
PIN…UNA DE CAL
No son necesarias muchas
palabras para defender a un icono del género pop/rock. En todo caso, para
apreciarle, se necesita un mínimo de sensibilidad, algo de lo que nuestro
querido Pon carece. Nadie puede quedarse indiferente ante este artista
canadiense que supo despertar durante mi adolescencia todo interés hacia la
música. De ese repertorio desbordan melodías que, desde las primeras
notas, nos apuñalan románticamente hasta terminar con cualquier resistencia
impuesta por nuestro cuerpo entregado. Su voz rota se posa entonces sobre
nosotros y nos atrapa por los hombros para trasportarnos hacia unos territorios
donde la nostalgia es reina.
'Please Forgive Me', 'Everything
I Do' o 'Have You Ever Really Loved A Woman' demuestran la pasión casi
dolorosa que se halla en cada compás, cada silencio y cada estructura de una
discografía tan amplia como exitosa. Sin embargo, Bryan Adams no se limita
exclusivamente a escribir canciones románticas. El rock and roll más potente y
pegadizo también pertenece a su filosofía sonora que gracias a cortes como
'Summer Of 69' logra mantener una alternativa capaz de romper con cualquier
riesgo de indigestión.
La belleza se convierte
entonces en momentos grandiosos e himnos resonados que supieron arrastrar a
masas hacia los recintos más importantes de cada ciudad del mundo.
Hace muchos años ya que
este indiscutible artista se infundó el estatus de leyenda, colocándose
entonces entre los mejores de su promoción.
No, no. No se puede
dudar.
PON…UNA DE ARENA
Chico, yo ya sé que eres
una bellísima persona. Que has fundado santuarios para ballenas en los mares
del sur, que estás en contra de la invasión de Irak, que te interesa el
ecologismo y has hecho campaña contra el cáncer de mama. Que te preocupas tanto
por el mal trato que dispensamos a los animales que te has hecho vegano. Yo
todo eso lo admiro, de verdad. Y por eso mismo me permito dirigirte estas
palabras.
Adams, chico, tu música
debería ser ilegal y tú deportado al Canadá, que es de donde procedes. Así,
para empezar, nos evitarías unos cuantos dolores de cabeza; y, de paso, no nos
entrarían ganas de invadir Polonia cada vez que escuchamos una de tus baladas.
¿Ves lo bien que le iría la mundo sin ti? Bueno, sin tu música. Porque, ¿quién
dice que los tres de las Azores no tomaron su decisión después de escuchar
‘Everything I Do’? Sería lo más normal.
Mira que durante los 80
apuntaste alto e incluso hiciste alguna que otra canción buena. Todavía
recuerdo ese ‘Run To You’ de mediados de década que me sigue poniendo la piel
de gallina. Pero llegó Hollywood y sus cantos de sirena, te invitó a participar
en la banda sonora de una nueva versión del cuento de Robin Hood y, a partir de
entonces, ya no supiste decir que no. Y tus baladas comenzaron a llegar en
tropel. No fueron muchas, pero las repitieron tantas veces (en la radio, en la
tele…).
Son esas que compones con
las amas de casa en mente y que combinas con canciones de rock para
cuarentones. Está claro, por tanto, que tu tiempo ha pasado. Regresa al hogar,
funda una familia y regala tu guitarra. Es un consejo de amigo.