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Artículos - octubre 2007

# miércoles, 31 de octubre de 2007 12:43

MERCHE

PIN…UNA DE CAL

 

De acuerdo… Esta chica rubia estereotipada no aportará nada nuevo en cuanto a evolución cultural se refiere. Pero a diferencia de muchas estrellas estrelladas, ella estudió música dándose a si misma un prestigio hoy en día bastante inverosímil. Mientras unos esperan tranquilamente a que los geniales compositores en la sombra les llamen para poner voz a unas composiciones impersonales, Merche participa activamente en la elaboración de sus trabajos. Entiende de solfeo, de ritmos, de compases, de armonías y ello le honra como profesional del espectáculo.

 

Además, en estos tiempos que corren donde resistir a las constantes mutaciones discográficas parece misión imposible, contar ya con cuatro álbumes oficiales resulta cuanto menos admirable. ‘Mi Sueño’, ‘Auténtica’, ‘Necesito Libertad’ y ahora ‘Cal Y Arena’ completan una colección personal que por lo visto no parece tocar aún a su fin. Sus esfuerzos se vieron recompensados con cuatro discos de platino, situándola así en lo más alto de la actualidad nacional. ¿Hasta dónde logrará escalar esta talentosa vocalista originaria de Cádiz?

 

Su presencia sobre el escenario, por otra parte, transmite una energía singular que se acentúa incluso con unas coreografías perfectamente diseñadas y ejecutadas. Baila, canta, escribe, crea y su presencia física agrada. ¿Qué más se le puede pedir entonces a una mujer dispuesta a contentar al público menos exigente? No creará escuela, pero los ecos de su voz resonarán años y años en la memoria popular. Acercarse de vez en cuando a propuestas, como en este caso, sencillas fortalece el ánimo vital y la excitación mental. ¿Por qué no probarlo?

PON…UNA DE ARENA

 

La primera duda que me asaltó a la hora de encarar el Pin Y Pon de esta semana fue… ¿y quién c… es esta tía? La verdad, andaba un poco despistado. Después me enteré que es aquella que cantaba (imagino que lo seguirá haciendo) lo de ‘‘eres tú quien me dio más abrazos en los malos momentos…’’ y que tuvo sus minutos de gloria en el ‘Aquí Hay Tomate’ gracias a su supuesta relación con Alex de OT.

 

Caído en la cuenta, mi sorpresa fue aún mayor: ¿merece esta tipa figurar en un espacio como este, reservado a las grandes estrellas de la música? Mi respuesta, supongo que ya lo habréis adivinado, es negativa.

 

La de Merche es la típica historia de artista hecha a si misma desde las funciones en el colegio de su infancia a la orquesta con la que recorría los pueblos de la comarca durante los fines de semana de su adolescencia. Salvo que ella tuvo más suerte que la de muchas otras (y otros) en su misma situación. Acudió, además, al conservatorio (lo que le sirve para componer sus propias canciones) y goza de un físico espectacular según determinados patrones (lo que, sin duda, cuenta en un mundo donde una imagen vale más que mil palabras).

 

Mi pregunta es: ¿y qué? Si tanto entrenamiento y dotes (bien naturales, bien logradas vía gimnasio o mesa de operaciones) sólo le han servido para entregar tres discos repletos de lugares comunes dentro de nuestra música más comercial, una nueva vuelta de tuerca a la bazofia sonora que compañías discográficas como la suya nos quieren hacer pasar por música de calidad, mejor habría hecho conservando su puesto en los astilleros de su ciudad natal.

 

Y ahora regresa de la mano de Carlos Jean, un tipo empeñado en los últimos tiempos en hundir la poca reputación que le quedaba. Que el dios de la música nos pille confesados.

# jueves, 25 de octubre de 2007 13:28

BACKSTREET BOYS

PIN…UNA DE CAL

 

Como bien dice la hoja de promo que acompaña al lanzamiento de su último trabajo, un ‘Unbreakable’ que será puesto a la venta este próximo 30 de octubre, Backstreet Boys es ‘‘uno de los grupos de pop más populares de todos los tiempos’’. Una redundancia ante la cual hay quien dirá que lo suyo no es pop; pero de lo que no cabe duda es de que son muy populares. Y lo siguen siendo.

 

Vale que no fueron los primeros y que, en algunos aspectos, no hicieron sino copiar la fórmula patentada por New Kids On The Block. Pero en muchos otros consiguieron hacerlo más grande, más espectacular…en una palabra, mejor. Y, al revés que muchos otros, Backstreet Boys fueron grandes en Europa antes de serlo en su propio país; a diferencia de esos mismos, ellos no son un producto de laboratorio.

