
PIN…UNA DE CAL
Pobres Coldplay. Lo tienen todo para que esa tropa de modernillos ‘gafapasta’ que van de enterados por la vida, se cebe con ellos: venden discos a porrillo, salen a todas horas en todos los medios (y hasta en las radiofórmulas), les gustan a las chicas, su cantante es guapo, llenan estadios y los festivales se pelean por ellos, van de comprometidos, su música es mesiánica y tocan baladas al piano. ¿Qué más se puede pedir?
El problema para todos estos ‘haters’, como les llaman los anglosajones, es que Coldplay cuentan en su haber con uno de los mejores discos de lo que llevamos de siglo: ‘Parachutes’. Eso es así y ni siquiera el chasco que nos llevamos con su anterior ‘X&Y’ puede evitarlo. De manera que mejor si se van acostumbrando.
Porque además el cuarteto inglés está de vuelta con un nuevo álbum que saldrá a la venta en pocas semanas. Trabajo del que todo el mundo anda comentando, a mofa, tanto su portada como su título (‘Viva La Vida Or Death And All His Friends’). Dos homenajes en toda regla (a Frida Kahlo y a Delacroix) con los que no sólo recuerdan al cuarenta aniversario del Mayo del 68 francés.
Portada y título también nos descubren un hasta ahora insospechado sentido del humor en el seno de una banda de llorones (en el mejor sentido del término) como ellos. Resulta, por tanto, que lo de Coldplay no es tan sencillo como parecía. ¿O te pensabas que lo de Brian Eno como productor era una broma?
PON…UNA DE ARENA
Antes de nada, y para evitar las mismas reacciones de siempre dignas de cualquier fan de Coldplay, aclarar que no siento ninguna envidia.
¿Qué decir de unos artistas que desde el primer día en las ondas radiofónicas ya se creían los nuevos Dioses del género pop? Esa falta de modestia podría, en cualquier momento, afectarles gravemente poniendo un brusco punto y final a una carrera profesional muy protegida por los medios de comunicación… demasiado protegida. No es que hagan mala música, pero tampoco componen melodías del otro mundo.
En cualquier caso, a los pijos o a los pseudo alternativos, les encanta todo lo que hacen Chris Martin y compañía. Claro, porque Coldplay mola. Mola tanto como El Canto Del Loco, Pignoise o cualquier single playero de turno. Y aunque no hayan abierto otro libro que no sea el Don Balón o la Superpop, el escuchar a este cuarteto británico les da el derecho a introducirse en el maravilloso mundo de los intelectuales de plástico.
Ahora vuelven con un álbum cuyo título (‘Viva La Vida Or Death And All His Friends’, digno de Chayanne) hace presagiar lo peor. ¿Se habrán vuelto aún más cursis? ¿O quizá hayan diseñado nuevas coreografías para el directo? Las manos arriba, las manos abajo, las manos en el parqué…
A pesar de los cuatro discos con los que ya cuentan en el mercado, me arriesgaría incluso a apostar por una decadencia popular a corto plazo. Monótono y limitándose siempre al mismo sonido, la banda acabará por cansar a los que se tragan cualquier producto.
En fin. Como dicen sus seguidores, es lo que hay. ¿Qué se le va a hacer?