
PIN…UNA DE CAL
El amigo Pon, unas líneas más abajo, optará más que probablemente por el deporte nacional: tirar por tierra los esfuerzos de cualquier compatriota que, por las razones que sea, ha conseguido destacar en el panorama artístico y ser admirado -y hasta respetado (¡herejía!)- en el extranjero.
Lo hará además llenándose la boca de palabras rimbombantes que ni él mismo sabe lo que quieren decir y, seguramente, sacará a relucir la palabra arte por algún lado. Se olvidará, en cambio, de otras dos muy importantes en este caso, el de Huecco: trayectoria y calle.
Porque, primero, el cantante conocido como Huecco sabe lo que es pelarse el culo por esos escenarios del mundo después de prácticamente una década al frente de los metaleros Sugarless; y, segundo, porque ha sido el boca a oreja el causante del éxito casi instantáneo de su nuevo proyecto musical. Punto pelota.
Personas normales y corrientes que, atraídas por la fusión de estilos y la intensa rítmica de Huecco, se lo han contado a otras que, a su vez, se lo han dicho a los de más allá. Creándose así una red de seguidores fieles y auténticos, de los que no abandonan el barco cuando el ‘rumbaton’ se convierte en ‘rumbia’.
Nuevo estilo este último creado por Huecco, infatigable investigador de sonidos novedosos de alma latina y espíritu aventurero. Aspecto este, el de innovador, que no parece gustar a aquellos que ven siniestras intenciones donde sólo hay música sincera.
PON…UNA DE ARENA
¿Pero éste tío quién es y quién se cree que es? ¿El hermano de Melendi o el primo de Pau Donés? Madre mía… Así va el país. Nos limitamos a bailotear sobre cualquier canción compatible con palabras como ‘fiesta’, ‘alcohol’ o ‘ligoteo’ sin preocuparnos por lo demás. Luego nos extrañamos que ciertos sectores, y con mucha razón, opten por cortar las principales carreteras nacionales en busca de cierta dignidad.
Aunque la relación entre música y salud económica pueda resultar un tanto forzada, la metáfora se explica por sí sola. Ponemos el culo y venga lo que venga, lo aceptamos. Trabajos de diez horas diarias por sueldos miserables podrían compararse con esa pasividad a la hora de elegir sus preferencias sonoras. La radio-fórmula te repite constantemente la misma melodía y, por ello, das por hecho que esa sucesión de notas tiene una calidad artística que al fin y al cabo brilla por su ausencia. .
Ese conformismo nos obliga, hoy en día, a soportar propuestas como la presente que cierran la puerta a bellezas escondidas bajo fotocopias de mal gusto. ¿Cuándo empezaremos a entender que los medios de comunicación ya no buscan ni entretener, ni informar, ni siquiera formar? Tienen sus propios intereses, su propia sed de dinero y vosotros, si nos os buscáis la vida investigando un poquito, seréis víctima fácil del sistema.
Por lo tanto seguiréis escuchando a Huecco como muchos más y aunque sentirse apoyado por la mayoría da cierta tranquilidad, cuando llegué el momento de sacar conclusiones, quizá ya sea demasiado tarde.