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Artículos - agosto 2008

# viernes, 29 de agosto de 2008 15:22

LILY ALLEN

PIN... UNA DE CAL

Cantante, compositora, imagen estética, juventud, belleza o todo lo que ustedes quieran. Pero Lily Allen representa muchísimo más que todos esos términos juntos. Porque tras atravesar múltiples problemas que a punto estuvieron de acabar con su vida, (intentó cortarse las venas en una ocasión) la artista inglesa se ha convertido, sobre todo, en el reflejo de toda esta nueva generación desorientada e incapaz, muchas veces, de ubicarse entre tanta crueldad.

En plena adolescencia, conocida por su fragilidad psicológica, todos tuvimos en algún momento la necesidad de agarrarnos a un personaje mediático, un héroe o simplemente a alguien con quien pudiésemos identificarnos. Además, si a ello le sumamos la indiscutible calidad vocal y musical que ya pudo demostrar con su primer álbum titulado 'Alright Still', la simple referencia se convierte finalmente en un portentoso pilar.

Aunque su rebeldía pudo llenar de sangre las revistas especializadas en crear polémicas absurdas, frases como “todos aquellos que hayan comprado el disco de Paris Hilton deben morir” marcan el carácter tan radical como irónico de la hija del comediante Keith Allen y de la productora de cine Alison Owen.

Gustará o no su forma de ser, pero nadie debería criticar el comportamiento de un ser humano tan natural como único. En un mundo tan artificial y superficial como el de los escenarios, tanta espontaneidad se agradece…

 

 

PON... UNA DE ARENA

¿Qué hace una chica tan maleducada monopolizando las últimas miradas del mundo musical? Lo que ella necesita por ahora, más allá de clases de canto y de estética, son horas intensivas para aprender a convivir en sociedad. Acaba de aterrizar publicando su primer álbum y, por lo visto, la presencia de cámaras, micrófonos y periodistas ha hinchado su ya de por sí enorme ego.

Gran parte del público incapaz de ver más allá del gurú (también conocido como radiofórmula) ya se come las uñas esperando la llegada de su próximo trabajo cuya publicación se está demorando… ¿Por qué será? ¿Por problemas de competencia con otros lanzamientos que acabarían por eclipsar su limitada capacidad de creación? ¿Por pura inseguridad? ¿O quizá por intentar corregir los errores de un producto mediocre? Pues un poquito de todo.

Mientras tanto, la Britney Spears anarquista que, no lo olvidemos, llegó hasta donde está gracias al peso de su apellido, se dedica como de costumbre a provocar gratuitamente a diestro y siniestro para recordar su presencia a la audiencia. Acaparará muchas portadas, pero su futuro se prevé negro… muy negro. Dentro de unos años, el veneno presente dentro de aquellos dardos lanzados desde su arrogancia, se diluirán en sus propias venas.

# jueves, 21 de agosto de 2008 8:48

METALLICA

PIN... UNA DE CAL

No es Metallica la prototípica banda de heavy que ha destacado más por sus manierismos y atuendos rockistas que por la contundencia de sus canciones. Resultan de lo más humanos. Con un par hicieron públicas sus peleas y conflictos internos en el imprescindible 'Some Kind Of Monster' de hace cinco años, al igual que reconocieron que todas las canciones de 'Saint Anger' se podían meter en un saco de mierda.
 
Tanta sinceridad se merece unos cuantos piropos, y es que la enorme banda ha firmado alguna de las mejores canciones de nuestra historia contemporánea. A recordar la sutileza y el desgarro de 'Nothing Else Matters', la furia de 'Frantic', el clasicazo generacional de 'Master Of Puppets' o la potente 'One' en plena década de los 90.
 
Metallica se han convertido en la única banda heavy de estadio, buena prueba de ello fueron las 60.000 desgañitadas gargantas que vociferamos en el Electric Wekeend. En un momento del heavy en el que predomina el innecesario regreso de Judas Priest y Iron Maiden son excesivamente conceptuales para las masas, es de rigor reconocer que Metallica lo tienen todo para ser Dios. 

