
PIN…UNA DE CAL
Como bien dice la hoja de promo que acompaña al lanzamiento de su último trabajo, un ‘Unbreakable’ que será puesto a la venta este próximo 30 de octubre, Backstreet Boys es ‘‘uno de los grupos de pop más populares de todos los tiempos’’. Una redundancia ante la cual hay quien dirá que lo suyo no es pop; pero de lo que no cabe duda es de que son muy populares. Y lo siguen siendo.
Vale que no fueron los primeros y que, en algunos aspectos, no hicieron sino copiar la fórmula patentada por New Kids On The Block. Pero en muchos otros consiguieron hacerlo más grande, más espectacular…en una palabra, mejor. Y, al revés que muchos otros, Backstreet Boys fueron grandes en Europa antes de serlo en su propio país; a diferencia de esos mismos, ellos no son un producto de laboratorio.
Jive Records los fichó cuando el quinteto ya era una realidad después de haberse conocido sus miembros a través de audiciones, festivales y anuncios. Por otro lado, el grupo ha intentado desde siempre mantener el control sobre su música y sus resultados, llegando a demandar a sus primeros representantes por ello. Y, llegado el momento, decidieron dejarlo de común acuerdo, sin malos rollos, y con el fin de concentrarse en su vida personal.
Regresaron por todo lo alto en 2005 con ‘Never Gone’ y, dos años después, les tenemos de vuelta con un nuevo trabajo que, a buen seguro, encontrará tanto nuevos adeptos como viejos fans para quienes Backstreet Boys siguen siendo un seguro de diversión, baile y baladas románticas todo en uno.
PON…UNA DE ARENA
Comparable a una pizza congelada sacada de fábrica, que sigue su particular curso por el microondas para acabar finalmente en el retrete, The Backstreet Boys nacieron por el capricho de un multimillonario llamado Lou Pearlman. Éste, máximo culpable de tal tragedia musical, se basó en fórmulas utilizadas para la creación de productos como The New Kids On The Block o Take That, que compartían entre todos un único cerebro. Aunque reflexionar no formaba parte del contrato que firmaron, aquellos insoportables aires desprendiendo vanidad reflejaban mentes vacías de todo talento. En el fondo, inocentes, esos críos se dejaron llevar en una embarcación que indiscutiblemente no perduraría para siempre.
Resulta cuanto menos curioso observar que algún dirigente decidiese volver a probar suerte con un regreso que, por lógica, no provocará mucho ruido. Los seguidores que se emocionaban con ‘I Want It That Way’, ‘I’ll Never Break Your Heart’ o ‘Everybody’ (mayoritariamente adolescentes), han tenido tiempo desde 1995 para crecer física e intelectualmente, experimentando así una evolución en sus gustos culturales.
Nick Carter y compañía intentarán por lo tanto seducir a un nuevo público, muy diferente al que ellos se encontraron más de una década atrás. Ante tal panorama, resulta cuanto menos sensato imaginar la desilusión que sufrirán cuando se den cuenta de una vez por todas que aquel éxito llevaba tintes artificiales.
Además, Aaron Carter, hermano de Nick, demostró ante todo el planeta con su breve e insignificante carrera artística que tal execrable falta de sensibilidad viene de familia.
Así, cuando parecía que nos habíamos librado de ellos, una lluvia acida amenaza el panorama sonoro. ¿Por cuanto tiempo?