
PIN…UNA DE CAL
Te pueden gustar o no, pero una cosa debe quedar clara: no
ha habido grupo como Héroes Del Silencio en este país. Y pasará mucho tiempo
hasta que vuelva a surgir otro de semejante enjundia e importancia dentro de
nuestro panorama musical. Porque con ellos, a fin de cuentas, el rock triunfó
de una vez por todas en nuestro país, hasta entonces dominado por las
folclóricas y, en menor medida, por el pop remanente de la cacareada Movida.
Pero no sólo lo hicieron en España. Su éxito se expandió a
países de Latinoamérica y, más importante aún, a otros de Europa hasta entonces
vedados a la música cantada en castellano. Ellos fueron los que abrieron el
camino que otras bandas han surcado después, aunque pocos han podido sacar el
mismo provecho que ellos en apenas diez años de canciones y conciertos.
La suya fue además una trayectoria tan impoluta como
coherente, pese al parecer de muchos. Inicialmente influenciados por el
after-punk británico, al final de su carrera se decantaron por el hard-rock
procedente del otro lado del Atlántico sin que el cambio mellara la identidad
de una banda que, para entonces, ya se había convertido en la más grande
maquinaria de rock de nuestro país.
Fieles a si mismos y a nadie más, en Héroes Del Silencio
siempre ha destacado la figura de su cantante Enrique Bunbury. Amado y odiado a
partes iguales, la suya es una voz irrepetible que enganchó a miles de
personas. Capaz de alcanzar registros con los que emocionar a las audiencias,
su carismática presencia sobre un escenario no se ha vuelto a ver desde la
separación del grupo hace ahora diez años.
Brindemos por tanto con una copa de vino, tal y como el
mismo Bunbury haría, por su reciente regreso.
PON… UNA DE ARENA
Cuando una formación musical logra inmortalizar sus
pentagramas en las mentes de toda una sociedad, algo bueno habrá hecho. Sin
duda. Y no seré yo quien intente criticar a toda una institución como fueron,
son y serán Héroes Del Silencio. ¿Pero por qué resulta siempre tan complicado
despedirse y no volver a pisar los escenarios, en esta ocasión, una década más
tarde? Se separaron y el historial acabó en ese punto. Gracias y adiós.
Sin embargo, el resucitar parece haberse puesto de moda. The
Police, AC/DC, Bauhaus y un largo etcétera muestran cierta fragilidad
egocéntrica buscando así recuperar el prestigio olvidado en el tiempo. Enrique
Bunbury y compañía redescubrieron aquellos placeres a los que ya se
acostumbraron durante la década de los 80/90 logrando proyectar de nuevo aquel
histórico repertorio cultural. Miedo a envejecer, temor al olvido y, sobre
todo, intereses puramente económicos animaron al cuarteto que, de inmediato,
resurgió de sus esparcidas cenizas.
El peso de esa banda originaria de Zaragoza fue tal que, hoy
en día, miles de jóvenes buscan escribir páginas idénticas con la misma tinta.
Voces imitando al cantante pone en ridículo todos aquellos intentos que acaban
incluso en un patetismo digno de cualquiera desafortunada caricatura. Sólo existieron
ellos, dejando claro a los seguidores en busca de fotocopias gratuitas que el
público no está interesado en imitaciones innecesarias.
En todo caso, ¿por qué no morir dignamente? Nadie pensaba
olvidaros.