
PIN…UNA DE CAL
Mientras las agujas del reloj seguían girando, el silencio se amplificaba. Nadie se acercaba. Ni siquiera una voz para justificar la espera. Tan sólo los recuerdos aportaban algo de oxígeno a una insoportable angustia. Así, aires como ‘Only You’, ‘All Mine’ o ‘Sour Times’ resonaban en todas esas mentes que decidieron acercarse al ficticio velatorio.
Sin embargo, con la llegada del inesperado tercer álbum titulado ‘Third’, la luz volvió a brillar sobre Bristol… y sobre el mundo. A pesar de tomar una dirección sonora distinta a los dos anteriores trabajos, esa oscuridad presente en lo último de Portishead se mezcla magistralmente con una melancolía que jamás abandonaron.
Un trío sin puntos débiles, un proyecto decidido a no dejarse influenciar por un calendario marcado por el negocio audiovisual, una formación casi perfecta. Gracias a un repertorio grandioso, se colocan como la gran atracción, la apuesta número uno del Primavera Sound que este año se celebrará los días 29, 30 y 31 de mayo.
Emocionales, pasionales, o simplemente distintos, Beth Gibbons, Geoff Barrow
y Adrian Utley ya no tienen que demostrar nada a nadie. Tocaron el cielo y, desde entonces, nos observan desde lo alto de unas nubes bautizadas “estética”. Su música perdurará en el tiempo y aunque pasen décadas el grupo británico tendrá siempre su hueco reservado en una actualidad cultural encantada con su regreso al paraíso.
PON…UNA DE ARENA
Muerto el trip-hop por culpa de anunciantes y modernos de medio pelo que abusaron del mismo, ¿qué sentido tiene el regreso de una de sus figuras clave, Portishead? Me temo que ninguno.
Vale, no son exactamente los mismos que nos dejaron una década atrás; vuelven cambiados, con nuevos ropajes. Pero resulta este un cambio de orientación un tanto forzado, que gustar, lo que se dice gustar, sólo ha gustado a los cuatro que siempre quieren dárselas de listillos y enterados. Al resto poca gracia nos ha hecho.
Me temo, y siento repetirme, que nombre y pasado (glorioso, eso sí) pesan más que un presente que no resiste comparación alguna. A Portishead, simplemente, se les ha pasado el arroz: ‘Third’ no está, ni de coña, a la altura de obras maestras como ‘Dummy’ o ‘Portishead’. Ya lo siento.
Podremos pecar de cierta intransigencia, pero con una formación como Portishead tenemos la obligación (de nuevo, pasado obliga) de ser exigentes y pedirles, siempre, lo máximo. Y en esta ocasión, como me apena decirlo, no han sido capaces de entregárnoslo.
Mejor habrían hecho quedándose en casa que rompiendo nuestras ilusiones y mancillando nuestro recuerdo.