
PIN...UNA DE CAL
Sinceramente, lo de Carla Bruni y Nicolas Sarkozy me jode. Y lo hace tanto por razones ideológicas como estéticas. Lo primero que se me pasó por la cabeza al enterarme de la noticia de su unión sentimental fue que la chica debía sufrír algún tipo de tara mental: ¿cómo se le ocurre liarse con semejante engendro retrogrado y achaparrado?
Pero… ¿qué le vamos a hacer? Así es el amor, en este caso muy ‘fou’. Y nosotros estamos aquí para evaluar dentro de nuestras limitaciones las dotes artísticas de Carla Bruni, no sus desvelos sentimentales (por muy desviados que nos puedan parecer) o sus ansias de poder (que de todo hay en esta historia).
Así que pongamos en juego las cifras, las emociones y el talento. Las primeras nos dicen que más de dos millones de personas se han hecho ya con su álbum de debut. Aquel con el que cumplió uno de sus sueños de infancia: el de convertirse en cantante. Una pasión, segundo punto a tener en cuenta, que le viene de casta (padre compositor, madre pianista) y consiguió reflejar en el maravilloso ‘Quelqu’un M’a Dit’, disco compuesto en su mayor parte por la propia italiana (último punto).
Su continuación, ‘No Promises’, confirmó que no nos encontrábamos ante el capricho tonto de una guapa mujer con ínfulas intelectuales y cansada de ser un simple florero. Un honrado esfuerzo (recurrió a textos ajenos, en inglés esta vez, ante el bloqueo sufrido a la hora de poner palabras a su música) que sigue alargando nuestro idilio particular con la Bruni. Ese que ella desconoce, pero gracias al cual nos canta al oído dulces tonadas bañadas en folk.
PON...UNA DE ARENA
¿Pero quién demonios es Carla Bruni? ¿Una modelo, una cantante, una musa, una primera dama o todo a la vez? En todo caso, la actual novia (o mujer) del presidente francés Nicolas Sarkozy trepa escalón a escalón hacia los puestos más vistosos y poderosos del planeta. ¿Será amor? ¿Será interés? ¿Será un pacto entre lobo y loba? Yo te doy cuerpo, presencia y placer, tú me das soberanía.
Adicta a los primeros planos, su vida perdería todo el sentido si tuviese que alejarse de los medios de comunicación. Acostumbrada a chupar…cámara, palabras como ‘discreción’ o ‘modestia’ no tienen cabida en su vocabulario personal. De hecho, con aires superiores, la diva paseó últimamente su rostro chulesco por Petra y Luxor creando inmensas expectativas incluso en los diarios más serios. Misión cumplida. Segundo a segundo, su nombre se engrandece, brilla y se convierte así en el tema del año.
A nivel puramente artístico, su primer álbum ‘Quelqu’un M’a Dit’ escondía una cierta inocencia que le permitió ganarse buenas y merecidas críticas por parte del sector profesional. Sin embargo, el segundo trabajo ‘No Promises’ no bastó para aprobar la reválida. Cantando en inglés, la polifacética egocéntrica intentó romper aún más fronteras pero terminó estrellándose ante la evidencia: todo tiene un límite.
¿Hasta dónde querrá llegar? ¿Cuáles son sus verdaderas intenciones?