 

PON... UNA DE ARENA

Metallica suena a antiguo, a tiempos pasados, lejanos… inalcanzables. ¿Dónde están aquellos músicos que nos hicieron vibrar, saltar o incluso emocionarnos con baladas inolvidables como ‘Nothing Else Matters’?

Hoy en día, tan sólo queda un rastro, una mancha llena de recuerdos en cuyo reflejo siguen brillando tiempos gloriosos. Año 2008, siguen respirando, editando álbumes cada vez más mediocres o acaparando portadas de revistas especializadas. Pero no nos engañemos. Viviendo de la renta, el margen estético durante los 90 resultó tan importante que el cuarteto podrá seguir temporadas o incluso décadas atrayendo el interés del público tan sólo sacando a la luz trabajos en cuya portada se pueda leer la palabra Metallica.

¿Quién tirará la primera piedra? ¿Quién se enfrentará a la realidad? ¿Quién osará dedicar unos gritos a los seudo entendidos incapaces de criticar a unos Dioses destronados por un mundo politeísta? Al igual que otras bandas como The Cure o U2, estos hijos del metal deberían plantearse seriamente una retirada del circuito profesional antes de que sea demasiado tarde.

Es sin duda mejor dejar con ganas de más a aburrir como lo están haciendo publicando, no os lo perdáis, una edición especial de su último disco cuyo envoltorio será ni más ni menos que un ataúd. Menudo mal gusto…

 

# jueves, 14 de agosto de 2008 8:28

MECANO

PIN... UNA DE CAL

Ante todo, vamos a cerrar los ojos y concentrarnos para llevar a cabo un simple pero necesario ejercicio. Imaginaos ahora que bajáis a comprar el pan y, tras doblar la esquina de la calle, os encontráis de repente ante un cartel gigante anunciando un concierto de Mecano en vuestra ciudad. ¿Qué se siente? ¿Notáis como los latidos del corazón se aceleran dificultando así la respiración? Si experimentáis esos desagradables síntomas, no os preocupéis… todo lo contrario, es normal.

Sinceramente, aquellas personas que admiten no notar ninguna atracción hacia la formación nacional más importante de la historia escondiendo su desequilibrio estético detrás de frases como “para gustos los colores”, pueden dejar de escuchar música para el resto de su existencia o hacer el favor de, si lo hacen, cerrar bien las ventanas para no contaminarnos con sus múltiples poluciones sonoras.

Aunque el milagro parezca difícil de cumplirse, ¿por qué no soñar con un regreso de Mecano a los escenarios para, al menos una vez, regalar un espectáculo a esas nuevas generaciones que no tuvieron la suerte de nacer en el momento indicado? Como lo han ido demostrando bandas como The Police, Sex Pistols y demás, estamos viviendo en tiempos de resurrecciones donde quizá podamos soñar con la vuelta de los únicos: Mecano.

PON... UNA DE ARENA

Es difícil entender el éxito de Mecano con perspectiva. Con su música proAznar consiguieron que una chavalería sin cerebro les siguiera a todas partes, aún siendo los claros responsables de destrozar una de las etapas más fructíferas creativamente hablando: la movida madrileña.

¿La clave? Dos hermanos con mucho ego enfrentados públicamente en plan telenovela sudamericana y una conciliadora e inocente (ja ja) mujercita de menudo cuerpo (menudo de esquelético) y voz celestial. Con el tiempo nos dimos cuenta que escuchar más de cinco minutos seguidos la voz de Ana Torroja era como tener que aguantar a una gata histriónica gimiendo mientras es cortejada por la mascotita del vecino/a de turno.

