
PIN…UNA DE CAL
Cinco años después de su estreno, Operación Triunfo se ha terminado convirtiendo en una cantera de cantantes para nuestro país. Y, como en toda cantera, en ella también se dan años buenos y años malos, veces en las que das con una estrella y temporadas en la que sólo te salen ‘tuercebotas’. Otra cosa es que no te guste el fútbol (en este caso, el estilo de música patrocinado desde la Academia).
Lorena, ganadora de la edición número cinco de Operación Triunfo, es de las que va camino del estrellato, de ese 'dream team' donde se encontrará con las voces de Rosa y Chenoa, los movimientos pélvicos de David Bisbal y los gorgoritos de Bustamante. Su voz, sus ganas y su valentía así lo certifican.
Porque en el caso de Lorena la palabra clave es valentía, como bien demuestra en su segundo disco: el a punto de ver la luz 'De Película'. Porque pocos son los artistas que se atreven con once versiones de otros tantos clásicos del celuloide. Pero ella lo ha hecho, y en su segundo disco además.
Se la acusará de falta de ideas propias, pero no será ella la primera en hacer de las canciones de otros una obra de arte. Porque, además de la composición, existe una cosa llamada interpretación. Y en eso Lorena se muestra insuperable.
PON…UNA DE ARENA
Fábricas de sueños, productos que caducan a los cinco días o ilusiones perdidas. Operación Triunfo tuvo su gracia en una primera edición plagada de curiosidades. Sin embargo, el interés tiene un límite al que los organizadores de tal programa televisivo no parecen querer prestar atención.
Uno tras otro, sus antiguos participantes aparecen, desaparecen y quedan relegados a un olvido tan lógico como necesario. Hoy le toca a Lorena como mañana le tocará a Juanito, Pepe, Antonio, Silvia, María y así sucesivamente con cualquiera de los que se presente.
¿Qué aporta esta mujer? ¿Alguna novedad? Afinará todo lo que ustedes quieran pero a mí, personalmente, no me transmite absolutamente nada. Bueno sí… quizá sólo un poco de tristeza al prever su pronta caída en picado desde ese reinado en el que hoy en día se cree inalcanzable.
Pero el momento llegará. Llegará la hora de dar vuelta atrás, despedirse para siempre y acostumbrarse de nuevo a esa vida común. Como los políticos que asumen con honra su fracaso. Su nombre quedará grabado en la Academia, pero no en la memoria de un público tan reciclable como infiel.
Ni siquiera resulta necesario hablar de su último álbum porque simplemente no merece la pena. Aburre, aburre, aburre. Zzzzzzzzz….Se parece a todo lo común, y las fotocopias ya no interesan. Cero riesgo, cero entusiasmo. Lorena, cero a la izquierda… y si rima, por algo será.