 

Jive Records los fichó cuando el quinteto ya era una realidad después de haberse conocido sus miembros a través de audiciones, festivales y anuncios. Por otro lado, el grupo ha intentado desde siempre mantener el control sobre su música y sus resultados, llegando a demandar a sus primeros representantes por ello. Y, llegado el momento, decidieron dejarlo de común acuerdo, sin malos rollos, y con el fin de concentrarse en su vida personal.

 

Regresaron por todo lo alto en 2005 con ‘Never Gone’ y, dos años después, les tenemos de vuelta con un nuevo trabajo que, a buen seguro, encontrará tanto nuevos adeptos como viejos fans para quienes Backstreet Boys siguen siendo un seguro de diversión, baile y baladas románticas todo en uno.

PON…UNA DE ARENA

 

Comparable a una pizza congelada sacada de fábrica, que sigue su particular curso por el microondas para acabar finalmente en el retrete, The Backstreet Boys nacieron por el capricho de un multimillonario llamado Lou Pearlman. Éste, máximo culpable de tal tragedia musical, se basó en fórmulas utilizadas para la creación de productos como The New Kids On The Block o Take That, que compartían entre todos un único cerebro. Aunque reflexionar no formaba parte del contrato que firmaron, aquellos insoportables aires desprendiendo vanidad reflejaban mentes vacías de todo talento. En el fondo, inocentes, esos críos se dejaron llevar en una embarcación que indiscutiblemente no perduraría para siempre.

 

Resulta cuanto menos curioso observar que algún dirigente decidiese volver a probar suerte con un regreso que, por lógica, no provocará mucho ruido. Los seguidores que se emocionaban con ‘I Want It That Way’, ‘I’ll Never Break Your Heart’ o ‘Everybody’ (mayoritariamente adolescentes), han tenido tiempo desde 1995 para crecer física e intelectualmente, experimentando así una evolución en sus gustos culturales.

 

Nick Carter y compañía intentarán por lo tanto seducir a un nuevo público, muy diferente al que ellos se encontraron más de una década atrás. Ante tal panorama, resulta cuanto menos sensato imaginar la desilusión que sufrirán cuando se den cuenta de una vez por todas que aquel éxito llevaba tintes artificiales.

 

Además, Aaron Carter, hermano de Nick, demostró ante todo el planeta con su breve e insignificante carrera artística que tal execrable falta de sensibilidad viene de familia.

 

Así, cuando parecía que nos habíamos librado de ellos, una lluvia acida amenaza el panorama sonoro. ¿Por cuanto tiempo?

 

 

# jueves, 18 de octubre de 2007 12:03

JUANES

PIN…UNA DE CAL

 

Que sea de manera discreta, mediática o intermedia, cada persona que puebla este planeta desarrolla una función muy precisa. Médicos, panaderos, basureros, jardineros, ingenieros y un largo etcétera configuran el círculo profesional general, recibiendo un mismo y por supuesto merecido respeto. A nivel ya puramente artístico, mientras unos, preocupados por la evolución, trabajan para satisfacer las mentes más minoritarias, otros se sienten más a gusto ofreciendo, como en este caso, canciones masticadas y sencillas de asimilar. Perteneciente al segundo bando, el polifacético Juanes lleva años regalando melodías pegadizas, bonitas y, por lo tanto populares.

 

¿Sus letras parecen cursis? ¿Y qué? ¿No resulta original? ¿Y qué? ¿Suena siempre igual? ¿Y qué? Si su público le quiere, le aplaude y le defiende, algo habrá hecho el autor de ‘La Camisa Negra’ para merecerse tal envidiable condición. De hecho, el mismísimo Humberto Eco escribió un ensayo titulado ‘Apocalípticos Integrados’ defendiendo la cultura de masas y a sus seguidores en ocasiones despreciados por unos entendidos artificiales.

 

¿En qué se convertiría entonces la cultura si se limitase a propuestas excéntricas, abstractas y en ocasiones indescriptibles? ¿De dónde se sacarían aquellos repertorios que llenan recintos con un público dispuesto a ser feliz?

 

Una vez más, con la diversidad siempre por delante, algunos viven (o al menos lo intentan) alimentándose de las cosas sencillas incluidas justamente en los álbumes del vocalista colombiano. En estos tiempos inciertos, si ello resultase suficiente para sonreír, ¿quién se atrevería a poner barreras a su alrededor?

