PIN…UNA DE CAL
Con 50 años recién cumplidos el pasado 1 de septiembre, Gloria Estefan no parece dispuesta a dejarse influenciar por el peligroso paso del tiempo. Porque a pesar de contar con una impresionante discografía que le permitió vender 90.000.000 de discos por todos los rincones del mundo, tal hazaña no parece suficiente para jubilar a esta inconformista artista. Acostumbrada a luchar desde los primeros días de su existencia, esta cubana dedica múltiples versos al país que tuvo que abandonar por razones políticas cuando sólo era un bebé. Desde aquel día, se prometió no olvidar esa tierra que hasta hoy simboliza su fuente de inspiración principal sin la cual quizá jamás hubiese sentido la urgencia de pisar un escenario para declarar su amor y su pasión hacia Cuba.
Por otra parte el público, acostumbrado a convivir con la presencia mediática de cantantes retocados con aires artificiales que además cuentan con compositores en la sombra, reconoce los méritos de Gloria Estefan. Ella siempre se valió de sus propias inspiraciones para componer, en compañía de su guitarra, unas canciones que años más tarde se convertirían en inconmensurables éxitos. Músico por excelencia, se alzó a lo más alto de una cima musical que lleva ya casi veinte temporadas encantada con poder disfrutar de su presencia. El 18 de septiembre se publicará su último trabajo titulado ‘90 Millas’ y representará ni más ni menos que su veinteava publicación en estudio. Aunque parezca imposible repetir los números logrados con su primer trabajo en solitario, ‘Cuts Both Ways’, que vendió 10 millones de copias, los resultados comerciales siempre le sonreirán. Porque a pesar de vivir envueltos en la sociedad cibernética pirata, su anterior álbum sobrepaso la notable barrera del millón.
Finalmente, aunque ya cuenta con múltiples recuerdos a sus espaldas, aún faltan por descubrir las tan esperadas aportaciones que, sin duda, le brindarán un esperanzador futuro y llenaran de alegría a sus fieles seguidores.

PON…UNA DE ARENA
Por una mera cuestión de principios (y orígenes), permítaseme poner en duda el supuesto amor hacia su patria confesado por alguien cómodamente tumbado en una hamaca de su piscina en Miami. Más aún cuando ese alguien hace tiempo que dejó de pertenecer a dicha nacionalidad para pasar a formar parte de la ciudadanía estadounidense. La misma que no puede, o no quiere, poner fin al embargo que soportan sus antiguos compatriotas; por los que esta persona tanto dice sufrir.
En fin, contradicciones imagino provocadas por el intenso color verde que desprenden los dólares, pero que poco tienen que ver con los méritos artísticos de Gloria Estefan…en caso de atesorar alguno. Porque si de algo se la puede acusar a esta hija de un guardaespaldas del anterior dictador cubano (sí, al que derrocó el que ahora se apoltrona en La Habana) es de ser la mecha que encendió la llama de la posterior explosión de pop latino que seguimos sufriendo en la actualidad.
Dicho de otra manera: la de ser el germen que provocó un virus para el cual todavía no hemos encontrado cura. Una infección que, a través de la clonación de cantantes con dotes para el baile y canciones con exceso de azúcar y un algo de machismo, se ha extendido hasta colonizar los estantes de nuestros centros comerciales, las ondas de nuestras radiofórmulas, los programas de eso que llamamos televisión y, desgraciadamente, los primeros puestos de las listas de ventas.
No quisiera terminar sin hacer mención a un error que se suele cometer: el de confundir al artista con la persona. Porque se puede ser una esposa abnegada, una madre ejemplar y un ejemplo de superación personal. Pero eso no quita el, por ejemplo, tener una voz irritante, unas letras llenas de tópicos y unas canciones que tuvieron su momento cuando aún se escondían bajo el nombre de Miami Sound Machine.