
PIN…UNA DE CAL
Tres palabras. Tan solo tres palabras me bastan para defender a una banda como Guns’n’Roses, denostada hoy en día por culpa del indefinido retraso de su nuevo disco, pero alabada y endiosada en su momento de máximo esplendor durante los primeros noventa. Y esas tres palabras son ‘Appetite For Destruction’. Casi todo lo demás sobra.
Ya que uno, después de grabar un disco como este, bien se puede ir uno a criar malvas con la sensación del deber cumplido. Mientras, el resto no podemos hacer otra cosa que admirar la capacidad del grupo para, entonces, crear tal conjunto de canciones. Dando lugar así a una leyenda, un mito que a día de hoy y pese a lo inestable de su situación sigue concentrando nuestra atención.
De manera que, ¿qué más da que hayan pasado trece años desde el primer anuncio de la publicación de ‘Chinese Democracy’? Otros trece deberíamos seguir esperando, sin rechistar, a una banda que ha escrito con letras de oro su nombre en la historia del rock; cuya trayectoria (con sus peleas, sus problemas con las drogas, sus idas y venidas) sigue concitando el interés de miles de fans a lo largo y ancho del mundo; cuyo futuro, aun pendiente del inestable hilo mental del gran Axl Rose, sigue interesando a todo aquel con cierto criterio musical.
Doy por buena la espera, aunque no tenga mucha confianza en que estos nuevos Guns’n’Roses vayan a ser capaces e reverdecer laureles. Pero, mientras tanto, nos siguen sirviendo lectura amena en el servicio en forma de extravagancias, conciertos caóticos, miembros que entran y salen, y falsos rumores sobre un Axl Rose que cada día que pasa se parece más a Howard Hughes.
PON…UNA DE ARENA
Zzzzzzzzzz…Zzzzzzzzzz…Zzzzzzzzzzzzzz…
Trece años… Trece malditos años llevan los seguidores de esta banda -reducida a tan sólo un hombre- esperando la llegada del último álbum titulado ‘Chinese Democracy’.
Zzzzzzzzzz…Zzzzzzzzzz…Zzzzzzz…
Tres millones… Trece malditos millones de dólares para grabar ese disco que algún día saldrá a la venta… algún día… ¿pero cuándo?
Zzzzzzzzz…Zzzzzzz…Zzzzzzzzzzz…
Ese rubio pedante, por no utilizar otras lindezas, sigue al mando de un Guns’n’Roses descafeinados que poco tienen que ver con aquellos memorables inicios. ¡Qué lejos quedan entonces los álbumes ‘Appetite For Destruction’, ‘Use Your Illusion I’ y ‘Use Your Illusion II’!
Zzzzzzz...Zzzzzzz…Zzzzzzzzzz…
Como lo demostró en sus recientes giras, Axl Rose sufre sin el apoyo del inolvidable guitarrista Slash, del bajista Duff McKagan y de sus primeros compañeros de viaje. Todo lo que pueda ocurrir a partir de ahora, estará ligado con la atracción hacia la fama, el éxito y, como no, el dinero. A estos niveles de ambición, el amor al arte pierde todo su sentido para refugiarse en una necesidad por demostrarse que la atracción eterna existe más allá de las novelas de ciencia ficción.
Zzzzzzz…Zzzzzz…
Después de tanto tiempo, con todas las nuevas formaciones que lideran la actualidad musical, ¿a quién le importa realmente que esta marca registrada siga dándonos el coñazo con si vuelve o no? Axl Rose ya forma parte del pasado y aunque se vuelva a subir pronto a los escenarios para presentarnos su último trabajo, la audiencia ya se cansó de esperar.
Yo, mientras tanto, me vuelvo a la cama. Si eso, que me despierte alguien.