 

Juanes, Shakira y compañía se han ganado a base de esfuerzo y talento el sitio que hoy en día ocupan en lo más alto de las listas de éxito. ¿Algún problema?

Pues sí, sobre todo uno a decir verdad. Porque está claro que cada uno tiene una función que cumplir en este mundo. Pero esta viene impuesta en muchas ocasiones; puede que por alguien externo o por nosotros mismos. El afectado bien puede ser que no se dé cuenta de ello y ni siquiera se sienta engañado; o que no esté en disposición de hacer nada al respecto, asumiendo entonces la condición de esclavo. Pero existe una tercera opción: aquella en la que el sujeto acepta de buena gana lo que otros le dicen que haga.

 

Ese es el caso de Juanes. Sólo hay que leer con atención esas declaraciones en las que le pillan con las defensas bajas y su asesor de imagen lejos; aquellas en las que expresa su pasión por el rock, incluso el heavy, y el folklore de su país. Nada que ver con lo que después suena en sus discos, siendo estos en realidad una versión pegajosa y repetitiva de sus verdaderas intenciones.

 

Y escuchar con detalle esos mismos discos. En ellos, entre tanta morralla comercial carente de sentido, se pueden encontrar una o dos canciones -a lo sumo; el plan de marketing de la compañía discográfica nunca le dejará ir más allá- en las que se deja sentir el verdadero Juanes; son las que a él le gustan, pero no las que van a hacerle rico y famoso gracias a las radio-fórmulas y la televisión. Por tanto, nunca serán publicadas como singles, raramente se las veremos tocar en directo.

 

Todo ello bajo la excusa de que es el público el que demanda ese sonido chicle que ha hecho de Juanes una estrella mundial. Un público aborregado por masivas campañas de promoción que retroalimenta el caciquismo imperante a día de hoy en el mundo de la música, donde los deseos de hombres grises con corbata en grandes despachos se imponen sobre las necesidades del artista.

 

Pobre Juanes.

 

# miércoles, 10 de octubre de 2007 11:55

JENNIFER LÓPEZ

PIN…UNA DE CAL

Jennifer López es una mujer hecha a si misma, cosa que no pueden decir muchas de las que actualmente compiten por ella por el trono del ‘dance-pop’. Nacida en el Bronx, uno de los barrios más conflictivos de Nueva York, la Jenny es una chica de barrio (como se encargó de recordarnos en uno de sus temas más conocidos) que ha ido escalando posiciones poco a poco hasta convertirse en la artista latina más importante de los Estados Unidos.

 Una Juani, para entendernos, que tuvo el atrevimiento de dedicar su vida al arte bajo unas circunstancias nada fáciles. Siendo todavía una niña debutó en el teatro para, ya en plena edad del pavo, probar fortuna detrás de la gran pantalla. Y precisamente fue el cine el que encumbró a una mujer acostumbrada desde entonces a verse protagonista, a su pesar, de la prensa amarilla.

 Una vez alcanzado el éxito en Hollywood (es la actriz latina mejor pagada del mundo), Jennifer López decidió probar suerte con la música, su otra pasión. Los que pensaron que aquello se trataba de un simple capricho de niña rica se han visto obligados a callar la boca después de seis álbumes editados (el último hace apenas unos días) y cuatro números uno en las listas de su país. Todo ello ganado con el sudor de su frente.

 No especialmente dotada, su voz sin embargo se adapta como un guante a unas canciones que van de la balada romántica al r&b sexy pasando por el pop latino. Canciones para las que ha demostrado tener un excelente criterio a la hora de rodearse de los mejores productores (Puff Daddy, Emilio Estefan Jr., su marido Marc Anthony…) y en las que sabe conjugar como nadie herencia latina, actitud hip hop y pegada pop.

 

 

PON…UNA DE ARENA

En esta nueva era donde las atractivas apariencias lo resuelven todo (o casi), ni siquiera entender un mínimo de música resulta imprescindible para sacar discos y triunfar con ellos por todos los rincones del planeta. Tal afirmación podría demostrarse con un ejemplo claro llamado Jennifer López que, a base de movimientos corporales y publicidad, mucha publicidad, logró situarse en las listas de éxito.

 Pero ¿quién se imagina realmente a esta mujer componiendo sus melodías tumbada en una de sus colchonetas flotando apaciblemente sobre una de sus majestuosas piscinas en uno de los descomunales jardines de una de sus grandiosas mansiones? Limitada a interpretar, espera a que los genios escondidos detrás de los estudios la llamen para intentar cantar sobre las bases inteligentemente diseñadas.

