
PIN…UNA DE CAL
Con frecuencia, se intenta desacreditar el talento de Kylie Minogue comparándolo con el de una mujer sobrevalorada llamada Madonna. El glamour de la australiana no lo tiene, ni de lejos, la estadounidense. Esta debe todo su poderío, su éxito y su imagen mediática a la necesidad que tiene la prensa en crear, de vez en cuando, nuevos iconos culturales.
Menuda, pero preciosa, Kylie cuenta en cambio con un repertorio tan sugerente como capaz de amoldarse a cada una de sus múltiples épocas. Del pop hasta la electrónica pasando por el rock, canciones como ‘Slow’, ‘I Can’t Get You Out Of MY Head’ o el single del último disco ‘2 Hearts’, quedarán sin duda grabados durante muchos años en los archivos de las mejores interpretaciones.
Menos excéntrica y, por lo tanto, más discreta, esa sonrisa perfecta esconde además una personalidad fuerte que logró superar un cáncer de mama que la tuvo apartada, durante meses, de los escenarios y de los estudios de grabación. Ahora, recuperada y con las energías de una joven de veinte años, vuelve con una gira que la traerá esta misma semana a Madrid, donde exhibirá un impresionante espectáculo. ¿Existen motivos para perdérselo?
Por otra parte, si el oscuro y selectivo Nick Cave decidió grabar un dúo con ella en ‘Where The Wild Roses Grow’, será simplemente porque detrás de esa belleza física se esconde un deslumbrante poderío de atracción.
PON…UNA DE ARENA
Dicen en mi pueblo que tiran más dos tetas que dos carretas. Y razón, como se ha demostrado a lo largo de la historia, no les falta a mis paisanos. Podemos probarlo una vez más si analizamos someramente, por ejemplo, la carrera de Kylie Minogue. Artista australiana con más de veinte años a sus espaldas dando el cante (y luciendo palmito).
Siendo todavía una niña comenzó a despuntar en series de televisión de su país natal, haciéndose de oro posteriormente en el Reino Unido gracias a ‘Vecinos’. A finales de los 80, unos avispados como Stock, Aitken and Waterman (responsables de los éxitos de Bananarama o Rick Astley) le echaron el lazo después de verla interpretar una versión de ‘The Loco-Motion’.
El resto es historia: la canción fue grabada y se convirtió en un hit, comenzando así una carrera meteórica que ni el cáncer ha podido parar. Cosa que le honra, pero no por ello razón para negar lo evidente: que su éxito se sustenta sobre la longitud de sus piernas, inversamente proporcional a lo largo de sus minifaldas, y no sobre la calidad de sus composiciones. Tan fáciles de usar (y tirar) como sus distintos modelitos y noviazgos.
En un mundo que valora la juventud por encima de todas las cosas, Kylie es un suerte de grial para miles de mujeres en el mundo: a sus 40 años, la australiana mantiene una figura envidiable…pero imposible a menos que se disponga de los medios y el tiempo de la cantante. Sueño, por tanto, imposible de alcanzar y frustrante. Que, por otro lado, flaco favor hace entre una población masculina confundida con un idea de belleza prácticamente imposible.
Porque una cosa es el ‘photoshop’ y otra la realidad.