
PIN…UNA DE CAL
Vale, a veces resulta realmente necesario rendirse ante la evidencia y no buscar excusas o caminos alternativos. Cuando me pidieron defender a Sergio Dalma, mi rostro tomó tonos pálidos para, segundos más tarde, sentir como el mundo empezaba a girar a mi alrededor… o quizá fuese yo encima de él. En todo caso, supe que ya jamás podría volver a mirar a mis compañeros de la misma manera. Se reirían de mí para siempre. Y con razón.
Sin embargo, intenté profundizar en la vida de aquel hombre, de aquel mito, y me tope entonces con un ser imprevisible. Gracias al archivo visual pude recordar su despeinado chulito o unas miradas que flirteaban con la cámara durante esa gran fiesta sonora también conocida como Eurovisión (¡Horrorvisión!). ‘Spain zero point, please’.
Además, aunque todavía cuente con una edad relativamente joven, su nombre lleva lustros sin brillar en lo más alto, lo que llegó a hacerme pensar en la virtualidad de un cantante que cambió la historia de nuestro país. ‘Bailar Pegados’ seguirá siendo la canción romántica por excelencia mientras Andy & Lucas mantengan su pasotismo creativo.
Aquí, la antigua generación se devora con mayonesa a las supuestas promesas. Sergio Dalma enamoró a muchas (y a muchos) pero también llegó a perforar intestinos. Y esa es, de hecho, la inimitable calidad de los grandes e ilustres héroes históricos. ¿Quién se piensa que Napoleón no tenía enemigos? ¿O incluso el mismísimo Hulk?
Como decía Oscar Wilde: ‘‘Lo malo en esta sociedad no es que hablen mal de uno... si no que no hablen’’.
PON…UNA DE ARENA
Estoy hasta la coronilla de músicos que dicen cantarle al corazón. Por mí, como si le cantan a su abuela. Total, para lo que dicen, la manera que lo entonan y las formas sonoras en las que envuelven lo cantado, que se lo susurren al oído a la yaya; y a sus seguidores, que por lo que parece siguen siendo muchos. Al resto que nos dejen tranquilos.
Por lo general, lo que ocurre con este tipo de cantantes es que me parecen tan sosos (en su interpretación) como falsos y superficiales (en el fondo no me creo que ellos se crean lo que cantan). Y entre ellos, Sergio Dalma se lleva la palma. Más que nada porque lleva dándonos la tabarra desde hace más de quince años, desde antes incluso de ganar Eurovisión con ‘Bailar Pegados’.
Lo cual dice mucho de Sergio Dalma, cuarta posición en el año 91 como concursante del festival de música más casposo de cuantos se celebran en el mundo. Y eso ya es mucho decir, pero es que desde entonces el catalán se ha dedicado a sabotear los fundamentos de la canción lírica italiana, bajo la excusa de una voz que no por particular ha de ser única.
Ahora acaba de estrenar un nuevo disco, una nueva imagen (más acorde con su edad) y una nueva gira. Pero bien se podría haber quedado en casa con su voz rasposa, su sonrisa picaruela y su mirada conquistadora. Así no tendríamos el peligro de contraer diabetes nada más escuchar sus canciones.