 Si sus canciones agarran a los oyentes, el mérito se lo lleva sin lugar a dudas aquellos  científicos del arte ocultos tras la sombra de las estrellas artificiales. A la ‘‘artista’’ en cuestión luego, con enseñar un poco de escote, piernas y menear el trasero, le basta holgadamente para seducir a un público MTV que por cierto podría pagarse unas cuantas clases de estética. Dostoievski ya lo dijo: “la belleza cambiará el mundo”, pero mientras se siga venerando a productos mercantiles, seguiremos sufriendo las nefastas consecuencias. 

 Además, ¿nadie se ha fijado todavía en las similitudes existentes entre ella y el resto de cantantes R&B? Cual fotocopias andantes, luchan entre ellas intentando acercarse lo más cerca posible de la exclusividad. Y finalmente, las ineptitudes cinematográficas de la Jenny… mejor no citarlas, ¿no?

 

# jueves, 04 de octubre de 2007 12:52

ANNIE LENNOX

PIN…UNA DE CAL

 

Como todo ser humano, Annie Lennox tendrá sin lugar a dudas algún que otro inevitable defecto. Pero de ahí a criticar una brillante carrera profesional, existen kilómetros y kilómetros de argumentos a favor de su defensa. Sin ir más lejos, se podrían citar los prestigiosos premios que le fueron otorgados como reconocimiento oficial por sus aportaciones artísticas. Ni más ni menos que un Oscar, un Brit Award, un Grammy y un Golden Globe. ¿Quién puede jactarse de poseer esa impresionante colección en sus vitrinas personales?

 

Además, aunque Eurythmics puso punto y final a su aventura musical, ella, empecinada en continuar su carrera profesional, decidió abrirse paso en solitario para ofrecer a sus seguidores un proyecto muy distinto al anterior. Ahora, dedicada exclusivamente a defender la condición humana, mientras colma sus letras con inteligentes críticas hacia los más influyentes, también deja un hueco para un futuro más esperanzador.

 

Con la salida de su nuevo álbum titulado ‘Songs Of Mass Destruction’, esta fabulosa vocalista intentará y conseguirá seguramente mantener el altísimo nivel impuesto por sus tres anteriores trabajos con los que logró la escalofriante cifra de quince discos de platino.

 

Y si a todo ello le sumamos su imponente presencia escénica, su inconformismo y su sensibilidad para transmitir emociones fuertes a unos oyentes hipnotizados, cada vez queda menos espacio por donde intentar atacarla. De hecho, quien se atreva a reprocharle cualquier gesto ligado a su impecable historial, demostrará tanto una falta de criterio como unas graves lagunas intelectuales.

 

PON…UNA DE ARENA

 

Suele ocurrir con los artistas favoritos de cada uno: los juicios acerca de su ética personal se mezclan con aquellos referentes a su valía artística. De manera que personas maravillosas que han llegado a grabar auténticas bazofias pasan por ser estupendos músicos gracias a su carisma personal, cuando no a algo tan banal como su belleza.

 

No es este el caso de Annie Lennox, quien ya no puede presumir del atractivo que antaño atesoraba aunque es evidente que su trayectoria artística, hasta no hace mucho, quedaba fuera de toda duda. Ni, por supuesto, estamos aquí para someterla a un juicio moral.

 

Demostrado está que se trata de una persona con una sensibilidad especial hacia los menos favorecidos y con un don innato para cantarle a la cara oscura del amor. Pero, ¿de verdad que es necesario otro disco de la Lennox? ¿A estas alturas del nuevo siglo y tal y como está el patio discográfico? No lo creo.

 

Al contrario de lo que ocurre en la Naturaleza, la ley de selección natural no funciona en el mundo de la música. Ahí tenemos a The Rolling Stones, arrastrando sus arrugas por esos escenarios del mundo, cobrando una pasta gansa por ello y repitiendo una y otra vez las mismas canciones de siempre. La Lennox, al menos, agobia menos: en quince años de carrera en solitario apenas ha grabado cuatro álbumes, siendo uno de ellos de versiones.

 

Pero la tipa sigue empeñada en dejarse ver de tanto en tanto. Y nosotros somos los que tenemos que sufrir la publicidad que nos la vende como la enésima diva del pop (ya no son edades), unas canciones de pop adulto que aburren al más pintado (pese a esa gran voz) y esas fotos en las que se esfuerza por aparecer intensa y sofisticada (pero que huelen a egocentrismo mal digerido).

 

No seré yo quien caiga otra vez en el engaño.

 

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