
PIN…UNA DE CAL
De acuerdo… Esta chica rubia estereotipada no aportará nada nuevo en cuanto a evolución cultural se refiere. Pero a diferencia de muchas estrellas estrelladas, ella estudió música dándose a si misma un prestigio hoy en día bastante inverosímil. Mientras unos esperan tranquilamente a que los geniales compositores en la sombra les llamen para poner voz a unas composiciones impersonales, Merche participa activamente en la elaboración de sus trabajos. Entiende de solfeo, de ritmos, de compases, de armonías y ello le honra como profesional del espectáculo.
Además, en estos tiempos que corren donde resistir a las constantes mutaciones discográficas parece misión imposible, contar ya con cuatro álbumes oficiales resulta cuanto menos admirable. ‘Mi Sueño’, ‘Auténtica’, ‘Necesito Libertad’ y ahora ‘Cal Y Arena’ completan una colección personal que por lo visto no parece tocar aún a su fin. Sus esfuerzos se vieron recompensados con cuatro discos de platino, situándola así en lo más alto de la actualidad nacional. ¿Hasta dónde logrará escalar esta talentosa vocalista originaria de Cádiz?
Su presencia sobre el escenario, por otra parte, transmite una energía singular que se acentúa incluso con unas coreografías perfectamente diseñadas y ejecutadas. Baila, canta, escribe, crea y su presencia física agrada. ¿Qué más se le puede pedir entonces a una mujer dispuesta a contentar al público menos exigente? No creará escuela, pero los ecos de su voz resonarán años y años en la memoria popular. Acercarse de vez en cuando a propuestas, como en este caso, sencillas fortalece el ánimo vital y la excitación mental. ¿Por qué no probarlo?
PON…UNA DE ARENA
La primera duda que me asaltó a la hora de encarar el Pin Y Pon de esta semana fue… ¿y quién c… es esta tía? La verdad, andaba un poco despistado. Después me enteré que es aquella que cantaba (imagino que lo seguirá haciendo) lo de ‘‘eres tú quien me dio más abrazos en los malos momentos…’’ y que tuvo sus minutos de gloria en el ‘Aquí Hay Tomate’ gracias a su supuesta relación con Alex de OT.
Caído en la cuenta, mi sorpresa fue aún mayor: ¿merece esta tipa figurar en un espacio como este, reservado a las grandes estrellas de la música? Mi respuesta, supongo que ya lo habréis adivinado, es negativa.
La de Merche es la típica historia de artista hecha a si misma desde las funciones en el colegio de su infancia a la orquesta con la que recorría los pueblos de la comarca durante los fines de semana de su adolescencia. Salvo que ella tuvo más suerte que la de muchas otras (y otros) en su misma situación. Acudió, además, al conservatorio (lo que le sirve para componer sus propias canciones) y goza de un físico espectacular según determinados patrones (lo que, sin duda, cuenta en un mundo donde una imagen vale más que mil palabras).
Mi pregunta es: ¿y qué? Si tanto entrenamiento y dotes (bien naturales, bien logradas vía gimnasio o mesa de operaciones) sólo le han servido para entregar tres discos repletos de lugares comunes dentro de nuestra música más comercial, una nueva vuelta de tuerca a la bazofia sonora que compañías discográficas como la suya nos quieren hacer pasar por música de calidad, mejor habría hecho conservando su puesto en los astilleros de su ciudad natal.
Y ahora regresa de la mano de Carlos Jean, un tipo empeñado en los últimos tiempos en hundir la poca reputación que le quedaba. Que el dios de la música nos pille confesados.