales listas de éxito y actuar como autómatas para un público engañado por los medios de comunicación, Pereza se ha convertido definitivamente en la frustración personificada. A priori, el objetivo inicial consistía en lograr exhibir su repertorio sobre los escenarios más alternativos, ganándose entonces un prestigio del que hoy en día no se merecen disfrutar.

 

Porque abandonar aquellos frágiles ideales para venderse en cualquier escaparate comercial demuestra una filosofía directamente dirigida hacia los efímeros placeres de la fama. Dinero, mujeres y drogas parecieron reunir suficientes razones como para distraer la atención de estos dos españoles cuya actitud chulesca e irritante multiplica los deseos de apagar la caja tonta a la que pertenecen. Además, inicialmente deseosos de convertirse algún día en referencia cultural, el sueño acabó finalmente en un maratón de bromas pesadas.

 

De hecho, tras colaborar con Sidonie, la falta de originalidad quedó patente al comprobar que ambos grupos comparten una misma visión equivocada en cuanto a arte se refiere. Lejos de simbolizar un antes y un después, desearon convertirse en Syd Barret pero acabaron mal. Fueron Pereza y nada más.

# jueves, 16 de agosto de 2007 11:30

LA 5ª ESTACIÓN

PIN…UNA DE CAL

 

Natalia, Ángel y Pablo están que arrasan. Su disco ‘El mundo se equivoca’ sigue copando los primeros puestos de las listas de ventas, y eso que ya van seis meses desde que saliera publicado. Para ser flor de un día, como pretenden algunos, hace tiempo que debieran haberse marchitado. ¿Es ello consecuencia de tener buenos padrinos? (Casi) pongo la mano en el fuego a que no.

 

La Quinta Estación es distinta a todas esas bandas (vacías, prefabricadas, de rebeldía estudiadamente cuadriculada) que empiezan con artículo –La Oreja de Van Gogh, El Canto del Loco, El Efecto Mariposa,  El Sueño de Morfeo, etc.-, hoy en día tan al uso entre el consumo de masas.

 

Primero, porque a diferencia de las que parecen cortadas por el mismo patrón de languidez y pijerío (quizás se sientan aludidas Raquel del Rosario y Amaia Montero), Natalia –vocalista de La Quinta- sí que tiene una gran voz. Y eso se nota en temas como ‘Me muero’, primer y verdadero éxito en España de la banda, catapultado hasta el nº 1 de las listas de ventas de nuestro país. La madrileña demuestra poderío y una insólita madurez vocal, distinciones que brillan por su ausencia en otros artistas, por mucho tirón que ejerzan entre los jovencitos. Su superioridad quedaba sobre todo subrayada las veces que La Quinta Estación han sido invitados a programas como OT, Factor X y demás.

 

Y segundo, porque esta banda ha tenido que trabajarse el éxito, en lugar de dejar hacer a astutas discográficas (multinacionales, para más señas)  y sus fulminantes planes de marketing. Por extraño que parezca, La Quinta Estación tuvieron que emigrar a México para conseguir grabar su primer disco. Y desde ahí, desde mercados transoceánicos, han ido tendiendo poco a poco el puente que les regresara a España.   

 

Su nombre todo lo dice. Una ‘quinta estación’, sacada de la manga, podría desdoblar las primaveras… ¿Flor de un solo día? Yo digo que no. 

 

   

PON…UNA DE ARENA

 

La quinta estación, al igual que tantas formaciones nacionales, trabaja en cadena para la industria discográfica más lucrativa componiendo aquellas canciones poco novedosas pero tan demandadas por cierto sector del público. Intercambian horas de fama, chupando los primeros planos de las cámaras de televisión y royendo los cables radiofónicos a cambio de un par de sencillas melodías capaces de captar la atención y, sobre todo, el dinero de sus oyentes. Una vez más, a base de letras tan poco imaginativas y pretenciosas como ‘‘me muero por besarte, dormirme en tu boca’’, intentan exhibir un perfil poético tan sumamente frustrado. Y es que no basta con sujetar una pluma mediática y compartir protagonismo con productos televisivos en Operación Triunfo o Factor X como para pretender recubrir los folios en blanco de doradas prosas tan dignas de personajes inolvidables e históricos.

 

Porque a pesar de todos los esfuerzos que pondrán para seguir interesando a la cruel actualidad musical, sus horas ya estaban contadas en cuanto sonó la primera nota de un repertorio que se prevé corto. Ahora disfrutan de una posición privilegiada dentro de aquel supermercado patrocinado por comidas rápidas y tan perjudiciales para la salud física como mental. Pero pronto, compartirán el dolor y la tristeza con antiguas víctimas al verse catapultados en los almacenes traseros esperando la temporada de rebajas.