Se las dieron de profundos, de comprometidos y, en verdad, sólo sirvieron para hacer más fácil que la música que tenemos hoy en día sea la que es. Intranscendentes, pesados y encima horteras (para recordar los vestiditos de Ana en los conciertos o el pelo en pecho de Nacho Cano creyendo que lo que estaba haciendo sobre las tablas era lo más grande)

El remate fue el despropósito de Ana Torroja de enfundarse en minifalda negra (a sus 50 años) y meter cualquier cosa que emitiera sonidos (aunque ella no supiera ni el nombre de la susodicha cosa) en su disco 'Me Cuesta Tanto Olvidarte', una revisión de los clásicos de Mecano en clave “Siglo XXI”. O sea, una forma de volver a engordar la cartera tras unos años de absoluto fracaso en solitario.

 

# jueves, 07 de agosto de 2008 13:13

EMINEM

PIN…UNA DE CAL

 

Una vez más, ni te creas todo lo que te cuentan (aplícalo a lo que leerás por parte de Pon) ni te dejes engañar por lo que te enseñan aquellos que ostentan el monopolio de las imágenes y las ondas. Llámese MTV o 40 Principales, mismos perros con distinto collar. Porque, en el caso de Eminem, nos encontramos con un MC superlativo.

 

¿Qué quiere esto decir? Pues que puede que el tipo salga más en la tele que el anuncio de Nocilla, que sea más chulo (sin gracia) que un ocho y que sus discos cada vez sean de peor calidad; pero eso no quita para que, con un micro en las manos, Eminem sea el mejor rapero blanco de todos los tiempos.

 

Me diréis que vaya mérito con competidores como, ejem, Vanilla Ice. Os digo que no soy yo quien lo asegura, sino algunos de los grandes popes del género (Dr. Dre). Y que tiene mucho mérito destacar, como bien dice Pon (por una vez y sin que sirva de precedente), en un mundo de negros.

 

¿Por qué él (blanco, rubio y de ojos azules) y no otro (de piel morena, pelo ensortijado y ojos azabache)? Yo tengo mis razones y ustedes tendrán las suyas, en muchos casos seguramente coincidentes. Pero no estamos aquí para discutir el racismo dentro del negocio musical, sino para debatir la valía artística de Eminem.

 

No dejes que los de siempre nublen tu criterio: Eminem sólo es culpable de saber rapear y, últimamente, de elegir malamente la música que acompañe a dichos raps.

PON…UNA DE ARENA

 

Dime quienes son tus seguidores y te diré quien eres. Rubias platino con la gorra blanca de medio lado mandando besos a la ‘webcam’; gordos con la perfecta excusa del “soy rapero” para disimular con una camiseta XXXXXL los kilos de más; adolescentes intentando camelarse a unas niñas sin tetas ni cerebro; o asalariados en una gran empresa que, justamente por trabajar en una gran empresa, tienen amplias posibilidades de no tener ni idea de música.

 

Y así lo demuestran, justamente, escuchando a Eminem a todo volumen desde el cómodo asiento de su espectacular coche descapotable.

 

Si crees que la música clásica pertenece a los empollones, el rock a los guarros, el pop a los afeminados y encima vomitas versos gratuitos sobre tu mesilla de noche recubierta de revistas Superpops, entonces bienvenido al club de Eminem.

 

Pijito con pintas de malote, pegando al primer opositor que se topa por su camino de rosas, el blanco que se atrevió a jugar en un mundo de negros demuestra una actitud forzada, rebuscada y sobreactuada. Originando (como no podía ser de otra manera) desprecio entre los clásicos del género.

 

Pero ese tipo de personajes interesan a los canales temáticos como la despreciable MTV que supo convertir esta ‘víctima de la sociedad’ en un héroe nacional, internacional y, pronto, intersideral. Eminem, por mucho que se ría de sus compañeras de trabajo (Britney Spears o Cristina Aguilera) también pertenece a esa chusma televisiva creada sobre bases tan artificiales como inestables.

 

A Eminem se le escucha con 13 años como mucho. Si conocéis a alguien que, superada esa edad, sigue atraído por el repertorio en cuestión, corred lejos… muy lejos o vuestro intelecto se autodestruirá en quince segundos.

 

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