
PIN…UNA DE CAL
La artista de Figueres regresará a la actualidad musical el próximo 6 de mayo con ‘Tarántula’ después de más de siete años de silencio (rotos, eso sí, en el 2005 por la recopilación ‘Colección Privada’). Y, junto al disco, regresa su voz: esa de timbre excepcional y portentoso registro tanto en vivo como en estudio.
Cosa que por aquí no hemos sabido apreciar. Bien es sabido que Mónica Naranjo se vio obligada a hacer las Américas para poder seguir el consejo que un día le diera el gran Dalí: “Mi pincel lo ha guiado la pasión. Haz con tu voz lo mismo”. Solamente una vez consagrada como gran diva de la canción al otro lado del Atlántico, nos dimos por enterados en España de la artista que teníamos entre manos.
Un dato este que nos habla de una artista que sabe como sobreponerse a las dificultades. No sólo emigró en busca del éxito que se le negaba en su propio país, sino que también supo capear el temporal de las malas ventas mediada su carrera y las insidiosas injerencias en su vida privada por parte de cierta prensa.
Es este el momento de concederle una nueva oportunidad a una artista con nada que demostrar. Y lo es porque, además, este nuevo trabajo supone su eclosión definitiva como artista. Ella misma lo explica con las siguientes palabras: “Este trabajo es el reflejo de una lucha hacia la libertad de expresión y de interpretación. Es la evolución lógica que debí haber seguido si me lo hubieran permitido, aunque nunca es tarde”.
PON…UNA DE ARENA
Si algún día un profesor tuviese que ilustrar el mal gusto a alguno de sus alumnos, bastaría con enfrentarle a canciones y video clips de Mónica Naranjo. Aunque su música, también conocida como polución sonora, resulte cuanto menos insoportable, la apariencia de travestí folclórica que exhibe sin pudores por los escenarios le permitió al menos, convertirse en un icono gay.
Por otra parte, si hacemos memoria, muchísimos de nosotros recordarán algún momento en el que, mareados y a punto de devolver, estaba sonando alguna histérica interpretación de la vocalista. Sus repertorios casan a la perfección con las ferias de barrio que cada temporada montan unas atracciones en forma de casetas dispuestas, no sólo a enfermarnos, sino a martillearnos con canciones como ‘Sobreviviré’. Uno de los mayores atentados contra la música de la historia.
Además, cuando una supuesta artista necesita participar a programas como una suerte de ‘Sorpresa Sorpresa’ trucado, será porque su calidad como músico deja mucho que desear. Sacaron entonces a un hombre de alguna escuela de arte dramático para que se declarase ferviente seguidor de esa mujer con pelo bicolor. Desgraciadamente para ella, el tongo se hizo público y la mujer, una vez más, quedó ridiculizada.
Quizá sea necesario exponerla, un poco al estilo Naranja Mecánica, a unas imágenes estéticas, elegantes y sutiles para que poco a poco vaya entendiendo el concepto de belleza. ¿La cultura basura? No, gracias.