
PIN…UNA DE CAL
Aún faltan semanas para que salga a la luz ‘Anywhere I Lay My Head’, primer álbum de una de las últimas divas del séptimo arte. Difícil tarea entonces la de intentar defender como vocalista a una joven cuyas únicas interpretaciones musicales pudieron apreciarse en largometrajes, o en un directo en el que salió a escena junto a Jesus And Mary Chain.
Sin embargo, no intentaremos vender su voz a nadie, sino que destacaremos su atrevimiento o su falta de complejos ante cualquier reto que se presenta, directamente o indirectamente, ante ella.
Tan viva, con tan sólo 23 años, demuestra en todo caso unos gustos exquisitos. Otras hubiesen optado por grabar un disco con resonancias macarras y dirigidas tan sólo hacia las pistas de baile. Ella, no. Todo lo contrario. Escogió entre el repertorio del maravilloso Tom Waits para darle otro sentido, otra lectura y una sensibilidad distinta.
Por si lo anterior no fuera suficiente, ha contado con la participación de Dios hecho hombre… David Bowie aceptó la petición y ha prestado su voz en un trabajo que se deja querer… y se hace esperar.
La expectación es enorme, los curiosos se reúnen alrededor de la impaciencia y, mientras, Scarlett Johansson se maquilla para uno de los momentos más importantes de su carrera profesional.
Apuesto por ella.

PON…UNA DE ARENA
Este es un alegato en contra de todas aquellas personas que, por su cara bonita, se creen en el derecho de (y les dejan) meterse allí donde no les llaman. Y la de Scarlett Johansson es una de las más bellas, como bien hemos podido comprobar repetidas veces en la gran pantalla. Tan hermosa que hasta es capaz de disimular su justita pericia interpretativa. Pero eso es harina de otro costal.
Porque aquí, que diría el ínclito Umbral de no estar criando malvas, estamos para hablar de su disco. Sí, ese que la guapa actriz se ha sacado de la manga tirando de talento ajeno y de billetera. Porque ni las canciones son suyas ni las personas encargadas de sacarle brillo a su voz lo han hecho por amor al arte o por una cuestión de honda y sincera amistad.
Se nos quiere hacer creer que es fruto de las ansías artísticas de Scarlett Johansson cuando más bien parece un capricho. Pero ‘Anywhere I Lay My Head’, que así se llama la criatura, viene envuelto en falsedad: de sus once canciones, diez son versiones de un Tom Waits que ahora mismo debe estar regodeándose en casa con los royalties ganados.
Eso sí, la jugada parece pensada para contentar a todo el mundo. Por un lado, nos impactan con la colaboración vocal en dos canciones de toda una estrella del firmamento musical como David Bowie (¡toma desembolso!); mientras que, por el otro, le intentan dar un baño de autenticidad con la producción del disco por parte de David Sitek (de la banda neoyorquina TV On The Radio).
Lo siento, pero yo no juego.