Además, el acento azteca que se le escapa de vez en cuando a la vocalista Natalia, obliga a sentenciarles como una imitación mala y barata de Julieta Venegas que al menos logró instaurarse un estilo propio y peculiar dentro de la mediocridad.

 

En el fondo, la responsabilidad de tales depresiones post éxito no recaen directamente sobre los hombros de unos músicos utilizados como marionetas, sino sobre la ética de todos los mandatarios mostrando sus dotes de titiriteros. Tristemente, La Quinta Estación quedará olvidada bajo toneladas de jóvenes promesas en busca de carreras profesionales que sin duda, sufrirán la misma suerte. 

 

 

# viernes, 10 de agosto de 2007 11:27

PAULINA RUBIO

  PIN…UNA DE CAL

 

De verdad que me resulta difícil hacer causa común con una cantante, por decir algo,  cuyo repertorio ‘artístico’ se basa fundamentalmente en los siguientes extremos: una música enlatada con todos su conservantes y colorantes; unas letras risibles si no fuera porque dan verdadera pena; una rebeldía, al igual que sus poses, tan estudiada como artificial; un feminismo de mansión en Miami y chofer en la puerta; y un glamour de andar por casa.

 

Claro que, por otro lado, ¿qué sería de nosotros sin esas burbujas de frivolidad con las que la Pau, como se hace llamar, nos regala cada vez que aparece en una revista, un programa de televisión o sobre las tablas de un escenario? La vida ya es, en ocasiones, lo suficientemente gris y triste como para que nos neguemos a nosotros mismos esos pequeños instantes en los que -con toda la razón del mundo- nos podemos sentir superiores a uno de esos supuestos ‘triunfadores en la vida’. Y es que con Paulina es abrir la boca y asegurar una sonrisa, cuando no una carcajada.

 

Encantada de si misma, Paulina Rubio nos ha dejado patidifusos con sus declaraciones filosóficas, sus posiciones acerca del papel de la mujer y, confesémoslo, esas fotos de escuetos modelitos y posturas que, de no llevar ropa, estarían prohibidas a los menores. Pero todos necesitamos en el día a día ciertas dosis de frivolidad (que levante la mano quien no haya pecado jamás), y la mexicana lo borda en su papel de niña rica aquejada de mal de amores (parece que últimamente subsanados gracias a Colgate, perdón, Colate) y jet-lag. Y si encima nos sube la bilirrubina –sí, a nosotros- pues mejor que mejor.

 

“No soy una mujer muy lista”, se atrevió a decir en una de esas ruedas de prensa en las que parece ir más acelerada de lo normal. Cuidado con ella: nunca creáis a las que van de tontas por la vida. Suelen ser las que, al final, siempre se salen con la suya. Y a Paulina parece irle bastante bien.

 

PON…Y OTRA DE ARENA

 

Hablar de Paulina Rubio es introducirse en la vida de aquellas personas que, por salir en los medios de comunicación, se creen con derecho a despreciar. Porque exigir doce frascos de perfume antes de saltar al escenario vigués correspondiente a su gira actual, demuestra su grave carencia de ética frente a un mundo invadido por la pobreza. Esta reprochable y elitista actitud detalla el mal funcionamiento de su engranaje mental, oxidado por el escaso uso que le reserva. Porque ella, lógicamente, prefiere preocuparse por los rizos de su pelo, el color de su piel y las tallas de sus pechos antes que reflexionar mínimamente.

 

Posiblemente, la única literatura de la que haya oído hablar a lo largo de su incierta carrera profesional se pueda conseguir en cualquier kiosco de playa. Porque la seudo-vocalista no parece muy interesada en traspasar las fronteras de las revistas del corazón, cuyas portadas acaparan fotos suyas en posturas comprometidas. Y ello se nota claramente en las letras cursis y usuales de unas canciones que logran atrapar a un público determinado mediante las estrategias radiofónicas. Bombardear cualquier melodía de manera continuada a lo largo de un considerable lapso de tiempo, permitiría convertir cualquier sucesión de notas en un éxito mundial.

 

Por otra parte, la mejicana no alcanzó su actual fama mediante sus limitadas prestaciones musicales, sino nutriéndose directamente de los reportajes publicados en la prensa rosa. De hecho, sus agradecimientos más sinceros deberían de ir dirigidos hacia la figura de Ricardo Bofill, sin el cual seguiría formando parte de aquellos comunes a los que tanto le gusta repudiar.

 

Además y para terminar rápidamente con este desagradable asunto, aquella necesidad de ocultarse detrás del playback expone de manera indiscreta las graves limitaciones de una simple famosa que fantasea con ser artista.

 

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