
PIN…UNA DE CAL
Una broma pesada. Sí, una
pérdida de tiempo. Defender a este trío norteamericano que supo transformar la
simplicidad en Arte tiene algo de cínico. Liderados por un genio llamado
Michael Stipe, R.E.M. resolvió la ecuación en la que muchos, anteriormente,
quedaron atrapados para siempre.
Compusieron, componen y
seguirán componiendo álbumes maravillosos destacando a ‘Document’, ‘Green’, ‘Out Of Time’, ‘Automatic For
The People’ o ‘Up’, todos tan distintos al anterior. Gracias
a esa desbordante sensibilidad perfectamente comunicada por esa voz penetrante,
la formación llegó a todo el público posicionándose así como un lugar común.
En ese limbo sonoro,
donde la melancolía reina, se reúnen desde los oyentes menos exigentes hasta
los más rebuscados, alternativos o entendidos. Lento, rápido, suave, duro o
neutro, el repertorio recorre todas las emociones posibles y conocidas en el
sistema nervioso humano.
Tras un decepcionante ‘Around The Sun’,
los músicos en cuestión vuelven a irrumpir con potencia en la actualidad
mundial gracias a un destacado trabajo titulado ‘Accelerate’. Con canciones como
‘Mansized Wreath’, ‘Mr. Richard’,
o ‘Hollow Man’ no tardarán en recuperar la
confianza que depositaron sus eternos seguidores allá por los años 80.
Parecían haber envejecido
de repente, como si el tiempo pudiese influir también en los dioses. No
obstante, el resbalón resultó ser accidental y hoy por hoy, siguen siendo los
mejores.
PON…UNA DE ARENA
Ahora resulta que Michael
Stipe es gay. Primera cuestión: ¿y qué? ¿A nosotros qué nos importa la vida
sexual del calvo cantante? En todo caso, era cuestión sabida desde tiempo atrás
y nadie se había escandalizado por ello. ¿Por qué, entonces, hacerlo público
ahora? Dice el susodicho que antes no lo tenía claro, que siempre ha sido bisexual pero es
ahora, al encontrar una pareja estable, cuando ha terminado por definir su
sexualidad.
Yo digo que la respuesta
se llama ‘Around
The Sun’, disco indigno de los creadores de álbumes como ‘Murmur’,
‘Life’s Rich
Pageant’ o ‘Automatic For The People’, todos ellos
grabados hace ya más de quince años. Y lo digo porque, cuando una estrella se
apaga, nada mejor que un buen escándalo para volver a atraer la atención del
respetable. Otra cosa es que la medida haya sido tan burda como la tomada.
El tiempo pasa para
todos. Hasta los dinosaurios vieron como llegaba su hora. Sin embargo, parece
que ciertas bandas no se dan por enteradas, como si el cambio generacional no
fuera con ellas. A diferencia de los grandes saurios, grupos como REM prefieren
seguir vagando por el mundo, como almas en pena, con tal de mantener el
chiringuito montado y rindiendo, aunque sea a un ritmo cada vez menor.
Una verdadera pena, dado
un pasado que (ahora sí) siempre fue mejor.
